La gaita y el tambor acompañan a San Juan de Mata en su despedida a tres jornadas de festejos

Un mercado, la misa cantada por el Coro de Ferreros y una concurrida procesión centran el día grande de las fiestas patronales de Bueño

En primer término, la Banda de Gaites «Sotorrei», abriendo la procesión, con el paso de San Juan de Mata llevado por los vecinos detrás. | Irma Collín

En primer término, la Banda de Gaites «Sotorrei», abriendo la procesión, con el paso de San Juan de Mata llevado por los vecinos detrás. | Irma Collín / Oriol López

Las fiestas de Bueño se despiden hasta el año que viene. La celebración de San Juan de Mata puso fin ayer a tres días de festejos con una completa sesión dominical. Misa cantada, pasacalles, procesión, vermuteo, mercado e incluso teatro fueron las actividades que cerraron unas festividades que gozaron de gran afluencia.

La programación matinal incluyó el evento principal de la jornada, la misa cantada. El pistoletazo de salida lo dio la Banda de Gaites "Sotorrei", que llenó de música la localidad con un pasacalles. El ritmo de gaita y tambor tuvo como punto final la plaza del pueblo, donde ofrecieron un pequeño concierto como aperitivo a la liturgia.

La homilía cantada tuvo lugar en la capilla de Bueño, un templo de reducidas dimensiones, pero que fue capaz de acoger al completo al Coro de Ferreros. Los parroquianos siguieron la liturgia desde fuera, congregándose en torno a la entrada más de un centenar de personas. La formación coral, que dirige Rebeca Velasco, intervino en momentos puntuales del santo oficio e interpretó piezas religiosas. Concluida la misa, los vecinos cargaron la imagen de San Juan de Mata y comenzó la procesión, bajo el sonido de voladores y la liderada por los gaiteros y tamborileros. En la retaguardia, los vecinos siguieron al paso portando ramitos de mimosa que repartieron los niños.

Al concluir, los músicos de "Sotorrei" guiaron a los asistentes hasta la plaza del pueblo, donde el Coro de Ferreros dio un recital. La agrupación lírica repartió cuartillas de sus canciones e invitó a la gente a unirse. Muchos lo hicieron; los más animados se colocaron en primera fila, al igual que algunos niños, divertidos, bailaron delante de la coral temas como "La bella Lola" y "Clavelitos".

En ese momento, la plaza, en la que había un mercado con una quincena de puestos que ofrecían artesanía y productos agroalimentarios, ya era un hervidero de gente. La cadena de acontecimientos fue idónea para congregar al máximo número de vecinos y visitantes, propiciando una sesión vermú que se saldó con un vino español y aperitivos variados. La meteorología fue una gran aliada del fin de fiesta, con un cielo soleado y buenas temperaturas que propiciaron el lleno y el gran ambiente.

La sesión vespertina culminó la programación de las fiestas de Bueño. A media tarde, se produjo la entrega de premios de los concursos de dibujo, creación literaria y postres y el broche final lo puso la obra teatral "Las pijotadas del Rey Sancho", a última hora del día.