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Memoria histórica

La necesidad de rescatar del olvido los vestigios del conflicto bélico

Hay memorias históricas con mayúscula -las oficiales de cada momento- y, otras, -con minúscula - las que directamente nos trasmitieron nuestros mayores. Frecuentemente, no suelen coincidir y se puede llegar al disparate, según se anuncia, de que relatar la memoria histórica familiar sea constitutivo de delito.

Me sorprendo cuando compruebo que la mayoría de la población actual de Oviedo, la más joven y la no tan joven, no conocen en absoluto, o solo de oídas, la muy importante y dolorosa historia reciente de la ciudad, cuando aún vivían sus abuelos. Han oído hablar algo -porque lo siguen pregonando irresponsablemente sus promotores- de la Revolución del 34, un golpe de estado de la máxima violencia que cometió numerosos asesinatos a sangre fría, voló monumentos, incendió instituciones culturales, destruyó la ciudad de Oviedo y causó la muerte de cientos de inocentes, pero que hoy se presenta por los herederos de los revolucionarios como una gloriosa hazaña. Pero apenas han oído hablar, porque se ha silenciado, del angustioso cerco que, menos de dos años después, y durante 94 días, sufrió la ciudad a manos de los mismos atacantes que en el 34 ("somos los mismos", SLM, era la contraseña prevista para la entrada en Oviedo), durante los cuales la población civil fue diariamente bombardeada y cañoneada, causando muerte, destrucción, hambre y sufrimiento insoportable. El Asedio, después de la entrada de las columnas gallegas, se prolongó otros doce meses más.

Terminada la guerra en 1939, y transcurridos los primeros años de euforia nacional, dejó de hablarse de Oviedo debido, quizá, al enfrentamiento entre el ya general Aranda y el general Franco, mientras se jaleaba aún la resistencia del Alcázar de Toledo. También pudo influir que Franco no parecía tener gran simpatía por la ciudad, donde se le había conocido como "el comandantín". Desde la Transición, se habló aún mucho menos, porque había que olvidar. El bombardeo de Guernica, de tres horas y media de duración, tuvo una repercusión mundial increíble mientras que el de Oviedo, que se mantuvo a lo largo de varios meses, con días de trece horas de bombardeo casi continuo, está absolutamente olvidado hoy en España.

Yo solo tenía dieciséis meses cuando estalló la Guerra Civil española y vivía en Oviedo con mis padres, en la calle de Palacio Valdés, nº 9, y lamento no poder transmitir mi verdad sobre lo entonces ocurrido, pero sí puedo transmitir la memoria que me dejaron mis mayores, que vivieron los hechos y no tenían ningún motivo para mentirme.

Luis Hevia Álvarez, 30 años de edad en 1936, abogado de la Sociedad Hullera Española y Jefe de Oficina del Sindicato Carbonero, mi padre, no era marxista ni falangista: era Secretario provincial del Partido Republicano Conservador de Miguel Maura. Yo tenía un hermano de un mes de edad, al que también pilló la guerra en Oviedo, y una hermana de poco más de dos años que estaba en Ujo, zona republicana, con sus abuelos.

Así pues yo lo viví y lo sufrí, y siento no poder recordarlo, pero Luis Hevia, a quien las autoridades adscribieron al servicio de abastecimiento de carbón, me dejó un recuerdo imperecedero: un montón de pequeñas y desiguales libretas de papel cuadriculado y tapas de hule en las que, durante 468 días seguidos (falló tres días en que estuvo enfermo) escribió, a la sola luz de una vela o un carburo de aceite frecuentemente, un diario de lo que veía, de lo que oía y de lo que pensaba.

Desde que mi padre hizo entrega a sus hijos del Diario en 1966, nos hemos limitado a guardarlo con cariño. Pero ahora, cuando la Ley de Memoria Histórica del Presidente Zapatero reconoce "el derecho individual a la memoria personal y familiar de cada individuo", y pretende "facilitar el conocimiento de los hechos y circunstancias acaecidos durante la Guerra Civil", me creo en el deber de sacar a la luz, siquiera sea resumida y brevemente, la memoria familiar que nos ha sido confiada para que los españoles y, especialmente, los ovetenses, no tengan únicamente la versión que ofrezca la memoria oficial.

El diario alcanza mecanografiado trescientos folios, de los que se refieren al Cerco o Sitio de la ciudad los primeros cien. Dada la imposibilidad de publicar en un periódico tal volumen de información, me limito ahora a reducir los citados primeros cien folios hasta dejarlos en un 15% aproximadamente de su versión original, limitando los días y resumiendo el contenido de cada día. Confío con ello poder transmitir, para sorpresa de muchos, quizá, una idea suficiente de lo que sucedió en Oviedo desde el 17 de julio al 18 de octubre de mil novecientos treinta y seis.

V iernes, 17 de Julio. El estallido del conflicto.

- A las siete y media de la tarde de hoy, Amador Fernández me dijo en la oficina, delante de Luis Álvarez Fueyo, que estaban sublevadas las fuerzas militares de Marruecos y Canarias. Añadió que la rebelión sería rápida y fuertemente reprimida por el Gobierno, que tiene todos los resortes del poder. Le hice notar que parecía que empezaban a fallarle. Contestó que el pueblo estaba enfervorizado y dispuesto para luchar; que ellos podían poner 10.000 hombres en León en muy pocas horas y que el aplastamiento sería definitivo.

Sábado, 18 de Julio. Desconcierto en la calle.

"Avance" de hoy confirma la sublevación. Los demás periódicos nada dicen, quizá porque no les dejan, ya que las extralimitaciones censurarias cuestan caras. El Gobierno y los Jefes marxistas llaman a las armas a los obreros y milicias marxistas. Desfiles, concentraciones; UHP y puños a todo pasto. En la calle una escena de un comandante con cuatro guardias y siete marxistas. Pistolas que apuntan y no disparan. Me acuesto pensando en Aranda, en quien todos tienen puesta la vista ¿qué pensará hacer? ¿Es zurdo o de derechas?

Domingo, 19 de Julio. Tiroteos cerca de casa.

Los periódicos nada. A media mañana empiezan a verse muchos y muy numerosos grupos de obreros. Al mediodía los trenes llegan abarrotados, Oviedo está invadido por los mineros. Desfiles en formación y mucho ir y venir entre el Gobierno Civil, Avance y el Centro Obrero de Altamira. Me cuentan que anoche salieron de Ujo dos trenes llenos de marxistas casi desarmados. A las 6 me dicen que Aranda ha recibido orden del Gobernador para que entregue armas y municiones a las milicias marxistas. A las 7 de la tarde oigo desde casa Vivas a España ¿qué pasa? La gente corre desmandada; dicen que pasa por Uría un camión de guardia civil con los fusiles hacia afuera y un hombre derecho con la pistola en la mano, que es el que grita. A los pocos minutos tiroteo intenso muy cerca de casa. Nadie sabe a ciencia cierta lo que ocurre. Son momentos de extraordinaria confusión. Aranda continúa siendo una incógnita. El Comandante de la escena de anoche era Lobo Castañón.

Lunes, 20 de Julio. Declaración del estado de guerra.

Poquísima gente. Después de las 11 [de la noche anterior], Aranda habló por Radio Asturias, declarando el estado de guerra y comunicando haber tomado el Gobierno Civil. Ayer a las 7 y ½ Caballero tomó el cuartel de Asalto uniéndose casi todas estas fuerzas y estando en el polvorín el Comandante Ros, que las mandaba, encerrado con algún otro guardia y algunos paisanos. Pronto me entero de que Ros ha sido muerto, con otros, al intentar huir.

Martes, 21 de Julio. Combate en San Esteban de las Cruces.

Ayer, según comunica Aranda por radio, hubo combate en San Esteban de las Cruces, causando muchas bajas a los mineros atacantes. A primera hora de la tarde muchos cañonazos desde el Cuartel de Pelayo sobre Buenavista. La Radio comunica muerte del General Sanjurjo en accidente de aviación.

Jueves, 23 de Julio. Corte de agua por la noche.

Grupos de mineros siguen hostilizando por San Esteban de las Cruces y Buenavista. A las 11 de la noche, sin agua.

Lunes, 27 de Julio. Un proyectil alcanza la iglesia de los Carmelitas.

Un proyectil de cañón atravesó una pared y varios tabiques en el Convento e Iglesia de los Carmelitas.

Miércoles, 29 de Julio. Noticia de dos fusilamientos.

Nos dieron la noticia de haber sido fusilados en Gijón Don César F. Nespral e Isidro S. Morís.

Domingo, 2 de agosto. Cae metralla en la terraza de casa.

Esta mañana fue cañoneado por los rojos el Hospital y también el Hospicio. A las 3 y ½, el Felipe [un aeroplano], dejó caer metralla abundante sobre la población, a voleo. Una bomba con explosión fortísima cerca de casa: fue en nuestra oficina, despacho de Gonzalo, y atravesó la terraza. Recogí metralla caliente. Otras cayeron en Argüelles, Pumarín, San Lázaro y otros lugares. Hay víctimas.

Jueves, 6 de agosto. Sin luz y con agua para un mes.

No hay luz. Hoy tocó agua que dan cada dos días, habiendo existencia, a esta marcha, para un mes.

Sábado, 8 de agosto. Mueren dos niñas atravesadas por una bala.

La bala de ayer en Campomanes lo que hizo fue matar dos niñas del Colegio de Recoletas, allí instalados porque aún está sin reconstruir su edificio, quemado por los morenos [se refiere a los revolucionarios] en Octubre del 34.

Miércoles, 12 de agosto. Voluntarios para defender la ciudad.

Hoy se hace pública una nota, que firma Ladreda como Comandante Delegado, invitando a los ovetenses que quieran cooperar a la defensa de la ciudad a alistarse en las Compañías de Voluntarios. Desde el primer momento se ha movilizado la Falange y otros muchos que no son fascistas.

Martes, 18 de agosto . Escasea la carne y la leche.

Hoy tocó agua. La dan cada tres días. Funcionan cerca de cien pozos abiertos al público. Hay carne, aunque muy escasa y algo de leche. Seguimos teniendo un litro de natural y el bote de condensada todos los días.

Miércoles, 19 de agosto. Aumenta el número de hombres armados.

Hoy debe de haber en Oviedo cerca de 5.000 hombres armados.

Martes, 25 de agosto. Los vecinos abandonan sus casas.

A cinco metros de casa, en el tejado del almacén de Don Francisco González, cayó una bomba no muy potente, que nos destrozó los cristales de la galería por presión del aire, no por metralla que se elevó y alcanzó a los pisos terceros de la casa. En el Hospital ingresaron más de treinta heridos. Desconozco el número de muertos, entre los que está también el árbitro de futbol Merediz. Hoy ha sido para Oviedo el día peor de cuantos llevamos de movimiento. Mucha gente abandona sus casas para buscar otras que ofrezcan mayor seguridad, especialmente sótanos. Alicia quiere que vayamos a donde ella vive, en el sótano de Foncalada, 2. Lo pensaremos.

Viernes, 28 de agosto. Añoranza de las ferias de verano.

Hoy es San Agustín. Las ferias de Avilés, donde seguramente estaríamos a estas horas si viviéramos la normalidad. Es la hora del gran paseo en el Parque, todo lleno de gente que escucha el concierto de la banda ?caballitos, churrerías ? ¡Estaría toda la noche delante de las sartenes de churros! Pero si España había de seguir como hasta ahora, bien puede renunciarse un año y toda la vida a las ferias y a cuanto haya que renunciar.

Sábado, 29 de agosto. La leche de despacha con receta médica.

Hay colas para obtener agua de los 72 pozos en servicio de hoy, para la carne y el chocolate. Faltan patatas y se han acabado las conservas de carne y pescado a causa de la enorme cantidad requisada por Intendencia Militar. La leche, tanto natural como condensada, solo se despacha mediante receta médica previamente aprobada por Juntas de médicos en la Diputación, para ir a buscarla a las vaquerías la primera y en Intendencia Militar la segunda.

Martes, 1 de septiembre. Cien cañonazos por la noche.

Noche sumamente movida. De dos a tres de la madrugada más de cien cañonazos despertaron a todo Oviedo. Se hace invitación a los voluntarios de Ladreda para los que por su edad y estado de salud se hallen en condiciones, pasen a primera línea.

Miércoles, 2 de septiembre. Racionamiento del agua,

Ha dado comienzo el reparto de tarjetas entre los vecinos de Oviedo, que dan derecho a recoger tres litros de agua por persona y día.

Jueves, 3 de septiembre. Muertos y heridos en el calabozo.

A las 8 y ¼ aparecieron dos aviones que entraron muy confiadamente? queriendo pasar por amigos, pero pronto empezaron a bombardear, cogiéndonos a muchos desprevenidos. A las 12 y minutos, volvió uno de los dos canallas y bombardeó de duro. Hay muchas víctimas: doce muertos y tres heridos, todos los que allí estaban, en el calabozo de arrestados del Cuartel de Pelayo. Aseguran muchos y lo dan como absolutamente cierto e indudable, que esta noche han dormido en Grado 12.000 soldados. A las tres, una bala de cañón bufó sobre casa y explotó cerca. Tarde de algunos cañonazos de aquí y de allá sobre la población. He dado un paseo viendo los efectos de algunas bombas. Grandes desperfectos en la calle de Cabo Noval, donde cayó una potentísima. Otras en Radio Asturias, sin desperfectos, Santa Cruz, junto a la Diputación (un muerto y un herido), Argañosa y Cuartel. Comprobado que la bomba del cuartel atravesó desde el tejado al suelo. Esto da que pensar. Bajamos, o bajan, Nati y los nenes, porque a mí me cogen casi siempre fuera de casa, al piso primero, con los balcones abiertos, y esta casa es vieja. Es mucha la gente que se va a vivir a los sótanos y casas seguras. Y si esto sigue, no habrá otro remedio.

Viernes, 4 de septiembre. Bombardeos aéreos.

Son las dos de la tarde y ya hemos aguantado cinco bombardeos aéreos. Han arrojado más de cien bombas. En los intervalos de avión esos criminales se dedican a cañonear Oviedo, con lo que resulta peligrosísimo querer aprovechar aquellos para cambiar de lugar o moverse a cualquier sitio. Minutos antes de las 4, se reanudó por los rojos el bombardeo aéreo, con siete viajes. Calculo que en el día he oído más de 250 bombas. Al parecer, arrojaron papeluchos diciendo que si Oviedo no se rendía volverían a bombardear a la puesta de sol. Alrededor de casa cayeron unas ocho o diez bombas, la más cercana a unos cuarenta metros. Hoy ha sido el día más duro de cuantos llevamos de movimiento. Tendré que buscar un refugio, porque aquí es imposible seguir y parece un desafío a la muerte.

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