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Luis Alonso Vega

Otro amigo en el camino

Una vez más, la lectura de LA NUEVA ESPAÑA me sobresalta con el fallecimiento de Alberto Polledo, al que conocí en nuestros años de estudiante y, posteriormente, ya en la Librería Santa Teresa, allá en la calle Pelayo.

Allí nos vimos con frecuencia y leí sus entretenidos artículos en este periódico. Persona polifacética, amigo de sus amigos, fui cliente de aquella librería y papelería que, durante muchos años fue regentada por él, sus dos hermanos y su madre, doña Teresa, siempre en su esquina en la caja, sonriente y amable con todo aquel que se acercaba al establecimiento. Descansen en paz todos ellos.

Alberto Polledo no solo escribió, porque también editó para otros escritores. Le recuerdo como persona inquieta, nerviosa, que en su cabeza memorizaba todo lo habido y por haber. Desde mi rincón de la sierra madrileña me queda ese gran recuerdo de un amigo querido e infatigable.

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