Opinión | Crítica / Música

Calidez romántica

El notable resultado artístico de "Madrid Soloists Trío" en la Sociedad Filarmónica

La Sociedad Filarmónica de Oviedo continúa su temporada de conciertos, alcanzando ya los 2.064 recitales; una cifra mareante que da buena cuenta del calibre histórico de la institución. En el caso del último concierto, "Madrid Soloists Trío" elevó el nivel artístico gracias a la meritoria interpretación de un repertorio Romántico muy interesante.

El "trío número 1 en Si mayor" (de Brahms) dejó momentos de un lirismo excepcional. Los músicos ofrecieron una versión repleta de intensidad pero sin descuidar la sonoridad en ningún momento sobresaliendo, en los primeros números de esta obra, el timbre esmaltado del violín (a manos de Szabo) que combinó a la perfección con un violonchelo algo más opaco y oscurecido pero con facilidad para la proyección. Precisamente, Tsirin (el violonchelista) sería protagonista del "Adagio", ejecutando con delicadeza la expresiva melodía que sus compañeros supieron arropar en volumen y articulación. Rematarían la primera mitad con el "Finale" triunfal, de gran dinamismo, que el trío disfrutó casi tanto como el público.

La segunda mitad estaba dedicada al "Trío en sol menor" de Smetana. La obra está teñida de un componente de profunda tristeza ante el fallecimiento de su hija y los tres músicos explotaron con mucho tino esta circunstancia, resultando una versión expresiva, donde Codispoti (piano) ganó enteros y, merced a una pulsación muy aseada, recreó con acierto la elegíaca atmósfera imaginada por el compositor checo. Precisos en los ataques y las entradas, el "Finale Presto", fue un delicioso rondó donde el trío desplegó toda su técnica y experiencia para redondear, de manera brillante, la velada musical.

No obstante, en el "debe" del recital podríamos señalar su longitud (apenas una hora). No estaría mal exigir una duración un poco mayor, máxime con el nivel visto sobre las tablas del Teatro Filarmónica.