Opinión | Paraíso capital

El cómic se hace adulto en la Universidad

La biblioteca del campus del Milán da cabida a la nueva colección de álbumes ilustrados de la institución, con un fondo de 203 volúmenes para iniciar su andadura

Dice el diccionario de la RAE que un cómic es "una secuencia de viñetas con desarrollo narrativo" y, por extensión, también "el libro o revista que contiene esas viñetas". Sin embargo, la definición de este anglicismo es aceptada, pero no convencía a los participantes en la charla inauguración de la "Sección de Cómic" de la Universidad de Oviedo, que se celebró en la tarde del pasado martes en la biblioteca del campus de Humanidades Emilio Alarcos Llorach, en el campus del Milán.

El cómic se hace adulto en la Universidad

El cómic se hace adulto en la Universidad / Gonzalo García-Conde

Evaristo Álvarez, director de la biblioteca, y su colaborador Noel Rodríguez, impulsores y entusiastas de la iniciativa, convocaron una generosa mesa redonda en la que se generaron varios debates, pero no el de si estaba justificada o no una sección de cómics en la Universidad, ya que todos los participantes son entusiastas del género y coincidían en aplaudir, apadrinar y ayudar a dar impulso a la idea. Carla Suárez Vega, filóloga que ha publicado varios estudios sobre cómic histórico y relacionados con la identidad sexual; Ignacio Fernández Sarasola, profesor de Derecho Constitucional; Francisco González Fernández, catedrático de Literatura Francesa; Víctor Rodríguez Infiesta, profesor de Historia Contemporánea, y el periodista Javier Cuervo, reconocido coleccionista, fueron los participantes en este acto que estuvo abierto desde el principio, además, a las opiniones y preguntas del público asistente.

La dificultad para encontrar un término de consenso que defina al género fue uno de los temas que más controversia levantaron, ya que ninguno de ellos ha encontrado todavía un término satisfactorio que englobe todos los matices. Otro problema, al no existir esta sección hasta ahora, era el que el escaso material existente se dispersaba por su dificultad para clasificarlo. El enorme potencial didáctico, el impagable apoyo que puede suponer en el aprendizaje, el componente artístico y literario fueron las principales bazas para justificar la iniciativa.

Sobre la ausencia de este material en los fondos universitarios hasta ahora, se señaló a la autocensura a la que los propios docentes se someten como principal causa. Una barrera que poco a poco se va derribando. A este respecto, Carla Suárez recordó su época becada en la Universidad de Massachusetts, que dispone de una de las mejores bibliotecas del país y donde los fondos para cómic son perfectamente normales. Tanto es así que ella conoció "La balada del Norte", obra del asturiano Alfonso Zapico, durante esa residencia, y le resultó muy útil para explicar la Guerra Civil Española a sus estudiantes de español.

Esa misma obra, así como su versión de "Dublineses", algunos tomos sueltos de "Asterix" en español y en francés, material sobre el inmortal Alfonso y sus héroes Pinón, Telva y Pinín (que de Pinón ye sobrín), Nebrija, de Agustín Comotto, Sócrates, de Joan Sfar y Christophe Blain, "Los surcos del Azar", del superventas español Paco Roca, o una Historia del Arte explicada en varios volúmenes son algunos de los doscientos tres tomos con los que ha sido inaugurada esta sección que, aunque con mucho margen de mejora, ya empezó a crecer gracias a una donación in situ de dos tomos, cortesía de Fernández Sarasola.

Javier Cuervo, periodista de La NUEVA ESPAÑA cerró el debate con una anécdota: "En mi época nos quitaban los tebeos en el colegio. Excepto en gimnasia, que la aprobé gracias a que le prestaba los cómics del Capitán Trueno al profesor". Todo un símbolo del cambio de los tiempos.