Juan Manuel Martín Caso es, de profesión, delegado de ADA (Ayuda de Automovilista) en Asturias pero como, presidente de la asociación el Cantu la Jorma, de Suarías, da rienda suelta a su pasión por la tonada asturiana. Su asociación custodia las más de 10.000 grabaciones del archivo del periodista Carlos Jeannot y, además, tiene una pujante escuela de tonada. Y todo en las antiguas escuelas del pueblo.

"Yo empecé a aficionarme a la tonada en unos concursos que hubo aquí en Panes en 1971 y 1972 creo. Todavía había teatro en Panes. Había una gran afición y aquello se llenaba todos los días. A mí me llevaba mi padre. Él, que primero fue cantero y después albañil, también cantaba, pero sólo a su manera, mientras trabajaba. Él nunca se dedicó a ello ni sacó la fuerza cantando y yo canto normalucu, soy aficionau. Pero en aquellos concursos cogí mucha afición porque me respigaba escuchar a aquella gente tan buena cantar. Me acuerdo mucho de Socorro Noriega, del Ruiseñor de Langreo, de Pepín de la Rumiá, de Vicente Díaz. De verdad que me respigaba".

(De aquel respigu inicial surgió en Juan Manuel Martín Caso una afición por el folklore asturiano que encontró la horma de su zapato al conocer al periodista radiofónico ovetense Carlos Jeannot, fallecido en 2014, gran promotor de la recuperación de la tonada asturiana al frente durante dos décadas del Concurso de Folkore "Ciudad de Oviedo", patrocinado desde sus inicios por LA NUEVA ESPAÑA. De aquel respigu y de aquel encuentro con Jeannot nació en el pueblo de Suarías todo lo que Martín Caso cuenta a continuación)

"Carlos empezó a venir aquí a Suarías allá por 2001, cuando formamos la asociación cultural el Cantu la Jorma y ya empezamos a hacer festivales de tonada. Él siempre vio la posibilidad de juntar todo lo que él tenía de la canción asturiana y traerlo aquí. En abril de 2010 se inauguró en las antiguas escuelas el Archivo Carlos Jeannot, en el que hay algo más de 10.000 tonadas, cedés, dvds. Y una cosa muy importante: los programas que hizo para TVE con todos los de destacaban en el folklore: la Busdonga, Xuacu el de Sama, los Cuatro Ases...."

"Jeannot fue el primero que le dio dignidad a la tonada. No sé si la palabra correcta es dignidad, que ya la tenía, pero Carlos fue el que la ensalzó, llevándola al teatro Campoamor a través del concurso muestra de folklore ‘Ciudad de Oviedo’. Ahí arrancó, por ejemplo, una de las profesoras que más niños tiene actualmente, que es Anabel Santiago. De allí salió la artista"

"Y la escuela de tonada que abrimos en Suarías, en la misma antigua escuela donde está el Archivo, surgió a raíz de inaugurar el legado de Carlos. El día en que se inauguró se hizo un macrofestival aquí de tonada y estuvo el folklore asturiano en pleno, como homenaje a Carlos. Entre ellos estaba el gran Ismael Tomás Montes, que me propuso ya aquel día poder hacer algo más que muestras de tonada. Lo pensamos y él vino de maestro¡. Ahí empezamos y ya lleva la escuela once años. Este último año Ismael ya no vino. Él vive en Gijón y por su edad y por todo, venir aquí todos los sábados a las seis y marchar a las diez de la noche no es fácil. Él fue el alma de la escuela, el que estuvo luchando para que esto no desapareciera. Y ahora cogió el relevo otro grande de la tonada, Celestino Rozada Tamés. Hay una media de doce o catorce alumnos por curso. Y ahí estamos, dándolo todo lo que se puede".

Juan Manuel Martín Caso, en el Archivo Carlos Jeannot de Suarías, con dos de los discos que allí se custodian Julián Rus

"Cuando llegué a Oviedo de Peñamellera, con doce años, te trataban como que no eras asturiano porque no decías ‘ye’ o no decías ‘ho’ pero aquí hay una gran afición a la tonada y a la gaita. Es como el alma de la zona, en las fiestas la gente se queda en silencio escuchando con un sentimiento… Y con los bolos pasa igual". "Con la escuela de tonada se consiguió hacer una especie de familia en Suarías. Cada sábado se empiezan las clases a las seis y acaban sobre las diez de la noche. Luego se acaba haciendo un poco de merienda cena a última hora y ahí charlamos y ya se canta un poco de todo, no sólo tonada".

"Hay de todas las edades. Chavales jóvenes, tienes el caso de algún campeón como Esteban Verdeja o de Cristina Sánchez, de aquí de la zona, que empezó aquí digamos de cero y es una campeonísima ya. Es un orgullo para nosotros. Y gente mayor, que viene de Torrelavega: José Luis Sánchez y Sañudo. Son hombres de más de setenta años, pero dos grandes voces que siguen concursando por ahí. Y vienen dos nietinas mías. La de nueve, que se llama Yara, ya actúa en festivales. La mayor, Inés, ye la que no se atreve. Pero canta también muy bien".

"Y además de una escuela de tonada y hay una de baile regional que paró con la pandemia y esa no arrancó todavía pero creemos que volverá a arrancar. Y aquí viene de maestra Belén Arboleya, que también es una persona joven y ya es un clásico de Asturias. Hace de todo, canta, toca la gaita...".

"El futuro de la tonada pinta bastante bien. Estuvo mucho peor hace, no sé, veinte o treinta años. Ahora hay un momento dulce. Mucha gente joven cantando canción asturiana, haciendo folklore y haciendo innovaciones con la tonada. Pero, sobre todo, es muy importante el que haya tantos críos cantando. Niñas y niños. Sobre todo hay nenas".

"Hay gente que está innovando. Anabel Santiago, Marisa Valle Roso... Ese es un camino, está bien que lo hagan y a mí me gusta, pero la tonada pura ahí está y hay que seguir manteniéndola también. Las canciones grabadas por el Presi o por Xuacu el de Sama o por la Busdonga, o por muchos cantantes que tuvo muy buenos, eso tiene que estar ahí. Que luego lo acompañes con otros instrumentos, que le des otros giros, me parece bien porque los tiempos evolucionen, pero no se debe olvidar eso que está ahí y que fue tan bueno. Mantener la esencia".

"Seguramente si en los colegios la tonada tuviera más presencia y se empezara a valorar desde los estamentos públicos de verdad, esto cambiaría mucho. Pero sigue habiendo público. A mí me contaba Carlos Jeannot que cuando él empezó le decían, allá por los años setenta: esto se acaba porque fíjate el público, son todo mayores. Pero llegó al 2010, cuarenta años después, y seguía habiendo gente mayor. Claro no eran los mismos aquellos, que ya se habían muerto, pero seguía habiendo gente".