15 de junio de 2018
15.06.2018
Qué fue de ellos

Vila, de corazón azul

"El Oviedo es pasión; se echa de menos y fue duro salir", asegura el central gallego, pilar en el año del ascenso

15.06.2018 | 02:02
Jonathan Vila, en un entrenamiento en El Requexón en la temporada 2015-16.

Fue uno de los pilares del Oviedo que regresó al fútbol profesional en Cádiz y un año después de su salida del club recuerda con cariño su pasado. "Se echa de menos, tanto a la ciudad como al equipo. Mi familia y yo estábamos muy a gusto y nos costó mucho salir", asegura Jonathan Vila, que vistió de azul tres temporadas (2014-2017). El central gallego, ahora en las filas del Recreativo de Huelva, en Segunda B, fue titular indiscutible en el Oviedo en el año del ascenso, intermitente en el primer año en Segunda y con poco protagonismo en la campaña de Hierro, el flamante seleccionador, del que dice que su nombramiento "fue una sorpresa, pero puede hacer un gran papel, porque sabía llevar el grupo con sentido".

De sus tres años como jugador del Oviedo-oviedista sigue siéndolo-, Vila destaca un momento muy especial, que no es el ascenso en Cádiz. "Siempre recordaré el partido en León (1-3), fue mágico y nos dimos cuenta de lo que movía el Oviedo. Me dejó tocado para siempre", asegura. El gallego, quizá por su sencillez y cercanía, era un jugador muy valorado por la hinchada azul. "Me consideré importante en Oviedo porque la gente me lo hizo sentir así. Además, siempre guardaré cariño porque mi hija Cloe es ovetense, nació en enero de 2015, el año del ascenso; lo trajo bajo el brazo", bromea.

Jonathan Vila puede presumir de un logro mayúsculo como jugador del Oviedo: anotó el primer gol en Segunda después de la época del barro. Fue en la primera jornada de la 15/16, en el Tartiere ante el Lugo (2-2). "Fue el empate a unos. Susaeta centró desde la izquierda, muy alejado, y yo entré al área y la peiné a las redes. Lo recuerdo muy bien porque metía pocos goles, aunque la temporada anterior también logré otro".

Vila, que vivió en la Fresneda, compartiendo calle con Susaeta o Carlos Peña, los dos fuera del club, recuerda el buen ambiente que había en el vestuario, sobre todo en su primera temporada, la de Segunda B. "Éramos una piña y eso fue clave para ascender. Lo recuerdo como una familia. Sigo manteniendo el contacto con algunos jugadores, con Cervero hablé hace poco", apunta.

Vila, en su último año en el Oviedo, sólo jugó siete partidos, aunque no tiene nada que reprochar a Hierro. "Fue un año muy difícil porque tuve problemas de lesiones y me fastidiaron la temporada. Fue una pena no haber podido jugar más y pelear por continuar, pero a veces las cosas salen así", indica.

El central, de vacaciones con su familia en Galicia, tiene contrato con el Recreativo, pero aún no tiene claro su futuro. Lo que está claro, es que vaya donde vaya, siempre se acordará de su etapa en Asturias. "Pasión, sentimiento, eso es el Oviedo".

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