23 de mayo de 2020
23.05.2020
La Nueva España

El Oviedo, ante el vacío de su delantera

El club centra esfuerzos en buscar ariete: solo Obeng, con opción de quedarse hasta 2023, tiene contrato de cara a la próxima temporada

22.05.2020 | 23:51

La pandemia del coronavirus ha parado en seco la competición, pero no el trabajo en los despachos. En el caso del Oviedo, de hecho, la maquinaria vuelve poco a poco a funcionar a todo gas con mucho mercado por bucear y varios frentes que resolver. Uno de ellos, capital para el equipo vistas las circunstancias actuales de los contratos de la primera plantilla del Oviedo, buscar pólvora en la delantera para la temporada que viene. Una búsqueda que se ha intensificado en los últimos días. Un análisis rápido de la actual lista de atacantes del Oviedo pone sobre la mesa un dato clave que marca el paso de la dirección deportiva, comandada por Francesc Arnau y sus colaboradores. El club azul tiene en estos momentos cuatro delanteros en sus filas con opciones de sumar cuando se reanude la temporada actual: Ibra, Ortuño, Rodri y Obeng, con ficha del filial, y solo uno de ellos, el ariete del Vetusta, tiene contrato en vigor con el club azul para la temporada que viene.

Rodri, en su caso, tiene estipulada la renovación en función de una serie de objetivos (uno de ellos, la permanencia), por lo que a día de hoy no tiene garantizada su continuidad, aunque la idea del club es seguir contando con él. Ortuño, por su parte, máximo goleador de los carbayones, está cedido y su permanencia en el club está complicada, al igual que ocurre con Ibra, aunque el delantero quiere firmar al menos un año más y así se lo ha hecho saber a la dirección deportiva y también lo ha dicho públicamente. A ese grupo de delanteros también hay que añadir a Steven, cedido por el Oviedo en el Badajoz (volverá al acabar la temporada), con dos años de contrato por delante con el primer equipo y con su situación de futuro pendiente de valoración por los responsables deportivos.

El caso de Obeng tiene miga. El ghanés, de 23 años, tiene ya garantizado un año más de contrato con el primer equipo (el año que viene deja de ser sub-23), pero también cuenta con la opción contractual de quedarse como azul tres temporadas, hasta 2023. Es una opción que figura en su contrato y que dependerá de las circunstancias de la temporada, aunque con muchas posibilidades de cuajar. La dirección deportiva actual, que no fue la que firmó a Obeng (su llegada a Oviedo fue asunto de Eduardo Rergis, responsable de la cantera), se muestra muy satisfecha con el ghanés y cree que es un jugador de rendimiento de cara a futuro.

Lo que está claro es que el Oviedo busca savia nueva en la delantera para el año que viene, como sucedió en las últimas dos temporadas tras largos veranos buscando un nueve (primero Joselu y luego Ortuño). Además, creen en el club que es básico acertar con los refuerzos arriba, más incluso que en otras líneas que también gozarán de refuerzos. En solo unos meses, desde el inicio de la actual temporada, la delantera del Oviedo ha sufrido cambios profundos. Empezaron el curso Ortuño, Ibra, Joselu y Steven y solo dos de esos futbolistas, el murciano y el senegalés, están ahora en el equipo.

La delantera, no obstante, no será el único frente de refuerzos y se prevén fichajes en casi todas las líneas, con un portero, un pivote y un extremo como principales prioridades de la dirección deportiva, como informó LA NUEVA ESPAÑA. Las renovaciones, por otro lado, siguen paradas esperando acontecimientos, aunque la dirección deportiva tiene intención de renovar a Saúl Berjón y Christian Fernández (este último ya tenía la renovación apalabrada desde verano), que acababan contrato en junio, pero ya llegaron a un acuerdo al menos para terminar la temporada que se reanudará precisamente ese mes.

Pase lo que pase, el ritmo en la planificación deportiva del Oviedo aumenta y en las oficinas del Tartiere el trabajo intenso (de forma presencial, pero guardando las medidas de seguridad por el covid-19) vuelve a ser prácticamente diario. El equipo de trabajo de Francesc Arnau, que ha sumado a su mano derecha, David Comamala, la labor de Roberto Suárez y Álex Díaz, también aplica su propia desescalada.

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