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La fiesta de 26 invitados que se le resiste al Oviedo: el play-off pendiente

Desde el regreso a Segunda en 2015, 26 equipos diferentes han acabado entre los seis primeros de Segunda: un salto que le sigue faltando al equipo azul

Uno a uno, casi todos los rivales del Oviedo en una Segunda División que va al límite, han ido desfilando por la pasarela que conduce al ascenso. Dos, con el éxito otorgado de forma directa; otros cuatro, por el camino largo del play-off. Y en todos los casos, el Oviedo que se queda fuera de la fiesta, observando la escena con dientes largos. Desde el ansiado regreso de 2015, los azules han visto cómo 26 conjuntos diferentes de la categoría conquistaban las seis primeras plazas. Casi todos sus rivales han tenido una oportunidad que se le resiste al Oviedo desde la vuelta al fútbol profesional.

Es el objetivo que tiene pendiente el club y que para Carso va camino de convertirse en la piedra sobre la que tropezar una y otra vez. Tras recuperar el status en el fútbol profesional en 2015, las palabras de Arturo Elías, máximo accionista, quizás en un exceso de euforia con referencias a la inmediata presencia del Oviedo en los grandes estadios nacionales, hicieron pensar en la Segunda como una estación momentánea. Tras el primer intento de la 2015/16, que se truncó en los últimos meses (el equipo, ya con Generelo, acabó noveno), el mensaje bajó algunos decibelios y desde Carso se empezó a subrayar un margen de 5 años como el señalado para conquistar el ascenso a Primera División. Incluso Fernando Hierro, entrenador en aquel curso, habló del objetivo a cinco años.

Fue a partir de entonces cuando creció el maleficio del Oviedo, acostumbrado a campañas ilusionantes con un desfonde final que eliminaba cualquier opción de ascenso. Los azules fueron octavos en la 2016/17 y séptimos en la 2017/18, fuera solo por una cuestión de goles en enfrentamientos particulares ante el Numancia.

En la 2018/19, se quedó otra vez séptimo, antes de la mayor crisis, la de 2019/20, solventada con el 15.º puesto en la reacción final. Un 13.º en el primer intento completo de Ziganda a los mandos del equipo precedió a la historia con final triste del pasado curso: cerca, muy cerca, de por fin colar el nombre del Oviedo entre los seis afortunados invitados a soñar con algo grande.

En estos siete años de sinsabores para el oviedismo, 13 conjuntos diferentes han saboreado el éxito rotundo del ascenso directo a Primera. Solo el Huesca ha logrado repetir. Junto a los aragoneses, Alavés, Leganés, Levante, Girona, Rayo Vallecano, Osasuna, Granada, Cádiz, Espanyol, Mallorca, Almería y Valladolid.

En el caso del play-off, la lista se amplía hasta 22 conjuntos distintos. El Girona ha logrado cuatro entradas a la promoción, solo una, la última, con premio de ascenso. El Tenerife, el Zaragoza y el Almería han pisado ese terreno en dos ocasiones desde 2015. La lista de conjuntos en play-off en los últimos siete años se completa con Nàstic, Córdoba, Osasuna, Getafe, Cádiz, Huesca, Sporting, Valladolid, Numancia, Málaga, Albacete, Mallorca, Deportivo, Elche, Leganés, Rayo, Eibar y Las Palmas.

Sin mencionar el play-off. Ahora, el Oviedo encara el reto con nuevos bríos, los que aportan Tito y Bolo en los despachos y banquillo respectivamente, aunque bajo la idea, repetida de forma constante por el club, de mantener el proyecto. También se repiten algunas costumbres. Aunque todos señalan con la voz baja al play-off como objetivo real del equipo, nadie lo ha pronunciado de momento públicamente. Ni Tito, ni Bolo, ni Federico González, los tres responsables que han hablado en las últimas semanas.

La estrategia desde el punto de vista comunicativo recuerda a la de la última temporada, con Ziganda como portavoz del club. Entonces, el play-off ni se mencionaba al principio, para entrar poco a poco después en las frases de los protagonistas. En el último mes, parecía inevitable, todos hacían referencia al objetivo de la promoción: el equipo se había ganado ese derecho a hablar abiertamente de una meta que tenía muy cerca. Ahora, se trata de repetir el camino marcado, pero con un matiz importante: tener un mejor final.

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