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Maria Siegrist, la jugadora del Oviedo que ha dejado el fútbol por una contusión cerebral

"El dolor me impide entrenar", dice la extremo oviedista

María Siegrist, en un partido de pretemporada. | | R. O.

El momento clave que le empujó a tomar la decisión más dura de su vida tuvo lugar tras la primera jornada de Liga ante el AEM, equipo de Lleida. María Siegrist (Lleida, 1993) salió en la segunda parte con la intención de agitar el ataque de los azules. Era su debut oficial con el Oviedo Femenino. Al poco de estar en el terreno de juego un balón aéreo le rozó la cabeza. El dolor fue tremendo. Punzante. Sobre todo, después del encuentro. "Estuve todo el viaje de vuelta sin comer, me sentía mareada. Tenía muchas náuseas y estaba somnolienta", explica Siegrist.

Siegrist, un adiós doloroso en el Oviedo

Aquello que ya sufrió en su momento y parecía superado, unas contusiones cerebrales que había tenido en el pasado, volvían a aparecer en una campaña que apuntaba a ser ilusionante. Por eso, tras consultar con los médicos, tomó la decisión más difícil: dejar el fútbol. "Tenía muchísimas ganas de esta temporada. Estaba cómoda en el Oviedo y encaraba el proyecto con muchas ganas. Me ha costado muchas lágrimas tomar esta decisión, pero quiero hacer un parón y digerir todo esto. El dolor me impide entrenar cada día como yo quisiera. La vida sigue y me toca empezar de cero", dice la catalana, ya exjugadora de fútbol. Siegrist, una extremo con una carrera intensa –ha militado en varios equipos España, Estados Unidos, Italia y Suiza– jugaba con un casco desde que sintió unos dolores en la cabeza cuando estaba en Estados Unidos. Eso fue hace ocho años. Desde entonces pudo convivir con ello, aunque la práctica del fútbol se hacía a veces cuesta arriba. "El año pasado tuve un dolor en el cuello y me quedé medio inconsciente", asegura. Por eso se asustó tanto después del partido ante el AEM, ya el último en su carrera. Siegrist fue al Huca y allí le derivaron a un neurólogo, que le trata en Barcelona. "Estoy pendiente de un diagnóstico concreto y en breves me darán los resultados de una prueba médica para así conocer qué tengo exactamente. El riesgo para mi salud era muy alto de seguir jugando y he tomado la decisión de dejarlo también pensando en mi familia, que está más aliviada", explica la deportista.

La catalana llegó al Oviedo el pasado verano procedente del Lugano italiano, después de haber probado suerte también en el fútbol sala. Estuvo a prueba en el conjunto ovetense y acabó convenciendo al club. Era una de las jugadoras más veteranas de la plantilla. "Les agradezco la ayuda en la parte humana, porque me han tratado fenomenal. Creo que el Oviedo tiene todo a favor para triunfar y poder subir a Primera. La propiedad apuesta mucho por el fútbol femenino y hay un proyecto de futuro", asegura.

Siegrist dice que quiere seguir en contacto con el fútbol. Tiene estudios de marketing y psicología, además del título de entrenadora. Ahora se quedará un tiempo residiendo en Barcelona, pendiente de las pruebas médicas y con un ojo en el Oviedo desde la distancia. "He estado poco tiempo, pero me llevo mucho cariño del club".

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