La prevención es el arma más importante que tenemos en nuestras manos, y es esencial saber qué consejos poner en práctica. La medicina ha hecho, y sigue haciendo, grandes progresos en la búsqueda de curas para enfermedades que se consideraban incurables hace tan sólo unos años.

Sin embargo, debemos poner de nuestra parte y tratar nuestro cuerpo de la forma más adecuada posible. Para no ponernos en situación de desarrollar en el futuro enfermedades que aún no tienen cura real, es bueno informarse.

Hay un alimento, por ejemplo, que podría prevenir enfermedades y ayudarnos con otros problemas como la diarrea. Los alimentos son nuestro combustible. Nos da energía y nos permite sobrevivir.

Por ello, lo que consumimos tiene un efecto en nuestro cuerpo que puede ser positivo o negativo. Solemos saber que los alimentos ricos en grasas saturadas, los fritos y los procesados no son especialmente saludables. Los embutidos o el queso, la barbacoa, el exceso de condimentos o los azúcares pueden, a largo plazo, por ejemplo, inflamar nuestros intestinos.

Evidentemente, no hay que demonizar ningún alimento y hay que insistir en que, en ausencia de enfermedad, todo se puede comer en su justa medida. También estamos acostumbrados a creer que una dieta supersaludable rica en verduras, cereales integrales y alimentos probióticos no es mala para nosotros. Esto también depende del estado del sistema gastrointestinal, ya que una dieta demasiado rica en fibra también puede ser perjudicial para quienes sufren problemas intestinales.

Lo que sería bueno hacer es una dieta sin o con cantidades muy limitadas de alimentos inflamatorios. A veces, subjetivamente, pueden ser incluso alimentos considerados saludables. Luego hay algunos alimentos que son portentosos desde el punto de vista de la curación de nuestro cuerpo.

Normalmente se consideran esenciales por sus propiedades los ácidos grasos insaturados, los omega 3 y todos los alimentos que los contienen. Hay un aceite en particular que se puede consumir tal cual, que se llama aceite MCT.

Es un ácido graso de cadena media que se utiliza principalmente como suplemento para quienes no pueden consumir otras grasas. Las investigaciones han demostrado que el consumo de este aceite, en combinación con la medicación indicada, es muy útil, especialmente en el tratamiento de los trastornos gastrointestinales.

También puede utilizarse para combatir las enfermedades del hígado o los problemas relacionados con la celiaquía. Por último, parece que estimula al organismo a producir ciertas sustancias que pueden ayudarnos a luchar contra el envejecimiento del cerebro y la enfermedad de Alzheimer.

Todavía no hay pruebas científicas suficientemente sólidas que lo respalden, pero parece que también interviene en el mantenimiento del peso al limitar la acumulación de grasa. Y recuerda siempre consultar con tu médico antes de realizar cambios en tu dieta.