El zinc es un mineral con funciones esenciales para la salud humana. Tanto es así que participa en más de un centenar de las reacciones metabólicas de nuestro organismo. 

Entre ellas interviene en mecanismos moleculares como mediador de estrés antioxidante y antiinflamatorio.

Por eso, este nutriente podría ser clave en procesos asociados al envejecimiento no saludable, como el deterioro de la función física y la fragilidad, en parte causados por un estado de inflamación de bajo grado.

Con el fin de analizar el consumo de zinc en relación con el deterioro de la función física y fragilidad, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), han realizado un estudio donde se analiza información de 2.963 adultos mayores de 60 años. 

A más zinc menor riesgo de deterioro por envejecimiento

A más zinc menor riesgo de deterioro por envejecimiento

Los resultados muestran, después de nueve años de seguimiento, que un consumo mayor de zinc a través de la dieta habitual está asociado a un menor riesgo de deterioro de la función física y de incidentes provocados por la fragilidad .

En cuanto a los posibles mecanismos implicados en estos resultados, destaca la intervención del zinc en la modulación de los mecanismos inflamatorios.

Además, este nutriente también activa enzimas con función antioxidante que participan en la reducción de radicales libres, y que a su vez previenen respuestas inflamatorias. 

Estudios experimentales evidencian la reducción de marcadores inflamatorios tras la suplementación de zinc, por lo que es posible sugerir que la asociación encontrada pueda ser explicada por estos mecanismos. 

Dieta y envejecimiento no saludable 

La demografía mundial presenta un reto para la salud pública: el envejecimiento de la población a nivel mundial.

En concreto, el deterioro de la función física y la fragilidad son dos problemas que desembocan en un envejecimiento no saludable y que pueden llevar a la discapacidad y a una muerte prematura. 

Por ello, el foco está puesto en identificar factores específicos de la dieta que puedan estar asociados a estas condiciones.

De esta manera será posible diseñar estrategias enfocadas al estilo de vida que prevengan o ralenticen el deterioro físico en personas mayores. 

Alimentos ricos en zinc Alexander Prokopenko

¿Qué alimentos son ricos en zinc?

Las autoras principales del trabajo, Verónica Vega-Cabello, Esther López-García y Ellen Struijk, indican que una ingesta adecuada y suficiente de zinc se puede lograr a través de una dieta saludable.

Esta dieta sólo tiene que incluir aquellos alimentos que contengan la mayor cantidad posible de este nutriente, que normalmente se encuentra en alimentos ricos en proteína, sobre todo en aquellos alimentos de origen animal, entre ellos: 

  • Mariscos. Las ostras son la mayor fuente de zinc, pero también se puede encontrar en mejillones o langosta. 
  • Las carnes rojas
  • También está presente en el pescado, aunque en menor cantidad. 
  • Los lácteos.

Si nos fijamos en los alimentos de origen vegetal también encontramos muchos productos ricos en zinc. Pero no es lo mismo.

Como explican desde la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Y es que "la absorción y aprovechamiento de este nutriente es bastante menor en alimentos vegetales por el alto contenido de un componente denominado 'fitatos'. 

Aun así, desde de la SEDC recomiendan el consumo de estos alimentos vegetales por su alto contenido en zinc:

  • Cereales integrales
  • La soja y sus derivados como el tofu.
  • Los frutos secos.
  • Legumbres.
  • Semillas.

Aumentar la ingesta de esta lista de productos podría contribuir a preservar la función física en personas mayores y contribuir a un envejecimiento saludable.