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La Nueva España de Siero

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Vicente A. Montes Álvarez

Rally

Las consecuencias de las carreras de coches en el medio rural

A cualquier yerbatu le parece bien que el Rally Princesa de Asturias tenga tramos en Bimenes, máxime teniendo un estupendo piloto como es Alberto Ordóñez, pero hay cosas que se pueden hacer de otra manera. La localidad de Suares, en Bimenes, tiene salida a dos carreteras, la AS-324 y la AS-338; pues bien, el viernes 9 el Rally Princesa de Asturias ocupó estas dos vías desde las 12 horas 50 minutos hasta las 20 horas 30 minutos, con un descanso de 25 minutos. Casi ocho horas de encierro obligado. Se pusieron carteles informativos, más o menos de tamaño de un folio y pasaron inadvertidos para muchos vecinos. Parece falta de respeto que no se informe personalmente del hecho y se puedan hacer las alegaciones pertinentes, ya que puede afectar, y así fue, al trabajo, necesidades o rutinas. Y aunque ya ocurrió algo parecido en otras ocasiones y se mostró el desacuerdo con el aislamiento de una localidad, quienes tienen la competencia de autorizar el trazado parecen no enterarse o no querer enterarse de que no todos están dispuestos a modificar sus planes o acciones de movilidad por la compensación del olor a gasolina y el ruido de motores a escape libre. Aunque parece que el deporte sea la panacea en nuestra cultura, el hecho es que muy por encima está la libertad. Ambas cosas se podrían haber conjugado.

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