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La asturiana que convierte piñas en zapatos de Hugo Boss

Carmen Hijosa inventó, a partir de las hojas de la planta del fruto, un tejido sostenible alternativo al cuero que usan hoy en sus diseños más de 3.000 empresas del mundo

Carmen Hijosa en su taller de Londres | Piñatex

Carmen Hijosa en su taller de Londres | Piñatex

Carmen Hijosa (Salas, 1952) hace cuero pero sin ser cuero. Es la artífice de “piñatex”, un tejido sostenible que sale de la hoja de la piña y que emplean en sus diseños grandes firmas como Chanel, Hugo Boss o H&M. El crecimiento de su empresa, Ananas Anam, con sede en Londres, ha sido exponencial en solo cinco años de trayectoria: tiene más 3.000 clientes en todo el mundo, exporta a más de 80 países y produce 36.000 metros lineales al año. Por si fuera poco, el invento de esta asturiana –tiene registrada su patente en la Oficina Europea– da empleo a 130 personas, la mayoría de ellas en Filipinas, que es donde se recolectan las hojas de la piña, concebidas allí como un “desecho”. Hijosa, tras años de investigación, ha logrado convertir montones de basura en un tesoro.

Hijosa con un grupo de mujeres recolectoras. | Piñatex

Hijosa con un grupo de mujeres recolectoras. | Piñatex

El camino de la salense hasta aquí ha estado marcado por el “riesgo”. Con 19 años se fue sola a Irlanda a aprender inglés. Y, desde entonces, Dublín ha sido su casa. “Yo siempre fui la rebelde. Mi familia me llama la aventurera, porque soy la única que salió por el mundo”, cuenta por videoconferencia desde la capital de Irlanda. Carmen Hijosa –en realidad, Carmen Álvarez, puesto que Hijosa es su cuarto apellido– es la hija mayor de cuatro hermanos y viene de una familia de relojeros. Joyería “Marcos Álvarez” –así se llamaba su abuelo–, que ahora dirige uno de sus hermanos. “Mis padres fueron personas muy creativas y creo que eso ha supuesto una base para mí”, afirma. A lo largo de sus 69 años, Hijosa ha creado cinco empresas, la primera de ellas dedicada a artículos de lujo de cuero, que vendía a grandes empresas como Harrod´s o Liberty. Así que su vida siempre ha estado ligada al cuero. Hasta que un día dijo: “Hasta aquí”.

Unos botines hechos con “piñatex”. | Piñatex

Unos botines hechos con “piñatex”. | Piñatex

Ese cambio de mentalidad se produjo en Filipinas. En los años noventa, la empresaria asturiana empezó a viajar por el mundo para hacer labores de consultoría. Su misión era “aumentar la calidad de productos hechos con cuero”. Pero en un viaje al país asiático se propuso saber de dónde viene ese cuero. “Y me llevé un choque tan tremendo que me prometí: ‘Nunca más trabajaré con esta piel’. Su proceso de producción es un desastre a nivel medioambiental y humano”, recuerda. Y cumplió la promesa. Se graduó en diseño textil en Dublín y se especializó en fibras naturales. Estuvo casi una década investigando. Hasta que vio “la luz” con la hoja de la piña, que se trabaja desde hace 300 años pero para hacer tejidos a mano. Su fibra, “fina, flexible y resistente”, no se industrializó hasta que llegó Carmen Hijosa.

La salense investigó fibras naturales durante años, tras un viaje a Filipinas que le cambió la vida

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Montó una cooperativa de la piña en Filipinas para recoger las hojas y, a partir de ahí, creó un proceso nuevo para obtener una piel sostenible de aspecto similar al cuero por su rugosidad. “Una planta de piña da entre treinta y cuarenta hojas, que son recolectadas normalmente por las mujeres. Y para hacer un metro de ‘piñatex’, se necesitan 480 hojas. Lo que más me anima de mi trabajo es que no solo tiene un impacto en el planeta, sino también en la vida de mucha gente. ‘Piñatex’ da trabajo a cien familias, que ganan más con esto que con las piñas”, subraya la asturiana, que explica con detalle el proceso de producción.

“De los campos las hojas se llevan a una empresa, en la que, a través de unas máquinas, se extraen las fibras mecánicamente, sin usar agentes químicos. Luego se les echa agua y se secan al sol. Es un proceso muy sostenible”, detalla. “A continuación –continúa– viene la fase de purificación, que consiste en limpiar las fibras de sus impurezas a través de procesos enzimáticos. De ahí se van a la primera fábrica industrial, en donde hacen no tejidos. Esto pasa todo en Filipinas”. La materia prima de “piñatex” sale en grandes rollos rumbo a España y, más concretamente, a Cataluña.

“Allí se les da la definición; esto quiere decir que pasamos las fibras por procesos técnicos de resinado –utilizamos biorresinas– y, finalmente, por un proceso mecánico para obtener la arruga característica de ‘piñatex’”, apunta Carmen Hijosa. Con este tejido, grandes marcas como Channel, Paul Smith, Hugo Boss, H&M o EcoAlf hacen todo tipo de ropa, zapatos y complementos. Son más de 3.000 empresas las que tiene como clientes por todo el mundo. Y podrían ser muchas más. “El potencial es enorme. Podríamos producir muchísimo. Y estamos en un momento de crecimiento; esperamos pasar muy pronto de 3 a 27 trabajadores en España”, señala. De hecho, ya está en contactos para instalarse también en otros países, entre ellos Costa Rica y Bangladesh.

A sus 69 años, a la empresaria salense no hay quien la pare. “La edad no tiene nada que ver con la responsabilidad y yo tengo una responsabilidad con el planeta”, asegura. Entre sus proyectos más inmediatos está la puesta en marcha una fundación para “dar al mundo” sus experiencias. “Quiero empezar en Filipinas, en las escuelas, para que los niños vean lo importante que es tener humanidad, transparencia y ética en las empresas”, detalla. Hijosa se fija como objetivo, dice, “sanar las relaciones entre las personas y el planeta”. “Cuando vamos a comprar una camiseta tenemos que pensar que hay detrás, de dónde viene...”, insiste. Como ella hizo años atrás con el cuero. La asturiana también tiene en mente hacer sus propios diseños de “piñatex”. “Quizá el año que viene. Ya he diseñado bolsos en el pasado y es algo que me gustaría hacer. Pero ahora mismo no puedo estar en todo. Paso a paso”, remata.

Y así es cómo de los desechos de la piña Carmen Hijosa montó un imperio.

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