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El excepcional hallazgo que se ha producido en Ribadesella y que está expuesto desde ayer en el Museo Arqueológico de Asturias

Son dos cascos militares prehistóricos únicos en Europa, que fueron rescatados gracias al aviso de un avilesino: "Estamos ante dos de las piezas más importantes de la arqueología asturiana"

Así es el "tesoro" arqueológico que ha aparecido en Ribadesella: dos cascos únicos en el armamento prehistórico europeo

Así es el "tesoro" arqueológico que ha aparecido en Ribadesella: dos cascos únicos en el armamento prehistórico europeo

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Así es el "tesoro" arqueológico que ha aparecido en Ribadesella: dos cascos únicos en el armamento prehistórico europeo Elena Fernández-Pello

Nadie se esperaba semejante regalo cuando el día de Navidad de 2020 sonó el teléfono en la Consejería de Cultura. Un ciudadano avisaba de la presencia de unos objetos interesantes en una cueva del Picu Las Torres, en la localidad riosellana de Cueves. El hallazgo pasó de interesante a excepcional cuando los arqueólogos se trasladaron al lugar, y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) así como varias universidades españolas, además de la de Oviedo –la Autónoma de Madrid, la de Santiago y la de Granada–, confirmaron lo extraordinario de los objetos localizados. Se trataba de dos cascos metálicos, datados hace más 2.500 años, a principios de la Edad de Hierro y en los orígenes de la época castreña en Asturias. Son vestigios del armamento prehistórico únicos en España y en Europa, por su antigüedad y por el material con el que están fabricados.

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Aparece un "tesoro" arqueológico en Ribadesella: dos cascos de la Edad de Bronce

Desde ayer, tras un minucioso trabajo de investigación y de estudio, se exponen en el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo, compartiendo vitrina con la espada de Sobrefoz, otro objeto singular, de la Edad de Bronce, incorporado a su colección en 2019. La presentación de los dos cascos del Picu Las Torres, ayer, en el espacio habilitado para su exposición permanente en la segunda planta del Museo, donde las tres piezas militares son protagonistas absolutas, fue todo un acontecimiento al que asistieron, además de la consejera de Cultura, Berta Piñán, y el director general de Patrimonio, Pablo León, y el teniente alcalde de Ribadesella, Luis Fuentes, varios diputados de la Junta General del Principado y muchos arqueólogos e historiadores.

Como anfitriona, la directora del Museo Arqueológico, María Antonia Pedregal, fue la primera en tomar la palabra. En unos segundos dejó clara la excepcionalidad del hallazgo que allí se iba a presentar y que, pese a su relevancia, se ha conseguido llevar con el máximo sigilo. “Son dos de las piezas más importantes de la arqueología asturiana”, anunció Pedregal, y, por su importancia, dio por seguro que pronto figurarán en los libros de texto y se estudiarán en los colegios.

El arqueólogo Ángel Villa Valdés, al frente de todo el operativo en torno al descubrimiento, en colaboración con Beatriz García Alonso, volcada en la restauración, indicó que son dos piezas similares, pero no idénticas. Dos cascos en chapa de bronce –aleación de cobre y estaño–, de los que sobresalen dos soportes cilíndricos donde se ajustan los cuernos o quizás unos penachos, y con un remate en la parte superior similar a los que adornan los puñales de ese mismo periodo. Para la datación de ambas piezas se ha recurrido al carbono 14, que se ha aplicado a los restos hallados junto a los cascos, en concreto a un madero de castaño.

Todos los participantes en la presentación.

El estudio de los cascos del Picu Las Torres ha movilizado a arqueólogos e investigadores de diversas disciplinas de toda España, y aún dará mucho que hablar. Un análisis de isótopos de plomo permitirá conocer el origen del material y por tanto si los cascos se fabricaron aquí o llegaron desde otros territorios. Los estudios botánicos también indagarán en ello. Como es frecuente con los descubrimientos arqueológicos, el del Picu Las Torres abre un sinfín de interrogantes, para empezar si, además de la fortaleza medieval documentada en ese emplazamiento, pudo haber antes, en el mismo lugar, un castro.

Estudios sobre su origen

La intervención en el yacimiento ha sido, explicó Villa, “una pequeña biopsia” y ha permitido constatar la “larguísima secuencia de utilización de la cueva”. “Hay un registro material muy rico, del que en el futuro daremos cuenta”, avanzó. La cerámica encontrada junto a los cascos, sin ir más lejos, están siendo objeto de estudio actualmente en la Universidad de Granada. También han aparecido restos animales y humanos, así que es de suponer que en algún momento la cueva tuvo uso funerario, aunque no necesariamente vinculado a los cascos.

La Consejera se refirió al “valor incalculable” del descubrimiento. “Hoy es un día muy importante y feliz para Asturias porque recuperamos un testimonio de valor incalculable para conocer mejor quienes fuimos y cómo vivimos”, dijo, y aprovechó la ocasión para recordar que el Arqueológico afrontará antes de acabar el año la reordenación de su colección y sus espacios. De paso, informó de que en 2021 recibió 24.000 visitantes.

Para acceder a la cueva del Pitu Las Torres, los arqueólogos contaron con la ayuda del Grupo Espeleología Gorfolí de Avilés, a quien Ángel Villa no olvidó ayer en sus agradecimientos.

La exhibición de las nuevas piezas estrella del Arqueológico, en un espacio propio, se completa con las ilustraciones de Iván Cuervo y la proyección de un documental.

Solo dos casos localizados en Suecia son comparables a los encontrados en Asturias


“Los cascos metálicos no son muy numerosos a escala europea; los hay en el área balcánica, en la centroeuropea y en Italia. Son una rareza, y que tengan soportes para cuernos como estos aún más. Sólo hay cuatro, de la misma época y material, dos en Suecia y estos dos en Asturias”, explicó ayer el profesor honorario de Prehistoria de la Universidad de Oviedo Miguel Ángel de Blas, poniendo en contexto el hallazgo de la cueva del Picu Las Torres. “En la Península Ibérica no hay cascos metálicos, solo fragmentos de un par de ellos en Huelva, de hacia el 1.100 antes de Cristo”, añadió.

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