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El ingeniero asturiano Íñigo Losada, premio nacional de Investigación por su lucha contra el cambio climático

"Asturias ha sido pionera en adaptar su costa al calentamiento global", afirma el experto luarqués, que recibe la máxima distinción del Ministerio de Ciencia

Íñigo Losada, ayer, durante la charla que ofreció en Luarca.

Una "grandísima alegría". Eso es lo que sintió ayer el ingeniero asturiano Íñigo Javier Losada Rodríguez al conocer que el Gobierno de España le ha concedido el premio nacional de Investigación en el área de ingenierías y arquitectura. Según el Ministerio de Ciencia e Innovación, el catedrático de Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Cantabria y director de investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental ha sido merecedor del máximo galardón por "su liderazgo internacional en ingeniería oceánica y sus contribuciones pioneras al desarrollo de herramientas que están sentando las bases para un uso sostenible de los recursos del océano y las zonas costeras".

"Vengo de una familia de docentes. Mi abuelo fundó una escuela de primaria en Luarca y mi padre fue catedrático como yo. Así que este premio, que reconoce mi carrera académica, supone para mí una grandísima alegría. Y, además, es muy complicado conseguirlo, porque hay gente muy buena en todos los ámbitos", manifestó ayer a LA NUEVA ESPAÑA. En concreto, el Ministerio de Diana Morant ha concedido diez premios senior entre las 83 candidaturas que recibió. Este año, como novedad, también hay diez galardonados junior. En el caso del asturiano, el galardón está dotado de 30.000 euros y será entregado en los próximos meses en un acto al que asistirán (o al menos siempre fue así) los Reyes de España.

Íñigo Losada es autor del plan de adaptación de la costa española al cambio climático, que empezó precisamente en Asturias. "El Principado fue pionero y tengo que agradecer al Gobierno regional las oportunidades que me dio", aseguró. El ingeniero luarqués tomó los 497 kilómetros de la costa asturiana como un laboratorio vivo para evaluar los impactos del cambio climático y buscar soluciones al alarmante aumento del nivel del mar. "Estos estudios han sido pioneros en el mundo y han servido de proyectos piloto para elaborar los datos, metodologías y herramientas que han sido posteriormente utilizados por el resto de comunidades autónomas y también en varios países y puertos del mundo", destaca Losada.

Sin ir más lejos, el modelo que se probó por primera vez en Asturias se utilizará ahora como base para el plan de adaptación entre Lima y Callao, en Perú. Ese estudio pionero del Principado señalaba en 2016 que las playas de Salinas (Castrillón) y San Lorenzo (Gijón) podrían verse en trance de desaparecer, al igual que las de Bayas (Castrillón) y Xagó (Gozón). Y lo que es peor: grandes áreas de concejos como Ribadesella, Muros de Nalón, Navia o Soto del Barco podrían verse inundadas de forma permanente. Todas ellas eran proyecciones para el año 2100, por lo que había margen de mejora.

Pero, ¿se ha mejorado algo? Losada responde en negativo. "Precisamente ahora ha salido un nuevo informe que relaciona la sequía de este verano con el calentamiento global. Las aguas se están calentando cada vez más y los fenómenos de erosión son más frecuentes. La buena noticia es que Asturias es una de las regiones que mejor conservadas tiene sus costas y eso le hará ser más resiliente", comenta. Y gracias al plan, el Principado ya está trabajando para reducir los riesgos.

Losada, que participó también en un informe de la ONU sobre el nivel del mar, determina en la estrategia de Asturias frente al cambio climático que el aumento del nivel del mar y la subida de la temperatura serán los principales impactos en la costa, seguidos de las tormentas y los temporales. En este sentido, los expertos advierten que el nivel del mar en el Cantábrico está aumentando 2 milímetros al año. Por su parte, la altura media del oleaje se sitúa en torno a 1 o 1,5 metros. De mantenerse esta tendencia, esto supondría aumentos superiores a 20 centímetros para 2030 en el oleaje de los temporales. Asimismo, los retrocesos de las playas de la cornisa cantábrica en 2040 serán de tres metros.

Íñigo Losada nació en Bilbao, aunque mantiene una fuerte vinculación con Asturias. Su familia es de Luarca –su padre, Ramón Losada, tiene una plaza con su nombre–, está casado con la ovetense Teresa Campa y pasa "la mayor parte del tiempo" en su casa de Valdés.

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