La dura vida de los "repuestos" reales: los hermanos sin corona son fuente de conflictos

Las cortes europeas, entre ellas la española, cada vez se preocupan más por definir el papel de los "segundones", llamados a servir de apoyo a los herederos

María José Iglesias

María José Iglesias

"The heir and a spare" ("El heredero y su repuesto"). La frase, popular entre las monarquías, se cumplió el 14 de diciembre de 1895 cuando Jorge V de Inglaterra asumió un trono que no esperaba. Igual le pasó a su hijo, Jorge VI, padre de Isabel II, en 1937. Ahora su biznieto, el príncipe Harry, reabre el debate sobre el duro e incierto papel que la historia asigna a los que nacen llamados a asumir un papel secundario, siempre a la discreta sombra del heredero, el que se lleva todas las atenciones.

"Spare" es el título nada casual de las polémicas memorias del provocador Harry que han triunfado antes de ver la luz, sin dejar lugar a la imaginación, tal es la rabia y la amargura que destilan. La conclusión: Harry no supera ser el "segundón". Y ese es un asunto que preocupa cada vez más a las casas reales de Europa, que tratan de definir al máximo el papel de los vástagos menores.

De izquierda a derecha: Carlos Felipe de Suecia con Sofía, su mujer, y sus hijos; Joaquín de Dinamarca y Marie Cavallier, con sus hijos (dos de ellos de su primer matrimonio), y Carolina y Alberto de Mónaco. | LNE

Joaquín de Dinamarca y Marie Cavallier, con sus hijos (dos de ellos de su primer matrimonio). / María José Iglesias

Pero, ¿es ese sentimiento común a todos los "recambios reales" o parte de la situación personal de un joven "más soldado que príncipe", según sus palabras, que perdió a su madre demasiado pronto y se casó a disgusto de su familia? Hace décadas, cuando la mortalidad infantil era muy alta, se hacía necesario tener descendencia múltiple para asegurar la línea sucesoria. Lo explica Manuel Rodríguez de Maribona, director de la Academia Asturiana de Genealogía y Heráldica. Rodríguez de Maribona desaprueba la actitud del hijo pequeño del rey Carlos III, "que lo único que consigue es la antipatía de la sociedad británica". No ve probable que suceda algo parecido en España, donde la Infanta Sofía (Madrid, 2007) es, desde su nacimiento, el "recambio" de su hermana, la Princesa Leonor (Madrid, 2005). "La Infanta tiene muy asumido su papel y la Princesa también cumple perfectamente sus funciones. Se las ve muy unidas. Es fundamental el modo en el que los Reyes, Felipe y Letizia, educan a sus hijas, dejando claro el papel de cada una, pero prestándoles atención por igual; lo lógico es que Sofía se dedique a tareas solidarias y benéficas y sea el gran apoyo de su hermana", indica el también vicecanciller del Cuerpo de la Nobleza de Asturias.

La dura vida de los "repuestos" reales

Carolina y Alberto de Mónaco. / María José Iglesias

"No existe relación directa entre ser el segundo y tener una patología", sentencia Elisa Seijo, psiquiatra infantil y de adolescencia, que encuentra ventajas para Sofía de Borbón, en su papel de "recambio" de la familia. "Podrá ser más libre, no es el foco de atención ni se espera tanto de ella. La presión social es mucho mayor sobre su hermana, la Princesa de Asturias", asegura. A priori, el papel de Sofía consistirá en ayudar en sus funciones institucionales a su hermana. Una novedad que marcará la vida de la benjamina de los Reyes es la norma implantada por Felipe VI que prohíbe que cualquier miembro de la familia real participe en negocios. Sofía deberá vivir del salario que le proporcione su cargo como Infanta, salvo que renuncie a sus prerrogativas, como hizo Harry tras casarse con Meghan Markle.

El resto de "repuestos reales" de Europa sobrelleva la situación de diferente forma. En Suecia no hace ni cuatro décadas las leyes establecían que el varón prevalecía sobre la mujer. Por ello, el rey Carlos XVI Gustavo llegó al trono pasando por delante de sus hermanas a pesar de ser el quinto hijo de Gustavo Adolfo y Sybilla. Algo similar iba a ocurrir con la princesa Victoria en la década de los 70. La actual heredera nació en 1977 como futura reina. Con la llegada de su hermano Carlos Felipe, dos años después, las cosas cambiaron. Carlos Felipe se convirtió en el nuevo heredero, ya que en aquellos años existía en el país la ley agnaticia, una variante de la ley sálica. Las presiones de grupos feministas que veían en este hecho una discriminación hacia las mujeres lograron reformar la Constitución. En esta ocasión, el "segundón" se quedó como tal. El rey Carlos Gustavo expresó hace días su contrariedad por el hecho de que su único hijo varón se haya visto relegado.

Bajo estas líneas, el príncipe Harry y  Meghan Markle.  A la derecha, la  Infanta Sofía.

Carlos Felipe de Suecia con Sofía, su mujer, y sus hijos. / María José Iglesias

En Dinamarca la reina Margarita ha retirado los títulos de príncipe y princesa a los cuatro hijos de Joaquín, su "segundo". La decisión ha sido mal recibida por el también conde de Monpezat, casado en segundas nupcias con Marie Cavallier. Hace años el príncipe puso tierra por medio para irse a trabajar a París como agregado militar de la Embajada danesa. "La envidia, los celos entre hermanos también forman parte de un desarrollo normal", señala Elisa Seijo. En el caso de los príncipes daneses esos celos han ido un poco más allá de la normalidad. Ahora se han visto recrudecidos con la pérdida de estatus de los cuatro sobrinos del futuro rey Federico, padre a su vez de otros cuatro vástagos. La vida en la corte tampoco ha sido un camino de rosas para la princesa Carolina de Mónaco y Hannover, la "segundona" más glamurosa de las cortes europeas, que fue dos veces heredera: al nacer y cuando su hermano Alberto asumió el tono, aún soltero.