Madrid aplaude el estreno mundial de una opresiva y exigente ópera "La Regenta"

Con música de Marisa Manchado y libreto de Amelia Valcárcel, que ideó el proyecto hace 30 años, estará en cartel hasta el 29 en Matadero

María Miró  interpreta a la Regenta; arriba, en el centro, David Oller, el Magistral,  rodeado del  Coro de la  Comunidad de Madrid. | | ESMERALDA  MARTÍN

María Miró interpreta a la Regenta; arriba, en el centro, David Oller, el Magistral, rodeado del Coro de la Comunidad de Madrid. | | ESMERALDA MARTÍN / A. Rubiera / Efe

A. Rubiera / Efe

En las Naves del Español en Matadero Madrid, presentándose como una de las apuestas importantes de la temporada de ópera del Teatro Real, tuvo lugar ayer el estreno mundial de la adaptación operística de "La Regenta". Un trabajo ovacionado que se ha hecho a dos manos entre la compositora madrileña Marisa Manchado y la catedrática de Filosofía Amelia Valcárcel, autora del libreto y quien pensó, hace casi 30 años, en esta idea. Un proyecto con coproducción del Teatro Español y el Teatro Real, donde la densa obra de Leopoldo Alas Clarín se materializa "en la única forma escénica que era posible hacerlo con una obra tan buena: en una ópera", sostiene Amelia Valcárcel.

En su presentación de hace unos días en Madrid, la filósofa asturiana se refería a este proyecto escénico, que se ha llevado a un formato mediano de ópera de cámara, como una historia donde el protagonismo simulado de Ana Ozores es en realidad el protagonismo y la narración de Vetusta. Donde "la hipocresía y la murmuración" son los grandes temas que llevan a la caída en desgracia de la única inocente de la trama, Ana Ozores.

"Es muy fuerte lo que se va a ver ahí; es terrible", anunciaba la autora del libreto. Con una "inquietante" música puesta al servicio del drama y que solo en algunos momentos permite respirar. "Me asustaba la propia música que estaba haciendo, hasta el punto que en algunos momentos tenía que distanciarme con algo de ironía a lo Bertolt Brecht o nos suicidábamos todos", indicaba por su parte la compositora. "Teníamos clarísimo que la protagonista no es La Regenta, sino Vetusta, como un alquitrán que va pasando y manchando las calles con sus cotilleos, sus acciones...", añade la directora Bárbara Lluch para que se entienda la perspectiva desde la que ha trabajado. La dirección musical de esta "Regenta" corre a cargo de Jordi Francés que aprovecha la cercanía del público en este formato en pos de "un canto más directo, en el que los personajes cantan como sienten", y en el que se refuerza la claridad de los textos al ser interpretados.

En cartel hasta el 29 de octubre, con todas las entradas agotadas, el reparto lo encabeza la soprano lírico María Miró como La Regenta, el barítono David Oller como El Magistral y el tenor Vicenç Esteve como Álvaro Mesía.

Precisamente María Miró contaba ayer mismo a LA NUEVA ESPAÑA que se sentía "muy ilusionada y agradecida de poder dar vida a Ana Ozores". De su rol, asegura que "es complejo, como el personaje, y un reto artístico para mí. Sobre todo porque ha sido un viaje emocional. Es un personaje que pasa por muchísimas contradicciones, que siente tristeza, soledad, tiene mucho dolor por la falta de cariño fruto de la falta de su madre, de no tener hijos y de ser tratada por su marido como una niña; es una mujer joven romántica que quiere ser amada y comprendida, y por eso encuentra a su amigo del alma, el Magistral, y siente deseo hacia Mesía", relata. Y frente a ese cúmulo de emociones, vive la opresión de que "toda Vetusta intenta que caiga, que no sea la casada perfecta que ella es; y al final acaba cayendo en el abismo. Pero ella es una mujer romántica y pura", declara Miró.

La obra, para la protagonista femenina, pone de manifiesto "conceptos universales que están siempre presentes: el machismo, la hipocresía, la maldad, la manipulación, también el deseo, los celos y la soledad". Y todo eso en una lectura y una producción contemporánea, "donde todos hemos arriesgado bastante. Es lo bueno de que sea un estreno universal". Y a ese estreno, ayer, no le faltaron grandes aplausos que reforzaron su éxito.