Asturias exporta talento

Jorge Hevia pide "favorecer la creatividad y la iniciativa empresarial y artística"

"Es importante adoptar políticas que impidan las consecuencias negativas que a menudo se derivan de la presencia masiva de visitantes"

Jorge Hevia, en Arabia Saudí.

Jorge Hevia, en Arabia Saudí. / Tino Pertierra

Tino Pertierra

Tino Pertierra

JORGE HEVIA SIERRA (Arabia Saudí). Nacido en Colunga en 1959, es licenciado en Derecho y doctor en Derecho Canónico. Entró en la carrera diplomática en 1986 y ha estado destinado en las embajadas de España en República Dominicana, Santa Sede y República Italiana. Ha sido embajador en El Salvador y ante la Organización de Estados Americanos en Washington. Tras una etapa como director político adjunto en la Dirección General de Política Exterior y Seguridad, se incorporó al puesto de embajador en Arabia Saudí.

Nada que ver el paisaje de Arabia Saudí con el que palpita en la fértil memoria del embajador Jorge Hevia Sierra: "Mis recuerdos de infancia y adolescencia están siempre asociados con mi pequeño paraíso de Colunga: largas jornadas en la playa y baños interminables con mis hermanos y mis primos, reuniones y meriendas con la pandilla por las tardes, guateques propios de aquellos años y asistencia a alguna que otra romería, especialmente durante las fiestas de Nuestra Señora de Loreto en Colunga o San Roque en Lastres".

Un paraíso colungués que acoge una joya hechicera: el Sueve. Una cordillera "majestuosa que desde Colunga parece tener una forma perfectamente simétrica, con el Pienzu en el centro como pico más alto escoltado por otros dos a su izquierda y dos a su derecha, de altura similar y con la misma distancia de separación entre ellos. Creo que apenas hay en Europa cordilleras como el Sueve, con esa altura de casi 1.200 metros tan cerca del mar. Las vistas cuando subes al Mirador del Fito y la que puedes contemplar desde la Cruz del Pienzu son absolutamente extraordinarias, y esa fusión entre el verde de los campos y el azul del mar es difícil de olvidar".

Pasamos hojas del calendario: "La experiencia universitaria me había sabido a poco. No quiero resultar pretencioso, pero tenía la sensación de no haber sido suficientemente exigido. Decidí preparar una oposición y prácticamente solo consideré la Carrera Diplomática. Había hecho ya algunos viajes al extranjero –Irlanda, Polonia, Estados Unidos, Inglaterra, Italia y la experiencia en tren con el Interrail– y me atraía el mundo de los idiomas, la política y el Derecho Internacional. Vi el temario y el contenido de las pruebas y enseguida decidí que ese era mi camino. Y antes de encerrarme a estudiar me fui un año –yo tenía 22– a París y a California para mejorar mi nivel de idiomas".

Dejó físicamente Asturias después de unos pocos años en Mieres, pero "siempre termino por volver a Colunga y nunca me canso de regresar; es más, desde que nací nunca me he ido. Y cuando me voy, sigo en ella. Y desde que me voy, solo pienso en volver. Y año tras año, siempre vuelvo a Colunga".

Su primer viaje al extranjero fue a Irlanda en verano a estudiar inglés. Le encantaban las fiestas semanales organizadas en el colegio y le impresionaban los skinheads que "a menudo agredían con inusitada violencia a los estudiantes extranjeros. Y mi primer viaje profesional fue a Nigeria y Zimbabue, acompañando a Sus Majestades los Reyes. Recuerdo que en el programa estaba previsto un momento de ocio denominado ‘Paseo por el Río Zambeze en lancha’ y se decía que veríamos cocodrilos. Pero no apareció ninguno, algo que he recordado luego muchas veces con don Juan Carlos cuando he vuelto a encontrarle".

Cogemos velocidad: "El AVE mejorará nuestras comunicaciones y junto a la belleza de nuestra tierra atraerá más turistas, sobre todo aquellos en número creciente que desean escapar de lugares tradicionales con demasiada gente y con temperaturas excesivamente altas. El turismo tiene siempre riesgos y son muchos los destinos únicos que se ven penalizados por el exceso de turistas, por lo que es importante adoptar políticas que impidan las consecuencias negativas que a menudo se derivan de la presencia masiva de visitantes".

No tiene la sensación de haberse enfrentado a grandes obstáculos en su carrera profesional. Al contrario, "he de agradecer el apoyo –moral y financiero– de mis padres que me permitió afrontar con tranquilidad los tres años intensos de duro trabajo preparando la oposición. Bueno, sí, la primera vez que me presenté aprobamos 38 y solo había 28 plazas. Yo era el número 5 de los 10 ‘aprobados sin plaza’. Fue una gran experiencia porque me di cuenta de que la línea entre el éxito y el fracaso es muy fina. Yo me había presentado a numerosas pruebas y las había pasado todas. El tribunal examinador no había podido conmigo. Afortunadamente volvieron a convocar nuevas plazas a los pocos meses y esta vez pasé holgadamente. Ese revés relativo de mi primer examen fue positivo, me fortaleció mentalmente y me enriqueció".

Ve a Asturias "con ganas de ser más fuerte, de tener mayor protagonismo, de aprovechar las oportunidades para crecer y estar a la altura de los tiempos. Hay que favorecer la creatividad y la iniciativa empresarial y artística de la ciudadanía. En nuestra región hay una tradición asistencialista que no siempre ha tenido efectos positivos. La gente se acostumbra a recibir una ayuda de las instituciones que a veces es perjudicial pues ahoga o adormece la iniciativa de los ciudadanos. A ello hay que añadir la dramática situación de los jóvenes. Es una tragedia que tantos jóvenes tengan que dejar Asturias porque no encuentran aquí oportunidades de trabajo. Algo hemos hecho mal los mayores para condenar a las jóvenes generaciones a buscar su futuro fuera".

Hay soluciones aprendidas en el exterior que pueden importarse: "En el campo de la investigación, en el mundo de la educación y la Universidad, en el terreno empresarial, en el sector turístico, en materia de conservación del entorno medioambiental y en todo lo relacionado con las nuevas tecnologías digitales... Hay que estudiar esas experiencias innovadoras, apoyarlas y favorecerlas porque son fuente de riqueza y esperanza de un futuro mejor y con más oportunidades para los jóvenes".

Su gran referente vital ha sido su padre, Eduardo Hevia, "ha tenido una enorme influencia en mí. Me enseñó a querer a España y a Asturias, me inculcó un espíritu de esfuerzo y superación insistiendo en la importancia de evitar la comodidad y en la necesidad de plantearse siempre nuevos retos y objetivos, consiguió transmitirme unos valores que han sido un faro en mi vida personal y profesional. Me transmitió un sentido del humor que te permite afrontar la vida de manera relajada y con espíritu deportivo".

¿Será el agua el petróleo del futuro? "No lo sé, pero sí un bien de enorme importancia. Además, el petróleo puede ser sustituido por otras fuentes de energía, mientras que el agua no tiene sustituto. En nuestros días aumenta el consumo de agua y disminuye su calidad, dos hechos muy preocupantes. En diez años la disminución de los recursos de agua de un 40% junto con el crecimiento de la población puede desencadenar una crisis de dimensión mundial. Asturias cuenta con mucha agua, lo que supone un reto y un desafío, pues en esto hemos de saber aprovechar las ventajas con las que contamos".