Estudio de Cruz Roja

Más de la mitad de los mayores de 45 años sufren edadismo laboral: "Necesitamos gente más activa"

Dos de cada 10 sénior discriminados interiorizan los estereotipos y se autoexcluyen en la búsqueda de empleo si son despedidos, según un estudio de Cruz Roja

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y la actriz Vicky Peña, entre otros, durante una movilización con el lema "por una sociedad libre de edadismo". / EFE

Patricia Martín

Madrid

Los jóvenes, por 'inexpertos'. Y los mayores, por 'no estar al día'. La discriminación por la edad, que se conoce como edadismo, es un enemigo silencioso que está muy presente en el tejido productivo. Especialmente en contra de los trabajadores que van cumpliendo años, pese a que más del 50% de la población española ya supera los 45 años y las proyecciones indican que en 2050, tendrán más de 50 años, en un imparable proceso de envejecimiento demográfico. Pese a ello, casi un 44% de las personas que buscan empleo han sufrido discriminación por razón de edad, un porcentaje que se eleva al 58% en los mayores de 45 años, según revela un informe de Cruz Roja.

El estudio, titulado 'Edadismo y yo', ha sido elaborado con la percepción de cerca de 900 participantes del Plan de Empleo de la oenegé y, según sus autores, los datos son tan "contundentes" que demuestran cómo la "fecha de nacimiento se ha convertido en una barrera infranqueable para el talento", por encima de las discriminaciones laborales por sexo o raza.

El mercado laboral penaliza severamente la experiencia, consolidando un sesgo que margina el talento sénior

Carmen Díaz-Pache

— Técnica del área de empleo de Cruz Roja

El edadismo afecta a los más jóvenes, en concreto al 26% de los menores, dado que las empresas les discriminan por su supuesta falta de experiencia o de compromiso, pero se dispara en los mayores de 45 años (hasta el 58%), lo que demuestra que "el mercado laboral penaliza severamente la experiencia, consolidando un sesgo que margina el talento sénior en un momento demográfico donde la población activa envejece inevitablemente", según diagnostica Carmen Díaz-Pache, técnica del área de empleo de Cruz Roja.

El currículum

Es frecuente que los candidatos a un empleo que superan los 45 años oigan frases del tipo "necesitamos gente más activa", "no está al día con las nuevas tecnologías" o "no da el perfil, buscamos a alguien más joven". La primera barrera, indica Díaz Pache, es el rechazo al currículum, hasta el punto de que los séniors tienen que enviar el doble que las personas más jóvenes para acceder al resto del proceso selectivo, lo que indica, a su juicio, "un sesgo claro que aumenta según se incrementa la edad de la persona que busca empleo".

La discriminación está tan integrada en la cultura corporativa y social, que ni siquiera las víctimas son capaces de identificarla

Carmen Díaz-Pache

— Técnica de empleo de Cruz Roja

Otro de los hallazgos preocupantes del informe es la invisibilidad y normalización del fenómeno, dado que el 65% de los participantes no conocía el significado de la palabra 'edadismo' antes de participar en los talleres de Cruz Roja. "La discriminación por edad está tan integrada en la cultura corporativa y social, que ni siquiera las propias víctimas son capaces de identificarla por el nombre técnico", indica Díaz-Pache.

El efecto psicológico

A su vez, el análisis demuestra que la discriminación tiene un gran efecto psicológico, especialmente en los desempleados mayores de larga duración. Perder el trabajo pasados los 45 años supone una "fractura de la identidad" porque los afectados pierden uno de los pilares en su vida y saben que, a partir de ese momento, va a ser muy difícil encontrar otro empleo. "No hay nada peor que la sociedad decida por ti que ya no vales". "Cumples 50 años y de repente pasas a ser invisible", son algunos de los testimonios recogidos en la investigación.

Un 22% de los afectados interiorizan los estereotipos como si fueran verdad y se autodescartan de ofertas de empleo

El impacto psicológico y laboral se agrava por el 'autoedadismo', es decir, porque un número significativo (un 22%) de las víctimas interiorizan los estereotipos como si fueran verdad y se autodescartan, no se reciclan o no se forman convencidos de que son "demasiado mayores", validando así la discriminación que sufren.

Los estereotipos

Expertos en psicología laboral y empleabilidad identifican, en el informe, los cuatro grandes estereotipos que están presentes en los departamentos de Recursos Humanos de las empresas, de los cuales tres son falsos. En primer lugar, se cree, erróneamente, que las personas mayores son menos productivas, cuando la evidencia empírica no respalda esta afirmación.

En segundo lugar, persiste el mito de que se resisten a los cambios. En tercer lugar, se cree que tienen menor capacidad de aprendizaje. Paradójicamente, el único estereotipo que la investigación confirma como cierto es el que sistemáticamente ignoran las empresas: que los trabajadores mayores tienden a ser más fiables, honestos, leales y comprometidos, por lo que con la discriminación las empresas pierden una oportunidad estratégica.

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"Seguir marginando el talento sénior no solo es una injusticia social, es un suicidio económico para un país que no puede permitirse el lujo de desperdiciar la experiencia de su grupo poblacional mayoritario", sentencia el informe. Ante ello, Cruz Roja propone una batería de medidas, como campañas de sensibilización que desmonten creencias erróneas, políticas inclusivas o herramientas de formación continúa.

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