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A la sombra de El Molinón | Los gijoneses que jugaron en el Sporting

Pedro, el extremo de Preciado que ahora trabaja en la administración pública

Su estreno fue en 2005 en un “Villa de Gijón” ante el Athletic de Bilbao

Pedro Santa Cecilia, junto a la estatua de Preciado junto a El Molinón.
Juan Plaza

Pedro Santa Cecilia, junto a la estatua de Preciado junto a El Molinón. Juan Plaza

Pedro Santa Cecilia forma parte de dos vías claves para nutrir al Sporting. Una, el Colegio de La Inmaculada, donde se forjaron anteriormente otros gijoneses que llegaron al primer equipo. Y además formó parte de aquella generación dorada, en la que también estaban los gemelos Jorge y Alejandro, Adrián Colunga o Javi Fuego, que elevó en cadetes al Sporting al Campeonato de España. Pedro, criado por Víctor Holguera en La Inmaculada, llegó en el primer año de cadete al Sporting. “Me subió Pepe Acebal al filial, y tras dos temporadas buenísimas, me llegó el momento de debutar, con Ciriaco Cano, en el verano de 2005, en el Trofeo Villa de Gijón ante el Athletic de Bilbao y de titular”, destaca.

Ese curso también fue el de su estreno en Liga. “Jugamos un partido por la mañana en Huelva con el Recreativo de Marcelino, en el partido del plus”, explica. Ese año apenas participó en cuatro partidos, pero sentó las bases para lo que fue su salto definitivo, con la llegada de Preciado al banquillo. “Venía de la temporada pasada de una lesión en el hombro que me tuve que operar. Preciado me dio mucha confianza desde el primer día, era muy cercano al jugador, a pesar de venir de fuera, y que hubo algún fichaje como Diego Castro o Barral, llegó con una apuesta decidida por los jóvenes”, rememora. “Nunca olvidaré las charlas de Preciado, me decía siempre que creyese en mí, que estaba convencido de que le iba a dar muchísimo al equipo”, subraya.

Pedro, natural del barrio de El Llano, llegó a Mareo en 1998. “Mi familia me decía que ojalá algún día pudiese subir al club. Y lo logré justo diez años después. Fue sin duda el mejor año de mi carrera, subir era como ganar la Champions, se generó un ambiente que nunca volví a ver en El Molinón”, indica. “Mi satisfacción después de eso fue salir a la calle y poder decir que habíamos devuelto al Sporting a donde se merece”, explica sobre ese curso en el que disputó 37 partidos.

El primer curso de Primera tuvo participación, pero la siguiente campaña, con los refuerzos, su papel menguó. Y decidió entonces salir al Albacete en 2010. Después emprendió su aventura internacional. “En Bélgica, en el Sporting Charleroi, también devolvimos a Primera a otro club histórico”, cuenta. Después jugó en el Auckland de Nueva Zelanda, y volvió a Asturias para unirse al Avilés, pero la situación no era la ideal, y no hizo ficha y se retiró. “No quería pensar en pegar tumbos por Segunda B y Tercera, prefería pensar en el día de mañana”, señala. Entonces empezó a trabajar primero de director comercial en una empresa comercializadora de fruta, y después opositó para sacar su plaza de administrativo en el Principado. “Y además estoy a punto de acabar la carrera de Derecho”, comenta.

Sigue, no obstante, ligado al fútbol siguiendo muy de cerca al Sporting. “El objetivo debe ser el play-off, los dos primeros es muy complicado. Está difícil, pero como en 2008 nosotros, o en el año de Abelardo, para nada éramos favoritos, pero había gente de casa como ahora que lo da todo, y es cuando mejor le va siempre al Sporting”, concluye Pedro Santa Cecilia, jugador del Sporting entre 2005 y 2010.

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