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Marleny, la joven que falleció en un brutal accidente en Villaviciosa, ya descansa en una aislada aldea achí de Guatemala: “Murió cumpliendo su sueño”

El Gobierno guatemalteco facilitó la repatriación de la joven, fallecida junto a María Ángeles Álvarez en una colisión en la A-8

El féretro con los restos de Marleny de León, en Aldea San Francisco, camino de Caserío Chupel a bordo de una camioneta.| Facebook

Marleny de León Toj, la joven guatemalteca de 22 años que murió el pasado 24 de octubre en un brutal accidente de tráfico en la Autovía del Cantábrico, junto a la mujer discapacitada que cuidaba y con la que vivía, María de los Ángeles Álvarez, ya descansa en su tierra natal, una remota y aislada aldea del departamento de Baja Verapaz, Caserío Chupel, en el municipio de San Miguel Chicaj, una de las escasas localidades de la etnia maya achí. Se trata de una zona especialmente deprimida, donde se cultiva maíz, frijoles y caña. La familia pudo obtener el apoyo del Gobierno guatemalteco para repatriar los restos de la joven, que llegaron a Ciudad de Guatemala el pasado 9 de noviembre. Ese mismo día, el féretro fue trasladado a Aldea San Francisco, donde llegó de noche, a bordo de una camioneta, cubierto con la bandera española y guatemalteca. Luego sería trasladado al Caserío Chupel, que no cuenta con carretera asfaltada. “Murió cumpliendo su sueño de vivir en España”, comentaron los familiares de esta joven que había llegado a Asturias hace tres años.

Al sepelio acudieron sus familiares más directos, su madre y su hermano, y muchos de los vecinos de la aldea de Caserío Chupel, situada por encima de los mil metros de altura. De ella salió Marleny años atrás, para labrarse un futuro. Solo hace poco se ha construido un consultorio en la localidad, lo que da idea de su aislamiento. De hecho, los jóvenes terminan emigrando a Estados Unidos y España.

Marleny de León en Oviedo. | Facebook

La joven pudo hacer sin embargo estudios de contabilidad antes de marcharse a España. Fue aquí donde conoció María Ángeles Álvarez, una arquitecta que había quedado reducida a una silla de ruedas a consecuencia de un terrible accidente de tráfico sufrido en los años noventa. La mujer, con 60 años cuando falleció el pasado 24 de octubre, residía a caballo de Valladolid y Oviedo.

Profunda amistad

Lo que empezó siendo una relación de cuidadora-dependiente terminó convirtiéndose en una profunda amistad. Marleny se había convertido en alguien insustituible en la vida de María de los Ángeles, y ésta estaba abriendo también los horizontes de la joven, que quería proseguir sus estudios para labrarse un futuro. Ambas mujeres se tenían un profundo cariño y se apoyaban todo lo posible, según aseguraron sus amigos más cercanos, con los que solían realizar salidas por toda Asturias. Porque María de los Ángeles era una mujer que no se arredraba y había seguido conduciendo un coche adaptado, como el que conducía cuando se produjo el siniestro mortal.

“Le iban a dar en noviembre el permiso de residencia en España”, aseguró Violeta Morán, esposa de un primo de la fallecida. Un maldito accidente truncó un porvenir que se prometía fecundo.

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