12 de abril de 2008
12.04.2008
 

Ángeles urbanos

12.04.2008 | 02:00

El atractivo adolescente que tocaba la guitarra «sin enchufar» y veía burbujas «donde no hay» junto a los «Tequila» se vio obligado a aceptar, por necesidad, ofertas ajenas a su talento en plena movida, pero sabemos que es incapaz de romper pactos con «Los Rodríguez», su hermana Cecilia o Fito Páez. ¿No son éstos motivos suficientes para que Ariel Rot -que hoy actúa en Avilés- resuma sus honrados (e influyentes) treinta años de carrera en «Etiqueta negra»? El álbum está dividido en: «Esenciales», «Rarezas» y «Dúos, tríos y otras perversiones» (versiones con Miguel Ríos, Bunbury, Christina Rosenvinge, LichisÉ). Hay algo que llamará la atención al chaval que descubra la carrera de Rot a través del primer CD: una evolución musical que incluso podría palpar el «triunfito» de turno. Se ven aquí las cuatro etapas del autor de «Lo siento, Frank». En primer lugar, «Tequila». La segunda etapa es la más sombría, más desechable y almibarada («Debajo del puente» (1984) y «Vértigo» (1985). Luego vendría la etapa más fructífera con «Los Rodríguez» y, por último, su carrera madura en solitario, con discos como «Cenizas en el aire» (1999), aquella autobiografía interpretada por un coro de ángeles en la Gran Vía madrileña. Gracias a la canción homónima de este álbum (que en «Dúos, tríos y otras perversiones» glosa junto a Calamaro de una forma embriagadora) descubrí que «los sueños que no puedo recordar / son como las canciones / que no pude componer».

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