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De guapo subido (5)

Tazones (Villaviciosa), un puerto que es un tesoro

Marineros y pescaderas escribieron la historia de un pueblo que hoy es visitado por turistas de todo el mundo

Carlos Fernández Llaneza charla con Cristi Carneado, en la zona del puerto. | Ana Paz Paredes

Dice sobre Tazones el montañero, escritor y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, Carlos Fernández Llaneza, que este puerto asturiano es “pura esencia; un pequeño libro de historia abierto al presente. Un lugar auténtico, real, donde se respira la herencia de un pueblo que vive por y para la mar. Historia de viejos balleneros, de curtidos pescadores, de industrias vinculadas a la dura faena de arrancar al mar parte de su vida”.

Lo afirma este deportista que eligió Tazones, en primer lugar, entre los cinco lugares más guapos de Asturias en una encuesta que, entre cien personas, realizó durante el mes de junio LA NUEVA ESPAÑA. El precioso puerto pesquero quedó en quinto lugar tras Bandujo (Proaza), Lastres (Colunga), Bulnes (Cabrales) y Cudillero de ahí que este deportista se convirtiera en el guía por este lugar y además con una compañía de lujo, Cristina Carneado del Campo, “Cristi” para todo el mundo, nacida en Tazones y orgullosa hija de marinero y pescadera.

Carlos Fernández Llaneza, en la plaza del Riveru. Ana P. Paredes

Para Carlos Fernández “Tazones es una apuesta segura para disfrutar de la contemplación del mar, eso sin olvidar su amplia oferta gastronómica, por eso es normal y lógico que quien visita este puerto pase, en todos los sentidos, una jornada inolvidable”. Atentamente lo escucha, y con emoción, “Cristi”, una mujer que, además de luchar por el reconocimiento de este puerto por su indiscutible belleza, también anima a los viajeros, no sólo a quedarse por el puerto, sino también a recorrerlo por sus cuestas, escaleras y suelos empedrados, y conocer toda la historia que guardan muchos de los rincones de Tazones, declarado conjunto histórico y que se desarrolló como puerto desde mediados del siglo XII, donde cobró enorme importancia por la pesca de la ballena.

“Tazones también tuvo mucha importancia en los siglos XV y XVII pues, además de tener como destino el resto de España, también llegaban y partían barcos para toda Europa tanto con grasa de ballena como otros productos como brea, paños, lino o cera”, recuerda esta vecina cuyo padre salía a la mar y su madre era pescadera. “Carmen la tazonera, así conocían a mi madre en Villaviciosa cuando llevaba el pescao a vender como tantas muyeres que iban caminando con la cesta en la cabeza con el pescado del día a vender, con lluvia, con viento, con sol, con fríu, con lo que fuese, soportando todo”, señala.

Un centollo con su carro preparado en el restaurante El Pescador.

Según se entra en el puerto, a la derecha, está el barrio de San Miguel. Subiendo por él, y asomadas a un rincón desde donde se ve el puerto, están dos artesanas azabacheras, Begoña Gutiérrez y Carola Bocanegra. Ambas han acudido a comprar marisco para el día y disfrutar de un buen paseo por el puerto. “En la playa hay marcada una huella de dinosaurio, no en vano es una costa rica en icnitas y en azabache. De aquí sale una ruta que lleva hasta Oles donde está indicada una de sus últimas minas de azabache, cerrada hace años”, recuerda la primera.

Señala Cristi que, en ese barrio, entre otros lugares con historia, estuvo la “fábrica más importante de salazón, de las tres que hubo aquí”. Hacia arriba, hacia el caleyón, se llega hasta la atalaya donde “les muyeres esperaban ver venir los hombres de la mar”. El destino final es el punto más alto del puerto, en el barrio de El Cantón. “Está dentro de la ruta de Carlos V. Por ahí subían las muyeres el pescao para ir a la villa, era un atajo”, explica.

Unos turistas pasean por el barrio de San Roque.

Y es que Tazones, plagado de casas que cuelgan sobre el mar; donde se mantiene la esencia marinera en su arquitectura, llena de flores y pequeñas huertas muy cuidadas, tan guapo que sobrecoge y no deja de sorprender a a cada paso, no quiere que se olvide la historia de aquellos que, en los momentos más duros, lo fueron poniendo en pie.

En el caso del puerto recuerda esta vecina que el original se construyó en el siglo XVIII y que la plaza del Riveru, tal y como reza allí un panel informativo, “es uno de los espacios históricos más importantes de Tazones, donde se produjo el principal desarrollo social y económico del puerto. Allí se depositaban las ballenas cazadas y se despiezaban. A finales del siglo XVIII se acometió una obra importante de contención, la rambla y una escollera para facilitar el varado de las embarcaciones. Sergio García, pescador, uno de los nueve que quedan en el puerto y que abastece de pescados y mariscos, entre otros, a los restaurantes, dice que “el turismo ye la vida, no podemos estar más agradecidos por la llegada del turismo tanto para quienes regentan los restaurantes como los alojamientos o los que salimos a la mar”, señala. Tazones cuenta con un importante número de bares y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía asturiana bien cocinada.

Vista del puerto desde una atalaya en el barrio de San Miguel. | Ana Paz Paredes

Desde este lugar hay que subir por el barrio de San Roque. Sorprende la casa de las conchas, muy fotografiada y se comprende por qué, en cuanto se ve. Si se sigue subiendo se llega hasta la escuela y, más arriba, a las ruinas de la vieja iglesia que ardió en el 36. La historia de cómo se salvó la talla del niño Manolín es digna de ser escuchada.

Otro de los apuntes históricos de mayor relevancia para este puerto es que en él desembarcó en 1517, por primera vez en tierras españolas, el entonces príncipe y luego emperador Carlos V de Alemania y I de España. Como la localidad carecía de hospedaje el monarca, junto con su hermana Leonor y su séquito se trasladaron a Villaviciosa. La idea de recrear este importante hecho histórico fue, como señala Cristi, idea de “Aurelio Nava Peón, vecino de Tuero, quien decidió empezar a representarlo motu proprio pues no contó con el apoyo, entonces, de la comisión de fiestas y que fue cobrando protagonismo con el paso de los años hasta que el 14 de noviembre de 2011 nació la Asociación Cultural Primer Desembarco Carlos V, cuyos miembros, contando con la implicación de todo el pueblo y el apoyo del Ayuntamiento, han ido convirtiendo la recreación histórica de la llegada de Carlos V a Tazones cada 17 de agosto, en uno de los actos culturales y festivos más relevantes del verano asturiano y donde participa mucha gente del pueblo, vestidos de época. Este año, como el pasado, no se celebrará pero se recordará con la colocación de 15 paneles fotográficos del Desembarco.

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El puerto de Tazones es un tesoro

TAZONES

Superficie de la parroquia: 3,51 km².

Habitantes: Unos 260.

Declarado Conjunto Histórico Artístico así como también uno de los pueblos más bonitos 

de España. 

Cómo llegar

Desde Oviedo por la A-64 coger la desviación, a la derecha, que indica a Villaviciosa, y continuar luego un corto tramo por la N-634. En vez de ir a la villa, girar a la izquierda por la AS-256 y finalmente seguir por la VV-5 que desemboca en el puerto. Hay que aparcar en la parte alta del mismo, e ir caminando unos doscientos metros hasta la zona de playa.

No perderse

Hacer algunas de la muchas rutas de la zona, como la de Carlos V, muy guapa, que lleva hasta Villaviciosa y que lleva unas tres horas realizarla. Otra ruta guapa desde Tazones es la que sale hacia Oles y se conoce como la ruta del Azabache. Descubrir también el faro, con unas vistas muy guapas, y los atardeceres sobre la ría de Villaviciosa.

Qué dicen

En Tazones hay un mural titulado “A elles”. Dice así: “Son recuerdos de caleyes. Por elles, muyeres andando, en burro, ya en camioneta. Venta o troque de pescau. En la cabeza, pañuelu, rodiella y caja. En el alma, lo que dejaben en casa. El corazón encogíu, soportando viento, frío, sol y agua. Enjutes, morenes, vitales, matriarcales. Siempre estarán en nuestra memoria”. (Cristina Carneado del Campo).


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