Por San Blas, dulces con anís comerás

La fiesta del santo, este sábado y con gran arraigo en la región, va acompañada de bollinas y rosquillas en Asturias

Rosquillas de anís de Jove y de las Pelayas, y bollinas de Riberas, todas de San Blas.

Rosquillas de anís de Jove y de las Pelayas, y bollinas de Riberas, todas de San Blas. / LNE

Mariola Riera

Mariola Riera

Por San Blas, las cigüeñas verás. Así lo recoge un popular refrán que bien se puede parafrasear y decir que por San Blas dulce comerás. Al menos, en Asturias. Porque hay una tradición repostera en la región que tiene asociado el consumo de dulces bocados a esta fecha.

Cada 3 de febrero –o sea, este mismo sábado– se festeja San Blas, patrono de los otorrinolaringólogos y de los enfermos de garganta. Se cuenta que San Blas salvó a un niño de morir ahogado con una espina de pescado. En Asturias los dos dulces típicos para consumir en las fiesta, al igual que en el resto de España, llevan el anís entre sus ingredientes, hierba utilizada tradicionalmente en plan casero para diversos problemas de salud. No falta éste en las típicas bollinas de Riberas (Soto del Barco), ni en las rosquillas que hacen en Jove (Gijón) y las monjas pelayas de Oviedo.

Estos dulces están ya a la venta en los citados lugares y también cocinándose en muchas casas. Porque por ejemplo en Riberas en muchos hogares no faltan las bollinas por estas fechas. En la localidad no se entiende la fiesta sin este contundente bocado en el que no hay que escatimar en azúcar al espolvorearla a modo de toque final. Así que mejor dejar aparte lo de las calorías.

No se recuerda en el pueblo el origen de la tradición, pero ésta no se pierde por ejemplo en el comercio Del Naval, regentado por Raquel Martínez Suárez, nieta de su fundador y que hace unos pocos años se puso al frente tras la jubilación de sus padres. "No me dedico a ello ni mucho menos, no comercializo dulces en la tienda, pero algunas tengo que hacer para mantener la costumbre familiar de ofrecerlas a los clientes. No quiero perder la tradición y mi padre ya empezó días atrás a recordarme que hay que hacerlas. Nunca falla", explica la joven tendera. Un aviso de alguien que conoce bien las bollinas: "Dan trabajo".

Quien se anime, como Raquel Martínez, a hacerlas, que tome nota. Es la bollina un pequeño pastel a base de harina, aceite, sal y agua para la masa. Ésta se fríe una vez rellena de una mezcla del indispensable anís de San Blas con nueces. Luego, se espolvorean de azúcar, a gusto del consumidor. El secreto y sello de cada elaborador está, como se suele decir, en la masa. El que domine la técnica triunfará entre los comensales. Una masa que es tradición, la sobrante, cuando se ha agotado el relleno, convertirla en "suelas" fritas: pequeños trozos rectangulares que se echan en la sartén. Un buen café o chocolate redondean el bocado.

Mucha tradición también tienen las famosas rosquillas de anís que hacen cada año sin falta para la fiesta de San Blas en Jove (Gijón) y cuentan además con la bendición del párroco antes de que el público se lance a llevárselas a la boca. En Oviedo, también tienen su toque religioso: las hacen las monjas pelayas.

Hay una receta tradicional: harina, huevos, leche, aceite de girasol, por supuesto anís, levadura, azúcar normal y glas, además de ralladura de limón. También aquí el secreto está en la masa, hecha con todos los ingredientes mezclados y que hay que dejar reposar bien. Luego se montan las rosquillas a mano y éstas van a la sartén. Luego, solo queda comerlas.

Buen apetito y feliz San Blas.