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Amor Domínguez

Entre lágrimas, aplausos y "sin odio": así despidió Oviedo a Erika, la niña de 14 años asesinada en el portal de su casa

"Yo no siento odio por esa persona", asegura el padre de la víctima, tras agradecer el apoyo recibido en los últimos días

Entre lágrimas, aplausos y "sin odio". Así ha despedido esta tarde Oviedo a Erika Yunga, la joven de 14 años asesinada el martes en el portal de su casa por un vecino. Centenares de amigos, allegados y compañeros de clase de la ovetense arroparon a la familia en la capilla de las Religiosas de María Inmaculada, donde ha tenido lugar el funeral. A la salida, el padre de la víctima agradeció el apoyo recibido e hizo una llamamiento a la concordia: "Yo no siento odio por esa persona".

El funeral, oficiado por el arzobispo, Jesús Sanz Montes, se celebró a las cuatro de la tarde en la capilla de las Religiosas de María Inmaculada. Allí se concentraron los allegados de la familia y compañeros de clase de Erika Yunga, que era alumna del instituto de La Ería. También estuvo presente el alcalde, Alfredo Canteli, y numerosos miembros de la corporación municipal. Pocos podían contener las lágrimas. Ni durante el sepelio ni antes de despedir el ataúd, en una sonora y cerrada ovación y entre gritos de "Justicia para Erika".

En esos emocionantes momento, el padre de la niña logró sacar fuerzas de flaqueza para agradecer el calor recibido y mandar un mensaje de paz. "Yo no siento odio por esa persona", dijo, en clara alusión al asesino, un moldavo de 31 años que llevaba 20 días viviendo en el mismo bloque ellos y que actualmente se recupera en el HUCA de las importantes lesiones que se autoinfligió para tratar de quitarse la vida tras cometer el crimen.

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