Sabugo, unido por la cruz

El misionero Fermín Riaño fue el encargado de portar la reliquia del Lignum crucis durante la procesión organizada por la Soledad

15.09.2014 | 03:56
En el centro, Fermín Riaño portando la cruz durante la procesión por el barrio de Sabugo.
En el centro, Fermín Riaño portando la cruz durante la procesión por el barrio de Sabugo.

El fragmento de la Cruz de Cristo que cobija Avilés desde hace más de 60 años procesionó ayer por el barrio de Sabugo en las manos del misionero avilesino Fermín Riaño, que hoy mismo vuelve a tierras tailandesas. El religioso estuvo invitado por la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de la Santa Veracruz, que un año más sacó a la calle una de las reliquias más valiosas de la ciudad.

La comitiva estuvo acompañada de los repiques de la banda de tambores de la hermandad avilesina. Una de las novedades de la festividad de la Exaltación de la Cruz fue el "estreno" de una nueva cruz porta reliquias, que fue bendecida en la iglesia vieja de Sabugo el pasado viernes. La procesión partió del antiguo templo, recorrió la calle Bances Candamo hasta llegar a la plaza de La Merced. A continuación, y con la tormenta pisándole los pies, comenzó la misa en la iglesia parroquial de Santo Tomás de Cantorbery. Estuvo presidida por la Virgen, que estrenó un vestido confeccionado por telas traídas por Fermín Riaño desde Tailandia, según explicó uno de los responsables de la Cofradía de la Soledad. Durante el oficio se produjo una colecta y el dinero recogido se destinará a la misión diocesana en el país africano de Benin.

Una vez concluida la misa, cerca de un centenar de personas se trasladó a un restaurante de un céntrico hotel de Avilés para participar en una comida de hermandad. En el encuentro participaron los sacerdotes de la parroquia de Sabugo. Todos ellos rindieron un sincero homenaje al sacerdote Ángel Fernández Llano, que recibió muy agradecido y emocionado el nombramiento de Cofrade de Honor de la Soledad. Los responsables de la hermandad, además, repartieron detalles entre los asistentes a la comida.

Con la procesión del Lignum crucis y la comida concluyeron los actos organizados por la cofradía para festejar la exaltación de la Cruz. Así, el viernes se abrió la celebración con un vía crucis por el interior de la iglesia vieja de Sabugo. También hubo, el sábado, un concierto en la de Santo Tomás con la participación del coro joven del Orfeón de Castrillón y de la coral Amigos de Sabugo.

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