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Llaranes, goleada de premios

"Aquí me hice paisano", dice Quini al recibir el premio del barrio, junto a la viuda de David Gutiérrez y la familia Clavo Escribano

19.12.2015 | 04:47
Por la izquierda, Petunia Clavo Escribano, Berta García y Enrique Castro, Quini, ayer, en el salón de actos del centro sociocultural de Llaranes.

Llaranes es un barrio ejemplar. Su historia casi milenaria, la singularidad de su arquitectura y la vitalidad de su tejido social convierten en especial a esta zona obrera gestada al calor de la "fabricona". Ayer, los vecinos dieron buena cuenta de su unión con la entrega de los IV Premios "Pueblo Ejemplar" que recogieron, visiblemente emocionados, el exfutbolista Enrique Castro, Quini; Petunia Clavo, en nombre de la familia Clavo Escribano, y Berta García, en representación de su marido, el profesor David Gutiérrez recientemente fallecido.

A Quini le llovieron elogios. El exfutbolista, mito del Sporting de Gijón y nacido en Oviedo un 23 de septiembre de 1949, se crió en Llaranes. "En este barrio me hice paisano", confesó. El campo donde dio los primeros chutes era conocido como "la carbonilla", ahora ya desaparecido. Después, jugó en el terreno del Bosco de Ensidesa, impracticable cuando llovía, antes de dar el salto a primera división, primero con el Sporting y luego en el Barça. Ayer, regresó a Llaranes y jugó entre amigos. "Los recuerdos que tengo de este barrio son imborrables. Por eso, este premio, que se merecen muchos vecinos por su buen hacer, es un orgullo para mí", destacó, antes de llevarse el aplauso de las decenas de personas que llenaban el salón de actos del centro sociocultural. Para los de Llaranes, Quini es el guaje de casa.

Recogió también el galardón en nombre de la familia Clavo-Escribano la hija de Javier Clavo y Ángela Escribano, Petunia. Leyó una carta en nombre de su madre expresando el agradecimiento por el premio. "Sé que nuestra obra está en las mejores manos y que disfrutáis de ella generación tras generación", precisó, y agregó en el escrito: "Es la primera vez que Javier Clavo y yo recibimos un premio juntos y éste es el mejor regalo de Navidad que podía tener, además de vuestro cariño". Clavo (1919-1994) es el autor de los frescos de la iglesia parroquial de Llaranes que han servido, respetando las distancias, para que algunos comparen la cúpula del templo del barrio obrero con la Capilla Sixtina del Vaticano. En 2013, Ángela Escribano, donó también a la parroquia un Cristo de la segunda mitad de la década de los años setenta realizado por ella misma. La pieza es de esmalte caliente siguiendo la técnica del "cloissiné", es decir, con hilos de plata bajo el esmalte.

La tercera en recibir el premio "Pueblo de Llaranes" fue Berta García, profesora. Recogía el galardón a título póstumo en nombre de su marido, el maestro David Gutiérrez, fallecido hace pocas semanas. "David era director del colegio del barrio las 24 horas del día y el centro era su segunda casa. Inculcaba a los alumnos los valores de la solidaridad, la cooperación... Amaba su profesión de maestro y siempre tenía tiempo, ganas y humor para colaborar con las asociaciones del barrio", dijo. Y concluyó: "Si él estuviera aquí estaría encantado de recoger el premio". Luego, en la despedida, parafraseó a Jorge Manrique: "Aunque la vida perdió dejónos harto consuelo su memoria". Entonces el salón estalló en aplausos. Y García apenas pudo contener las lágrimas.

La entrega de los galardones a Quini, Clavo Escribano y David Gutiérrez continuó con un acto institucional en el que participaron los concejales Constantino Álvarez y Alejandro Cueli en representación del PP e IU, respectivamente. En Llaranes, ayer sonaron gaitas, las palmas y también el himno popular que reza "mi barrio es un encanto que atraviesa el río Arlós".

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