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Christian Franco Torre

Tras fracasar estrepitosamente en su intento de convertirse en extremo derecho del Barça, Franco Torre centró sus esfuerzos en el estudio de la Historia del Cine. Colabora con LA NUEVA ESPAÑA y es autor del libro: Edgar Neville. Duende y misterio de un cineasta español (Shangrila Textos Aparte, 2015...

Sobre este blog de Cine

Curiosidad científica, espectáculo, vehículo de propaganda, disciplina artística... Desde su nacimiento, el cine ha jugado múltiples papeles. Pero su historia y su incidencia social quedan a menudo soslayados por su popularidad como espectáculo y por su capacidad para crear iconos.


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  • 28
    Agosto
    2015

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    Hisorias del Cine Fritz Lang Thea von Harbou

    La gran evasión de Fritz Lang

    La edad dorada del cine alemán coincide con la República de Weimar (1919-1933). En esos años, una talentosa generación de cineastas y un grupo de avezados productores pusieron en pie una industria capaz de plantar cara al pujante cine de Hollywood, con productos además dotados de un innegable valor artístico.
    Los norteamericanos, conscientes del potencial del cine alemán, no tardaron en captar a sus más notables representantes. El primero fue Ernst Lubitsch, que emigró en 1922. El éxodo se intensificó entre 1926 y 1927, cuando cruzaron el Atlántico el actor Emil Jannings y los directores Friedrich Wilhelm Murnau y Paul Leni. Pero en Alemania permanecía aún uno de los más grandes talentos de la Historia del Cine: el vienés Fritz Lang (1890-1976).
    Las razones de Lang para no atender los cantos de sirena de Hollywood eran poderosas. Por un lado, el cineasta gozaba de gran libertad dentro de las estructuras de producción de la época merced a su prestigio. Por otro, Lang estaba casado con Thea von Harbou (1888-1954), valorada guionista en su país, pero no tan conocida fuera como su marido. En aquellos años, Lang y su mujer formaron un tándem capaz de alumbrar obras maestras como Las tres luces (1921), El doctor Mabuse (1922), Los Nibelungos (1924), Metrópolis (1927) o M, el vampiro de Düsseldorf (1931). La gran evasión de Fritz Lang
    A principios de la década de los treinta la pareja comenzó a distanciarse debido a las simpatías de von Harbou por el emergente Partido Nazi que lideraba Adolf Hitler. La aventura de Lang con la actriz Gerda Maurus causó la separación de la pareja, aunque ambos seguían casados y mantenían su vínculo profesional.
    Esta entente cordial saltó por los aires en los primeros meses de 1933. En enero de ese año, el Partido Nazi se hizo con el poder tras ganar las elecciones. En ese momento, Lang estaba ultimando El testamento del doctor Mabuse, con guión de von Harbou. Una película en la que el cineasta extremó el parecido entre el doctor Mabuse, el demente genio criminal que gobernaba los bajos fondos, y el propio Hitler. Cuando se concluyó la película, en el mes de marzo, las autoridades nazis prohibieron su estreno.
    Poco tiempo después, Lang fue llamado al despacho de Joseph Goebbels, el maquiavélico ministro de propaganda de Adolf Hitler. El cineasta suponía que el motivo era la prohibición de El testamento del doctor Mabuse, pero los planes de Hitler eran otros: en la reunión, Goebbels le ofreció la dirección de la Universum Film AG (UFA), la gran productora del país, muy vinculada al Partido Nazi desde que en 1927 se hiciese con su control el industrial Alfred Hugenberg.
    Lang se quedó de piedra ante la oferta de Goebbels, que se debía a la fascinación de Hitler por Los Nibelungos. Según relataría años después, apenas se atrevió a revelarle al ministro sus antecedentes familiares: su madre era judía, aunque se había convertido al catolicismo. La respuesta de Goebbels fue igualmente reveladora: "Nosotros decidimos quién es judío y quién no".
    Lang pidió un pequeño margen de tiempo para meditar una oferta que, por otro lado, no podía rechazar sin ser internado en un campo de concentración. Nada más salir del despacho de Goebbels preparó una precipitada huida y se marchó esa misma noche a Francia. Allí rodaría una película, Lilliom, antes de cruzar el Atlántico en 1934.
    En Hollywood, Lang se especializó en historias de carácter criminal, brillando especialmente dentro del género "Negro", y realizó varias películas de propaganda antinazi. Thea von Harbou se divorció y pasó a ocupar un lugar preeminente dentro del régimen. Goebbels, por su parte, acabaría encontrando a su cineasta oficial en la figura de Leni Riefenstahl.
    Con los años, la historia de la huida de Fritz Lang ha sido puesta en duda: Aunque se ha demostrado que se reunió con Goebbels a finales de marzo de 1933, su llegada a París se documenta el 31 de julio. El cineasta siempre insistió en esta versión de los hechos.

     

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