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  • Cero riesgos.

    Recomienda un proverbio, árabe según unos y chino según otros, lo siguiente: “siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”. Esta recomendación, que ensalza la virtud de la paciencia, es también una actitud ante la vida y una forma de abordar los problemas, que combina sus buenas dosis de indolencia, de comodidad y de conformidad con el statu quo, con la sabiduría de saber que hay problemas irresolubles y que hay otros que el tiempo se encarga de resolver, por el sólo transcurso del mismo. En todo caso el proverbio refleja una manera de ser.

    Hay un personaje, prácticamente desaparecido, que se queda quieto, totalmente inmóvil en su pedestal cuando sacan el toro a la plaza.Este suele dirigirse hacia lo que ve en el medio del ruedo, pero va parando su trote al ver que no hay ninguna reacción a su acercamiento y llega hasta la figura al paso, y cuando comprueba que ésta no se mueve, se aleja sin causarle daño. Esta es la teoría de la suerte del Don Tancredo, que suele salir bien casi siempre, pero no siempre, por eso,el aumento del PIB y lo del euro algo habrán tenido que ver, ha caído en desuso. Representa una manera de estar imperturbable, a la que viene como anillo al dedo aquello de vengan ollas y pasen días.

    Combinar estas dos formas de ser y estar es una virtud a lo que algunos llaman “manejo magistral de los tiempos”, y a lo que otros, menos poéticamente, denominan inmovilismo. Ya se sabe que en nuestro país quien resiste gana, y algunos esto lo saben muy bien y llevan practicándolo en todos los puestos que han desempañado, en los que no se les conoce que hayan hecho nada malo, lo que está muy bien, ni nada bueno, lo que ya no está tan bien.

    A pesar de dominar los tiempos y de no tomar decisiones, que ya se sabe que es también una decisión, y a pesar de los pesares, la aritmética electoral ha hecho de las suyas y ha surgido, además de una parálisis, la remotísima posibilidad de una alternancia, muy compleja e inestable, que ha causado inquietud en donde no debería de causarla. Y en este caso no ha habido ni inmovilismo, ni manejo de los tiempos, ni Don Tancredo, ni proverbios árabes, ni tío páseme usted el rio. El establishment ha llamado a los suyos, que han acudido raudos- para algo tenemos prensa amiga, para algo hemos nombrado Consejeros, para algo insertamos publicidad, para algo hemos financiado operaciones de rescate y para algo etc.etc.- y en un plis plas se apea a los que haga falta.

    El mensaje enviado está muy clarito: se elimina una posible, aunque remotísima, inquietud, se recuerda la vigencia de que “el que se mueva no sale en la foto” , mandando un aviso a navegantes, y de paso intentamos que lo que hay dure el mayor tiempo posible ¿ hay quien dé más por menos?.

    Y eso que lo que aguarda a la vuelta de la esquina es de todo menos agradable. Las cuatro crisis pendientes- financiera por la deuda, económica por la baja tasa de actividad, la muy alta de paro, la baja recaudación y la necesidad de reducir el déficit, institucional por la existencia de una Administración excesiva, redundante e ineficaz y territorial derivada del encaje pendiente de algunos territorios en la tarea común- no hace apetecible ser elegido para encargarse de arreglar algo. Pero sí se trata de poner en práctica la sabiduría árabe, junto con alguna suerte de la tauromaquia, sumada a la conveniencia de resistir sin más, la cosa cambia y surgen aspirantes allí donde menos se espera, además de los ya sobradamente conocidos.

     

     

     

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