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POESÍA DESBOCADA
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Blog POESÍA DESBOCADA - Lauren García

Lauren García

Letraherido ferviente de sangre y castigo.

Sobre este blog de Cultura

Este espacio aboga por la inmediatez de la poesía y la literatura. Una apuesta por la creación poética como parte inherente del mundo; la propiedad insalvable de la voz en esencia pura e incorruptible.


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  • 17
    Febrero
    2017

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    Cultura Oviedo

    Oviedo, embalada literariamente

    Oviedo, siempre tan manchada de lluvia y de cafés abandonados a medias. Todo un escenario vital de lumbre y raigambre literaria, al que multitud de autores han dado cobertura a lo largo de los últimos siglos. Se edita por estas fechas "Oviedo, libro abierto", en el que 31 creadores vinculados a la Asociación de Escritores de Asturias ponen sus palabras al servicio de la capital asturiana en verso y prosa. La nómina es la siguiente: Agustín Alonso Biscayar, Celia Álvarez Fresno, Silvia Álvarez, Alberto Arce, Alejandro Arzayus, Juanjo Barral, María del Carmen Cabeza, Raúl Castañón, Ernesto Colsa, María José Cuesta, Manolo Abad, Juan Antonio Domínguez Piris, Pelayo Fueyo, Marcelo García, María de las Mercedes García Amado, Ángel García Prieto, Manuel García Rubio, Isabel Marina, Marcelo Matas, Pepe Monteserín, David Fueyo, Esther Rubio, Virginia Gil,Armando Murias, Jorge Ordaz, José Àngel Ordiz, Francisco Priegue, Rubén Rodríguez, Nieves Viesca y María Esther García López (encargada también de la coordinación). "Oviedo, libro abierto" está ilustrado con portentosas fotografías de Miki López, fotógrafo de La Nueva España. Un paseo por el pasado, presente y futuro de Vetusta. El latir de las letras recogidas sobre las aceras.  

     

     

    NACÍ EN OVIEDO

     

    Me llevó la luna

    en el taxi número once.

    Pasó una estrella,

    Mami rompió aguas,

    tardé en salir.

    La ventana

    de cristal tenía

    caras pegadas,

    que presenciaron

    mi nacimiento.

    Nací morena y lunar,

    y no lloré.

    Sólo me dediqué

    a guardar dentro

    de mí

    miles de ojos

    observándome.

    Nací poeta entre anestesias,

    batas verdes con olor a

    sangre y sudor.

    Cordones umbilicales

    que me unieron al mundo,

    y a Oviedo para siempre,

    mi padre asturiano

    besó a mi madre argentina,

    entre lágrimas de amor.

     

    ESTHER RUBIO

     

     

    AL OESTE

     

    Viví nuna casa na cai Fuertes Acedevo d'Uviéu,

    cera de los pares, lletra C,

    enfrente a la plaza de toros,

    esterior, contrafachada,

    na que solo taba peles tardes y les nueches.

     

    El mio cuartu miraba al oeste,

    y aquella ventana yera una puesta de sol perpetua,

    la congoxa de ver sumise toos y caún de los díes

    nel final apautáu y consabíu ente la nuesa estrella

    y la foliada sierra del Naranco.

     

    Esi sol, siempre morriendo

    foi la fragua

    na qu'a poco fueu

    se fixo adulces David,

    esi al que dacuando

    llamen poeta.

     

    DAVID FUEYO

     

    DIETARIO DE ANA

     

                                    (Homenaje a Leopoldo Alas)

     

                               ¿Qué ocurrió en el instante inmediato después

    de probar con sus labios el vientre del sapo?

     

    ¿Cómo se recompuso el vestido, el peinado, el ánimo?

     

    ¿Cómo consiguió encaminar a pesar de la zozobra,

    loseta tras loseta, charco tras charco, plaza tras plaza

    su figura hasta la casa moribunda?

     

    ¿La acompañó la lluvia en esa decadencia?

     

    ¿Acaso pudo fingir un poco de mesura

    ante la deflagración en ruinas y polvo de su ruina aparente?

     

    Ana entró en su alcoba,

    recogió metódica la ropa, el dengue, los zapatos,

    las enaguas, el rosario, el escapulario;

    dejando el lugar preciso para el caos.

    Se introdujo entonces entre las sábanas llorosas.

    La humedad era tan espesa,

    tan omnipresente el agua en la cama,

    que creyó estar en medio de oleajes.

     

    Y se dejó entonces caer en el sueño sinuoso,

    que lleva a la muerte dulce

    donde la narcosis está próxima al enamoro de los besos.

    La sangre se frenó en seco

    y un hondo ahogo rozó el luto de la asfixia.

    Pero de nuevo, los anfibios, miles de ellos,

    la condujeron a aquella habitación emparedada

    por la urbe de provincias.

     

    Despertó pues a aquella hora bruja

    con la piel descamada por el fulgor de las infamias,

    a esa hora en que la maldad se mostraba

    bajo la doble moral de los parientes,

    mezclada de venenos,

    inquinas y tisanas.

    Allí, en aquel instante último,

    cadencioso, sostenido, lento.

     

    Sí, ella despertó y miró adentro,

    más adentro directo al desasosiego,

    recto hacia su otra vida,

    la suprema, la invicta, la ilícita.

    Se recreo pues en la tristeza y melancolía

    de su amada ciudad, culta y centenaria.

    Habito entre los restos de los huecos

    y reconstruyó panecillos a traves de las migajas.

     

    Así transcurrieron los días: uno tras otro.

    Ana continúo con su dietario,

    con los bordados, las lecturas,

    los espacios, los relicarios.

    Pero entre citas difusas

    buscaba el momento perfecto

    que dibujase leal la vía, el sendero

    al tenue embeleso.

     

    Su silueta fue a veces

    soslayo de transeúntes, trofeo de aldeanos,

    y risas de cobardes.

    A pesar de ello,

    su memoria se giró anacrónica

    mudando de melindrosa a heroica;

    brumosa en los recuerdos

    de una Ana calidoscópica.

     

    "OVIEDO, LIBRO ABIERTO" ( EDITORIAL TREA 2017-CON EL PATROCINIO DEL AYUNTAMIENTO DE OVIEDO)

     

     

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