Blog 
Terminado, el libro empieza
RSS - Blog de  Barroso Crespo

El autor

Blog Terminado, el libro empieza -  Barroso Crespo

Barroso Crespo

He vivido siempre entre palabras como periodista, documentalista, escritora ocasional y eterna aspirante a bibliotecaria.

Sobre este blog de Cultura

El escritor Carlos Fuentes da título a este blog porque esa frase es certera. Tras la labor del escritor, comienza la de cada lector que reinterpreta el libro y lo hace suyo. En este espacio quiero co


Archivo

  • 20
    Febrero
    2018

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Cultura libros Literatura Mañas Posteguillo

    Literatura para asnos

    Se dice que Bertolt Brecht tenía un pequeño asno de madera cerca de su escritorio de cuyo cuello colgaba el letrero: “Hasta yo debo entenderlo”. Era la mejor forma de recordarse la necesidad de reducir la complejidad, de escribir con claridad. Esta idea alienta un interesantísimo libro de José Ángel Mañas titulado “La literatura explicada a los asnos: manual urgente para jóvenes y no tan jóvenes”. Un particular recorrido desde la poesía de Jorge Manrique hasta la literatura posmoderna, pasando por Galdós, “el gigante de la novela en castellano”, las greguerías de Gómez de la Serna o el periodismo literario de Larra y Umbral.
    Cuenta el autor de “Historias del Kronen” que el encargo de este libro partió de su editor con el objetivo de difundir las grandes obras de la literatura española, bajar a los clásicos del pedestal, liberarlos del santuario y hacer ver al público que no son coto exclusivo de los eruditos. El reto del escritor es contarlo todo sin tratar a los lectores como idiotas. La acepción de “asno” sería, por tanto, la de Juan Ramón Jiménez en “Platero y yo”: “¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres!”
    Mañas nos lleva a dar un paseo por todos los géneros con una selección cuidada y personal, salpicada de referencias propias, con la perspectiva analítica de quien disfruta a fondo de la literatura en cualquiera de sus manifestaciones. Sin ponerse límites destaca, por ejemplo, que la cultura popular también puede reivindicar su parte de poesía. “Peores o mejores, los roqueros son los nuevos trovadores”, afirma. El máximo exponente por influencia y calado social, tras Serrat, sería Joaquín Sabina “el príncipe de los cantautores”, sin olvidar a otros letristas interesantes como Fito, de Fito y los Fitipaldi:

    “Sus canciones callejeras, realistas y poéticas, agrias y tiernas a un tiempo, son uno de los mejores retratos de la sociedad de la postransición española… Sabina tiene el don de la imagen y una capacidad especial para que los objetos adquieran el máximo significado.”

    “Letristas como Fito mantienen el gusto por una poesía descarnada y directa que la poesía actual, salvando alguna excepción, ha perdido. Por eso resulta tan refrescante.”

    Del mismo modo es importante la relación entre el cine y la literatura. “Si el novelista aún subsiste como figura comercial, es en buena medida porque se ha transformado en un argumentista de lujo para el cine”. Es más, para Mañas, lo queramos o no, “el cine ha usurpado en el siglo XX la posición que ocupara en el siglo XIX la novela como principal arte narrativo de la humanidad”.

    Y si después de leer a Mañas aún les quedan ganas de más, -confío en ello-, existe otra atractiva forma de divulgar la literatura, escarbando en los enigmas y misterios que se han forjado a lo largo de los años, merced a leyendas, cotilleos o hazañas más o menos aplaudidas. Esta es la exitosa fórmula que pone en práctica Santiago Posteguillo en “La sangre de los libros”. El reconocido autor de novelas históricas ejerce de profesor, didáctico y ameno, y nos regala treinta pequeñas historias que desvelan secretos, debilidades o fortalezas de mentes geniales de la literatura universal. Séneca, Cicerón, Virgilio, Dante, Bécquer, Espronceda, Lope de Vega, Pessoa, Emily Dickinson, Blasco Ibáñez, Victo Hugo o Agatha Christie desfilan por las páginas de este libro como protagonistas de unos relatos que Posteguillo culmina con apuntes y reflexiones propias. Por ejemplo, respecto a la tumba de Cervantes, Posteguillo no puede evitar una legítima queja:
    “Les garantizo que pocos países son tan poco cuidadosos con el recuerdo y el respeto a sus más grandes ciudadanos.”

    Cuenta también la ingeniosa anécdota que se ha transmitido a través de los siglos protagonizada por Quevedo. Según la leyenda, el escritor apostó que sería capaz de llamar coja a la reina Mariana de Austria y, con ese objetivo, se acercó a ella cuando paseaba por el Prado con una rosa y un clavel en la mano: “Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja”. A lo que la reina respondió con buen humor: “Que soy coja ya lo sé y el clavel escogeré”. Todo un elogio al ingenio que, como dice Posteguillo, necesitaríamos tanto en estos tiempos:
    “Cómo echo de menos a Quevedo en estos días, su valor, su inteligencia. Si él estuviera aquí sería capaz de dirigirse a los próceres de la UE, FMI y BCE y decirles verdades como puños con sus magníficos e irrepetibles juegos de palabras.”

    Otro sorprendente relato lo protagonizan el poeta romántico inglés, Samuel Coleridge, autor de “La balada del viejo marinero” y el español, José de Espronceda con la “Canción del pirata”. Dos inmensos poemas que se convirtieron en canciones de heavy metal, versionadas por Iron Maiden y por el grupo navarro, Tierra Santa, respectivamente.
    “Toda esta relación entre las bandas de heavy metal y la poesía romántica inglesa o española me la han enseñado, por supuesto, mis estudiantes. ¿Cómo quieren que deje de dar clase con lo mucho que aprendo cada día”.

    Y como todo gran profesor, Posteguillo estimula, motiva e impulsa el hambre de conocimiento, el deseo de leer, la curiosidad de avanzar y el premio de saber. Toda la buena literatura nos conduce a mundos infinitos. “De modo que viajen a esos universos”, afirma.

    “Y, por lo que más quieran, no se detengan, no dejen de leer ahora simplemente porque se nos hayan terminado las páginas”.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook