01 de junio de 2012
01.06.2012

Las centrales eléctricas que no ven la luz

El bloqueo de Aller a la minihidráulica de Casomera se suma a las renuncias de Iberdrola y Endesa a los ciclos combinados de Lada y Mieres

01.04.2012 | 06:17
Recreación virtual del proyecto de la central de ciclo combinado de Lada, que se iba a instalar junto al grupo de carbón.

Mieres / Langreo,


Pablo CASTAÑO


Los proyectos para potenciar las Cuencas como polo de generación eléctrica no acaban de ver la luz. Las compañías eléctricas tenían planes para multiplicar por tres la potencia instalada en los valles mineros con las construcción de dos ciclos combinados, parques eólicos, dos minicentrales hidroeléctricas y otra que aprovecharía el grisú de las minas, pero ninguno de estos proyectos ha cristalizado.


La caída de demanda eléctrica por la crisis; la falta de infraestructuras de transporte energético por el retraso de la línea Sama-Velilla; las estrategias de las compañías, influenciadas por las políticas energéticas, y las trabas de los ayuntamientos han provocado el apagón de los proyectos. El último en caerse ha sido el de la minicentral hidroeléctrica de Casomera, rechazado por el Ayuntamiento de Aller por su impacto.


Durante la última década se habían anunciado ambiciosos planes para consolidar las Cuencas como potencia energética. Los proyectos que manejaban las empresas eléctricas permitirían superar los 2.000 MW de potencia instalados en los valles mineros con dos centrales de ciclo combinado en Langreo y Mieres (las de Lada y La Pereda), dos centrales minihidráulicas en Sobrescobio y Aller (las de Rioseco y Casomera), parques eólicos en las zonas donde las directrices regionales lo permiten (en concreto, en dos sectores, los cordales que unen Morcín, Riosa y Lena y los que unen Aller, Laviana y Mieres) y hasta minicentrales de generación a partir del metano de las minas (en el pozo Mosquitera, entre Siero y Langreo).


Esas instalaciones se sumarían al actual parque de generación eléctrica de las Cuencas formado principalmente por diez centrales con una potencia instalada de 688 MW. La principal instalación es la térmica de Iberdrola en Lada, que consta de dos grupos de carbón: Lada III, con 147 MW de potencia y Lada IV, con 347 MW. El primero de ellos deberá cerrar antes de 2015 al no superar los requisitos medioambientales fijados por la Unión Europea y el segundo, que sí está adaptado tras millonarias inversiones funciona de forma intermitente ya que utiliza carbón de importación y el real decreto para incentivar el consumo de mineral autóctono da preferencia a las térmicas que queman carbón nacional. Por potencia también destacan la central hidráulica de HC Energía en el sistema de pantanos de Tanes y Rioseco, con 123 MW, y la térmica de Hunosa de La Pereda, en Mieres, con 50 MW y que quema el carbón de la empresa estatal. El resto de instalaciones son las minicentrales hidráulicas de La Coruxera (1 MW), en Laviana; Murias (6,6 MW), La Paraya (2,6 MW) y San Isidro (3,2 MW), en Aller, y Parana (2,7 MW) y Barbao (5,5 MW), en Lena.


Con los proyectos que manejaban las compañías eléctricas la potencia instalada en las Cuencas se podría multiplicar por tres. Sin embargo, casi todos los planes se han fundido. El último de ellos ha sido el de la central minihidráulica prevista por la firma Riomañón Energía S. L. cerca de la localidad allerana de Casomera.


El Ayuntamiento de Aller , forzado a tramitar el proyecto tras una sentencia judicial, ha dado carpetazo al plan basándose en un informe de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado de Asturias (CUOTA) que destaca su impacto en el río Aller.


Anteriormente Iberdrola, que había anunciado hace más de un lustro la construcción de una central de ciclo combinado en Lada con dos grupos de 1.100 MW y una inversión de 460 millones de euros, ya había renunciado a su proyecto. La compañía esgrimió un informe de Red Eléctrica de España (en el que se constata la imposibilidad de evacuación de la energía de la planta a la red de transporte) para frenar el plan y recuperar los avales que había presentado para ponerlo en marcha. Las dificultades de evacuación de la energía están ligadas al bloqueo de la línea Sama-Velilla, que no acaba de ver la luz tras años de tramitaciones. No obstante, el ministro de Industria, José Manuel Soria, ha señalado en el Congreso que la tramitación seguirá adelante a pesar de la fuerte contestación social al proyecto por su impacto ambiental.


La otra central de gas, el ciclo combinado de La Pereda, permanece paralizado. La compañía Endesa, en alianza con Hunosa, tenía previsto invertir 250 millones de euros en una central de 400 MW en terrenos anexos a la actual térmica de carbón de la La Pereda. La tramitación se inició en 2007 pero los efectos de la crisis, con la caída de demanda eléctrica, y de las políticas energéticas han dejado en suspenso el proyecto. El plan estratégico de Endesa 2011-2015 no incluye el ciclo combinado de La Pereda y la anterior dirección de Hunosa, encabezada por Juan Ramón García Secades, anunció que iba a buscar un nuevo socio para intentar retomar la central. Su sucesora en el cargo, María Teresa Mallada, no da por perdido el ciclo combinado. «Fue Endesa la que se retiró del proyecto. Si hubiera otro socio, nosotros estamos abiertos a todo, y será un campo a explorar en esta nueva etapa», señaló Mallada.


Hunosa y Endesa también pretendían poner en marcha parques eólicos en las Cuencas. La compañía estatal minera y Ecyl, una filial de la eléctrica, llegaron a un acuerdo para crear la sociedad Eólica de la Cuenca Central Asturiana, S. A. con el fin de instalar aerogeneradores en antiguos terrenos mineros o en zonas convenientes de las Cuencas con una potencia de hasta 150 MW. Juan Ramón García Secades había desvelado en 2009 que Hunosa ultimaba los acuerdos para construir el primer parque eólico convencional de las Cuencas en el cordal de Longalendo, entre Aller y Mieres, y que la compañía mantenía negociaciones avanzadas para ejecutar la instalación de un parque de autoconsumo en San Víctor, en Mieres, pero esos planes no han salido adelante. El parque de Longalendo generó una ventolera de críticas en Mieres y Aller, cuyos ayuntamientos destacaron que la zona está integrada en el Paisaje Protegido de las Cuencas.


Tampoco vio la luz otro proyecto vinculado indirectamente con Hunosa, el de la compañía Hidrocarburos del Cantábrico, que pretendía generar electricidad con el metano de las minas de las Cuencas. La compañía obtuvo permisos para aprovechar el gas grisú, pero la falta de acuerdo con Hunosa impidió que el plan arrancara en el pozo Mosquitera, donde se planteaba la instalación de una central eléctrica alimentada con metano con 3,9 MW de potencia.


En el aire también está el proyecto de Ceprastur (sociedad integrada por HC Energía, Cadasa y el Ayuntamiento de Sobrescobio), que pretende construir una minicentral hidráulica a los pies de la presa de Rioseco con una potencia de 3,5 MW que aprovecharía el caudal que Cadasa está obligada a restituir desde el pantano de Rioseco al río Nalón y del que se vierte por el aliviadero en la presa existente. Medio Ambiente dio luz verde al proyecto en febrero de 2009, pero desde entonces el plan de la segunda central hidroeléctrica de Redes permanece paralizado.

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