05 de agosto de 2016
05.08.2016
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Unos pregoneros especiales

El matrimonio formado por Paloma García y Alfredo Indarte, exvencedores de la prueba, rememora sus vivencias

05.08.2016 | 03:54
Alfredo Indarte y Paloma García.

Paloma García aún recuerda, con una sonrisa, las "novatadas" que recibían los nadadores que se estrenaban en el Descenso. "Recuerdo que me pintaron la cara, y en el comedor nos hicieron hablar en público. Casi me muero de vergüenza", evoca. Alfredo Indarte rememora el ambiente que vivió en la prueba, "con mucha camaradería y amistad". Ambos exnadadores madrileños lograron vencer en aguas de la ría de Navia: ella en 1978 y 1979, él en 1981 y 1982. Ahora son un matrimonio muy bien avenido, que esta noche ejercerán de pregoneros para dar inicio a la LIX edición de la prueba que los coronó como deportistas.

"Mi primera reacción fue de sorpresa al enterarme de que nos habían elegido. No me lo esperaba", asegura Indarte. "Al principio no me lo creía. Ahora siento que es un gran honor que hayan pensado en nosotros", incide Paloma García. La historia de este matrimonio no se explica sin Navia, y la del Descenso estaría incompleta sin la presencia de la pareja de deportistas del madrileño club "Canoe". Además, su carrera ha seguido ligada a la natación, siendo ambos técnicos y entrenadores de las promesas de este deporte.

Los dos reconocen la importancia del Descenso en su carrera. "Ganarlo dos veces me dio nombre, e hizo que mucha gente del mundo de la natación me conociera", apunta Indarte. A Paloma García se le han quedado grabados, sobre todo, "los nervios antes de nadar", y tras la competición, "lo bien que lo pasábamos en la fiesta". De la competición, destacan sobre todas las cosas la participación de la villa en la organización, y el cariño con el que se trata a las pruebas. "En mi etapa como nadador, no había nada que se le pareciera", afirma Alfredo Indarte.

Más allá de su participación como deportistas en la época de los setenta y ochenta, los pregoneros de este LIX Descenso han estado ligados a Navia durante estas últimas décadas. Como espectadores, y también animando a su hijo Alberto, que también compitió en el estuario. Han visto, pues, los efectos del paso del tiempo en la prueba. "Ha ido evolucionando, como es natural, pero sigue conservando el ambiente de cuando éramos nadadores. Gracias a su evolución, y al buen hacer de la organización, podemos disfrutar en Navia de una prueba de la Copa Len de aguas abiertas", señalan.

Sobre el pregón que pronunciarán esta noche no quieren desvelar nada. Tan sólo que hablarán de su paso por el Descenso y de una historia, la suya, muy ligada a Navia. A buen seguro entretendrán al público con mil y una historias que forman parte ya del espíritu del Descenso.

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