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Psicólogo forense de la Fiscalía Superior de Madrid, publica nuevo libro

Javier Urra: "Estamos dejando en herencia a los jóvenes la confusión entre amar y poseer"

"Lo malo de las redes sociales es que mucha gente transmite lo peor de sí misma, su náusea, su odio"

Javier Urra.

Javier Urra. NATALIA KACHMAN

Javier Urra es psicólogo forense de la Fiscalía Superior de Madrid, doctor en Psicología por la Universidad de La Coruña y habitual tertuliano televisivo. Fue también Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid entre 1996 y 2001 y presidió la Red Europea de Defensores del Menor. Acaba de publicar "Pensar, sentir, hacer. Una vida plena", donde incluye sus "mejores frases, pensamientos y reflexiones".

- Hace poco en un artículo advirtió del aumento de casos de violencia de género entre adolescentes, ¿los datos comienzan a ser preocupantes?

-La violencia de género siempre es un problema y cuando es entre jóvenes, aún más. Se pone de manifiesto que estamos dejando en herencia los celos, la confusión entre amar y poseer, y que no estamos educando en la ruptura. Y añádanse los riesgos de pérdida de la intimidad, de la dignidad y del honor en las redes sociales.

- ¿Los jóvenes hoy son más violentos?

-No creo que los jóvenes sean más violentos a título individual que en generaciones anteriores. Lo que sí es verdad es que se ha banalizado la violencia y que, a veces, hechos que los adultos entendemos poco trascendentes tienen una respuesta de una violencia extrema.

- ¿Qué valores cree que predominan en la sociedad actual y cuáles hacen faltan?

-En general hay mucho de altruismo, de generosidad, también de cooperación. Pero a veces hay mucha competitividad, mucho postureo, mucho abuso y la imagen que se da desde los medios de comunicación es del vale todo. Se confunde lo que está bien y lo que está mal. Lo que precisamos es ética y moral.

- ¿Qué papel juegan las redes sociales en este sentido?

-Son un buen vehículo de comunicación, de información, pero no de conocimiento, el peligro es la desresponsabilización y que mucha gente trasmite lo peor de sí mismo, su náusea, su odio.

- Jóvenes y nuevas tecnologías, ¿cómo se establece una relación sana?

-Haciendo un buen uso de las nuevas tecnologías, evitando la adicción, sabiendo que hay páginas que incitan a la anorexia, al fanatismo, al odio, y que no debe incluirse en esas páginas. Lo peligroso del cuchillo es quién lo utiliza y cómo lo utiliza. Así las nuevas tecnologías.

- ¿Cuál diría que es, hoy en día, el perfil del maltratador?

-Un hombre que tiene sentimiento de posesión, que hace que su pareja rompa relaciones, muy posesivo, que quiere el apoyo y el aplauso continuo, que es inseguro, que en el fondo tiene baja autoestima.

- ¿Cómo solventar el problema de la violencia de género? ¿Es el Pacto de Estado una solución eficaz?

-Lo que hay que hacer es trabajar, trabajar mucho y hacerlo en las escuelas, en los colegios y en los institutos. Pero empezar a muy corta edad para que los niños y, sobre todo, los varones sepan que las cosas no se consiguen por la fuerza, que la otra persona nos puede decir no, que puede haber rupturas. Hay que educar de verdad en los sentimientos, pero con actos, con hechos, con habilidades, con cortafuegos. Hay que enseñar un juego que dice así: "El que no sabe lo que siente el otro, pierde".

- El caso de "la Manada", ¿podría tener un efecto contagio?

-El problema del caso de "la Manada" es que en la red encontramos grupos de jóvenes que plantean ese tipo de relación difícil de clasificar, difícil de entender desde el ser humano. Ya no hablo de amor, ya no hablo de afecto, ya no hablo ni de sexo instintivo, de esa bajeza moral. No creo que tenga un efecto puramente de llamada, pero sí es verdad que hay jóvenes que entienden que vale todo y si encontramos a una chica que esté borracha, razón de más. Ahí sí que faltan valores, virtudes y capacidad de límite y sentimientos de culpabilidad.

- Que sea un caso tan mediático, ¿es positivo o negativo?

-El tema de "la Manada" ha sido realmente muy complejo, cómo abordarse desde el ámbito judicial y ha prevalecido el criterio de que la víctima no volviera a ser victimizada de manera que los medios de comunicación no pudieran entrar en la sala de juicio. El caso sigue su vía judicial con recurso ante el Tribunal Superior de Justicia. Veremos cómo termina, pero creo que al final será ejemplo de que la justicia existe, aunque la justicia tiene que ser justa, no buscar en un caso ser ejemplarizante. Simplemente justa.

- El " 'sí' expreso" que propone la ministra Calvo para evitar situaciones como las de la víctima de "la Manada", ¿qué le parece la medida?

-El "sí" expreso de la mujer me parece lógico, me parece coherente. El problema está en si la mujer dice "sí" y luego en el transcurso decide el "no". Tiene complejidad jurídica, pero como criterio es correcto. La mujer ha de decir "sí", si es que quiere, para evitar erróneas, entre comillas, interpretaciones por parte del varón. Téngase presente que hay varones que consideran todavía que cuando la mujer dice "no" quiere decir "sí".

- Y la decisión de incorporar un lenguaje inclusivo en la Constitución, ¿qué le parece?

-Otro acierto. El lenguaje y el pensamiento van unidos. Nosotros éramos el Colegio de Psicólogos y ahora somos el Colegio de la Psicología. Es correcto y mucho más cuando el 85% de las profesionales son mujeres.

- Hace unos días una chica mató a su novio en Asturias y dijo: "Si no es para mí, no es para nadie" ¿Qué le dice esto?

-Me preocupa sobremanera porque esa conducta demuestra un sentido de posesión que en nada se compadece con lo que es el amor. El amor es hacer feliz al otro y, de esa manera, ser feliz uno. Hay que erradicar en la pareja la idea de la media naranja, y aún más la de la posesión. Por cierto, los celos extremos son un peligrosísimo compañero.

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