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Crisis del coronavirus

¿Qué está pasando en los geriátricos asturianos? Los expertos explican el brutal azote de la segunda ola en las residencias

El sistema actual de estos establecimientos facilita la expansión vírica pese a los cribados y los protocolos, que funcionarían mejor en unidades burbuja, aseguran

Ambulancias ante el centro para personas con discapacidad neurológica (Credine) de Langreo

Ambulancias ante el centro para personas con discapacidad neurológica (Credine) de Langreo

El modelo de residencias geriátricas imposibilita poner coto al contagio por covid-19 en estos centros. Los expertos aseguran que, una vez que un virus entra en ellos, es muy difícil atajarlo. La arquitectura hospitalaria de los edificios de tamaño medio y grande permite las sectorizaciones, muy complejas en los pequeños, pero en cualquier caso los contactos son estrechos y mantener las distancias se convierte en una misión casi imposible. Todos apuestan por construir nuevos centros con unidades de convivencia pequeñas, de burbuja.

Los expertos coinciden en que “las cosas se están haciendo bien” en los geriátricos asturianos, con planes rigurosos de actuación, atención sociosanitaria integral, y cribados programados que ahora se han intensificado y que se realizarán a todos los residentes y profesionales de todos los centros cada 15 días.

“Los geriátricos son centros cerrados donde existe una convivencia muy estrecha, donde es muy difícil mantener la distancia de seguridad y evitar el contacto. Así es prácticamente imposible controlar la propagación del virus una vez que entra”. La afirmación la realiza el geriatra Pepe Gutiérrez, coordinador asistencial del área de gestión clínica de geriatría en el Hospital Monte Naranco de Oviedo.

La media de edad de las personas que residen en geriátricos es de 90 años, padecen una media de ocho enfermedades activas, toman entre siete y ocho medicamentos distintos diariamente, tienen un alto grado de dependencia física y, en muchas ocasiones, también sufren deterioro cognitivo, explica el geriatra. Todo ello provoca que su sistema inmune esté deprimido, y no actúa defendiendo ante las infecciones. Estas personas sufren, además, inflamaciones sistémicas. “Todo esto hace que sean muy susceptibles de infectarse y de desarrollar la enfermedad, porque el covid-19 inflama el organismo, lo que complica todavía mucho más la situación del que enferma”, señala Gutiérrez.

Salud ha confirmado que quienes introducen el virus en los geriátricos son básicamente los trabajadores, al ser portadores asintomáticos. Pero también se han registrado casos de contagios por residentes que se infectaron al salir del centro para acudir a alguna consulta médica, asegura el geriatra. “La infección es cruzada. A todas estas personas se les realiza la PCR y puede ser negativa, pero puede estar incubando el virus en un estadio tan inicial que aún sea indetectable y lo desarrolla días después. Pero ya está contagiando”.

Lo que ocurre en Asturias no es excepcional. “Sucede en todas las comunidades autónomas y en todos los países del mundo, y los brotes en las residencias se van a seguir produciendo hasta que las tasas de contagios se reduzcan a los niveles que teníamos en junio”, afirma Pepe Gutiérrez.

El epidemiólogo Pedro Arcos, profesor de Salud Pública en la Universidad de Oviedo y experto en epidemiología de emergencias y desastres y en control de enfermedades transmisibles de emergencias, coincide en que el mayor problema para afrontar la expansión de un virus en un geriátrico es su propia estructura: “Los hay donde es imposible sectorizar por su tamaño, como sí se hace en los medianos y los grandes”.

Pero como el modelo es el hospitalario, “ocurre igual que en los hospitales, donde se produce una contaminación cruzada por el mero hecho de que hay mucho contacto físico. Los profesionales entran y salen de los centros, tienen vida, y dentro tienen una gran movilidad y son los que manejan a los residentes, luego el contacto es estrecho. Así es muy difícil que no se transmita este virus y todos los demás. Ocurre lo mismo, por ejemplo, con el de la gripe”, explica el epidemiólogo.

Además, se debe reforzar el cuidado médico y de enfermería, ya que el modelo actual “carece de personal suficiente y en general los centros están poco dotados de personal sanitario”.

Arcos sostiene que la pandemia ha servido para dejar en evidencia que “es necesario cambiar el modelo por completo, porque con este es imposible controlar la transmisión de cualquier virus por exigentes que sean los protocolos”.

Así, hay que avanzar, aseguran los expertos, hacia el modelo que proyecta el Principado, con unidades burbuja, de viviendas tipo apartamentos, con estancias comunes y en las que residan como máximo diez personas.

Los residentes en geriátricos no saldrán en Navidad con las familias


El Ejecutivo regional no prevé levantar la mano en los geriátricos las próximas fiestas navideñas, según confirmó ayer la consejera de Derechos Sociales y portavoz del Gobierno, Melania Álvarez. Así, en principio no habrá permisos para que los residentes puedan salir de los centros para estar con sus familias y las visitas seguirán reguladas igual que hasta ahora, manteniendo todos los controles y medidas de seguridad.

Las residencias asturianas registraron hasta el miércoles, día 25, un total de 543 fallecimientos desde que se inició la pandemia el pasado mes de febrero. A día de hoy superan los 550. Es el 4 por ciento del total de personas que viven en un centro geriátrico, según el último informe sobre coronavirus en las residencias de Asturias elaborado por el Observatorio de Salud. En ese mismo periodo se han contagiado 3.439 personas. El número de casos ya es superior en esta segunda ola, suponiendo ya el 67 por ciento del total de los registrados en centros sociosanitarios.


Sin embargo, si los cálculos se realizan respecto del total de los contagios en el Principado, en la primera ola los casos en residencias geriátricos supusieron un 32 por ciento, mientras que en esta segunda se han reducido hasta el 12 por ciento, lo que revela “un progreso en el proceso de control de la infección en ese ámbito residencial”, se indica en el informe publicado ayer.


Teniendo en cuenta la cifra de fallecimientos y de ingresos hospitalarios, la Consejera Álvarez fue ayer contundente. “No sé qué más tiene que pasar para que nos demos cuenta de la situación. Hay un protocolo específico para las visitas y las salidas de los centros no entra en nuestros planes. De momento, las cosas se mantendrán tal y como están”.

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