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Las razones por las que Asturias logra contener los contagios pero aumentan sus fallecidos

El Principado mantiene una mortalidad desorbitada mientras otras regiones la reducen y los expertos no prevén que esa cifra empiece a remitir ya

Traslado de un paciente covid en Langreo

Traslado de un paciente covid en Langreo Juan Plaza

Asturias ya registra un cambio de tendencia en la segunda ola de la pandemia por covid-19, con una favorable reducción del número de contagios. Sin embargo, no ocurre lo mismo con las defunciones. El Principado continúa, por segunda semana consecutiva, a la cabeza del país en víctimas mortales por coronavirus y lo que es peor: las cifras siguen al alza. Mientras tanto, el resto de comunidades autónomas que habían ocupado los primeros puestos del ranking van reduciendo el número de fallecimientos.

Los expertos aseguran que Asturias “no lo hace peor que otras comunidades”, y achacan el triste liderato en defunciones a que la segunda ola llegó más tarde, con lo que también se aplicaron más tarde las medidas restrictivas, y ahora hay que esperar a que bajen las hospitalizaciones y los ingresos en UCI, que se producen varias semanas después de que se reduzcan los contagios. “En una o dos semanas empezarán a reducirse los fallecimientos”, aseguran.

Salud comunicó ayer 261 nuevos casos confirmados el viernes, con una tasa de positividad del 5,95 por ciento, muy alejada del 11 por ciento que se llegó a alcanzar hace unas semanas, aunque todavía superior al 5 por ciento establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como límite máximo para considerar controlados los contagios.

“En una o dos semanas empezarán a reducirse los fallecimientos”, vaticinan los epidemiólogos

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También se mantienen contenidas las hospitalizaciones, con 83 ingresos el viernes, de los que 77 fueron en planta y 6 en UCI. En total hay 834 personas hospitalizadas, de las que 132 permanecen en cuidados intensivos. Por contra, en la misma jornada hubo 110 altas.

Los peores resultados están vinculados, sin embargo, a las defunciones, al superarse de nuevo la veintena en una sola jornada. El viernes se registraron 22 fallecimientos, de los que 16 eran mujeres de edades comprendidas entre los 72 y los 99 años, mientras que las de los seis varones se situaban entre los 54 y los 87. Nueve de esas víctimas mortales residían en centros geriátricos.

Precisamente el balance del brote de covid-19 en la residencia Canuto Hevia de Lena, equipamiento con el mayor número de contagios de entre estos establecimientos, está empeorando. A última hora de la tarde de ayer se contabilizaban ya cuatro residentes fallecidos por coronavirus. Actualmente, hay 106 ancianos y 26 trabajadores infectados por coronavirus. El primer fallecimiento se produjo en la tarde del 24 de noviembre: Ramón González, de 92 años y padre del presidente del Montepío, Juan José González Pulgar. Un día después, uno de los ingresados en el Credine de Langreo también falleció. Y las últimas dos víctimas de la pandemia, ahora registradas, eran, respectivamente, una mujer y un hombre. Los dos nonagenarios. Está previsto repetir el cribado en el centro durante la próxima semana para controlar el brote más agresivo de la región.

Una ola más tardía que en otras regiones, el alto índice de ingresos hospitalarios y una población más envejecida, claves de la dramática cifra de fallecidos en la región

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Los datos semanales de incidencia acumulada revelan el aumento de defunciones en Asturias. Dos semanas atrás, la incidencia fue de 13,49 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, con 138 víctimas mortales en siete días. En esta última semana, con 154 muertes, la incidencia subió hasta los 15,05 fallecimientos por cada 100.000 habitantes.

Lo contrario ocurre en otras autonomías donde el índice de contagios y fallecimientos también estuvieron disparados. Como Aragón, que pasó en una semana de 12,8 defunciones por cada 100.000 habitantes a 9,2. O el de Castilla y León, que bajó de 7,4 a 6,3. Navarra, que ya tiene una incidencia sensiblemente inferior a la de Asturias, prácticamente se mantuvo (pasó de 5,34 a 5,80); y La Rioja también bajó su cifra ( de 5,99 a 5,36).

Gráfico incidencia muertes covid

Gráfico incidencia muertes covid

El epidemiólogo Daniel López Acuña, exdirector de Acción sanitaria en situaciones de crisis de la OMS, explicó que “la alta mortalidad en Asturias es resultado de la estructura de la población más envejecida y de las tasas de hospitalización e ingresos en UCI más elevada”. La cifra de defunciones “se mantiene alta porque también lo es la de hospitalización, y la severidad de la infección es elevada”.

López Acuña explicó, en este sentido, que “hay un decalaje de 4 a 6 semanas con respecto a las medidas que se adoptan y de 2 a 4 semanas con relación a los descensos en la incidencia”. Es decir que, si todo va bien, “empezaremos a ver el descenso en mortalidad en Asturias en una o dos semanas”.

Adonina Tardón, primera mujer catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Oviedo, señaló que “la segunda ola fue más tardía en Asturias que en regiones como Aragón, Navarra, Cataluña y País Vasco, que ahora presentan una incidencia muy baja pero que tuvieron una situación muy mala”. Las defunciones, señaló la catedrática, dependen de las hospitalizaciones y más en concreto de los ingresos en UCI. Y hay que tener en cuenta la edad de las personas que ingresan en centros hospitalarios, que mayoritariamente es muy avanzada. “No es que en Asturias lo hagamos peor; el protocolo es el mismo para todos. Son otros factores propios de esta comunidad”.

Tardón aprovechó para reclaman un cambio de “modelo en la atención a nuestros mayores”, abandonando “el de residencias en edificios tan grandes y con colectivos tan grandes de personas en ellos”.

“Hay cambio de tendencia pero quedan semanas muy duras”, advierte Barbón


El presidente del Principado, Adrián Barbón, confirmó ayer el “cambio de tendencia” con un descenso tanto en el número de contagios como en la tasa de positividad, lo que refleja que “las duras medidas adoptadas dan resultado”. Pero añadió que, si las restricciones empiezan a “tener sentido” a partir de los 14 a 21 días de su aplicación, “necesitan muchas semanas intensas hasta que podamos doblegar la curva”. Por ese motivo, Barbón advirtió de que “nos quedan muchas semanas por delante y no podemos bajar la guardia”, porque “los hospitales siguen saturados y nuestra comunidad es muy vulnerable”. Así que, de cara a Navidad, “no nos obsesionemos tanto por estar todos a la mesa como por estar todos en mesas diferentes”, afirmó. Y puso cifras: “Más de un millar de asturianos van a faltar, como si desapareciera la población de Cabranes, Illas o Degaña en su totalidad”, señaló en referencia a los fallecidos por la pandemia en Asturias. Barbón volvió a insistir también ayer en las redes sociales en la importancia de participar en los cribados para detectar a los asintomáticos y aislarlos.

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