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El medio rural apuesta por la mejora de los precios en espera de los nuevos fondos

Las aldeas tienen la oportunidad histórica de recibir las ayudas de recuperación, si así lo decide el Gobierno | La lucha por reducir los daños del lobo continúa siendo prioritaria para la ganadería de montaña

Vacas frisonas en una ganadería láctea. | Mara Villamuza

Vacas frisonas en una ganadería láctea. | Mara Villamuza

El campo asturiano inició el año que acaba hoy con los tractores en la calle para reivindicar precios justos. Los acontecimientos de los meses siguientes y la llegada de la pandemia acallaron las protestas, pero no resolvieron una cuestión que es, en definitiva, la punta de lanza para los más

Sin rentabilidad no hay futuro y los profesionales del campo lo tienen claro: “Nadie deja una actividad en la que gana dinero”, resalta Ramón Artime, presidente de Asaja, en la región. Por eso hacer más rentable al campo es uno de los grandes retos para los profesionales.

Todo lo demás pivota en torno a este objetivo para el que existen numerosos caminos Uno de ellos es el de las ayudas, justo el menos deseado por ganaderos y agricultores, que reclaman precios justos para sus productos para no depender de las subvenciones.

Ante las aldeas asturianas se abre la oportunidad de recibir fondos de recuperación europeos, siempre y cuando el Gobierno de España lo decida, tal como explicó a LA NUEVA ESPAÑA el comisario de Agricultura de la UE, Janusz Wojciechowski.

El año 2021 se plantea como de transición en lo referente a la Política Agrícola Comunitaria (PAC), que deja cada ejercicio más de setenta millones de euros en Asturias en ayudas directas. El dinero está garantizado pero, en 2022, los criterios de reparto serán diferentes y obligarán a cambiar las formas de trabajo, orientándolas hacia un modelo “verde”.

En ese punto aparece otro de los grandes frentes de batalla a los que se enfrentan los campesinos asturianos. La normativa de aplicación de purines supondrá la ruina de cientos de explotaciones, si las especificidades de Asturias no se contemplan de forma concreta, una vez finalizada la moratoria de aplicación. El campo asturiano reclama al Ministerio de Agricultura seguir siendo una excepción para no tener que enterrar el cuchu que se esparce en la tierra. La orografía del terreno y el tamaño de las explotaciones hacen inviables otras fórmulas más complejas y costosas.

Si la forma de aplicar el abono tradicional peligra, en aras de la normativa medioambiental, no menos riesgos corre la ganadería de montaña (el 80 por ciento de la actividad del Principado), ante los reiterados ataques de fauna salvaje entre la que destaca el lobo, y la eterna lucha entre ganaderos y conservacionistas que abogan por incrementar la protección de la especie. Los riesgos se multiplican en áreas de pastoreo como los Picos de Europa, donde pastan los rebaños que surten de materia prima a productos como el queso de Cabrales y Gamonéu.

El pasado mes de noviembre, Asturias, Cantabria, Galicia y Castilla y León, las cuatro comunidades autónomas que gestionan a través de sus respectivos planes las poblaciones más numerosas de lobo ibérico de toda España, consiguieron detener la propuesta del Ministerio de Transición y Ecológica y el Reto Demográfico de incluirlo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).

Frenar el abandono y atraer población a los núcleos rurales es otro de los escenarios en los que trabaja la Consejería de Medio Rural, que dirige Alejandro Calvo, y el Comisionado para el Reto Demográfico, Jaime Izquierdo.

Asturias opta a ser terreno de pruebas para la aplicación experimental de la nueva ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, en sus aspectos de ordenación y cohesión territorial, tipificación de zonas rurales, y diseño y promoción de la agricultura territorial, en colaboración con la Consejería de Medio Rural, la Federación Asturiana de Concejos (FACC) y los grupos de desarrollo rural. Y también para acoger un espacio de innovación y ensayo de un prototipo innovador de aldea de montaña del futuro, capacitada para gestionar su sistema agroecológico local y su propio sistema energético. Tampoco queda fuera de una compleja lista que estaría incompleta sin hablar de los productos de calidad con marca europea, a la búsqueda de nuevos mercados y de su consolidación dentro del Principado.

A ello contribuye la marca “Alimentos del Paraíso”, un amplio paraguas bajo el que se refugian especialidades tradicionales con Denominación de Origen e Indicación Geográfica Protegida, entre ellas la sidra, la faba o el vino de Cangas, sin olvidar a la producción ecológica que crece sobre todo en el ámbito de la ganadería de carne.

Estrategia verde y conversión ecológica, esta vez en serio

La necesidad de unir políticas medioambientales y prácticas agrarias lleva años de teorías a sus espaldas, pero nunca como ahora ha estado tan cerca de hacerse realidad. El año que comienza será fundamental para sentar las bases de la nueva estrategia verde que preconiza la Unión Europea y que, si bien se acomoda en algunos aspectos a la filosofía agraria asturiana, también obligará a cambios profundos que preocupan en el campo, ya que acarrearán costes añadidos. “El cambio climático es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el ser humano. Necesitamos políticas que estén enfocadas a la protección del medio ambiente. La PAC prevé nuevos cambios para 2021, en los que la ecología tendrá gran importancia”, indican desde la Comisión Europea. Esta institución ve en la agricultura sostenible la posibilidad de contrarrestar estos efectos negativos para la salud de las personas y la naturaleza. De esta forma, pretende realizar una apuesta importante por la fertilización sostenible. La nueva PAC (Política Agrícola Común) que se está preparando tendrá vigencia desde 2021 al 2027. Los cambios en la Arquitectura Verde de esta nueva PAC post 2020 estarán enfocados en la conversión ecológica. Uno de los puntos claves es la imposición de mayores exigencias a la hora de conceder una ayuda directa o pago verde. El gran objetivo que se pretende conseguir es el crecimiento de la agricultura ecológica. España ha mostrado su apoyo a esta iniciativa de la nueva “arquitectura verde”. Eso sí, pidiendo que se respete el presupuesto de años anteriores, es decir, que no se rebaje; y señalando como necesaria una formación previa a los agricultores en materia de fertilizantes sostenibles. El gobierno cree necesario formar previamente a los agricultores en materia de fertilizantes ecológicos y tratamiento del terreno. La nueva “arquitectura verde” de la PAC es una de las señales políticas más claras de la reforma va en serio. El ministro Luis Planas ha manifestado que la agricultura puede participar de forma activa en el objetivo de neutralizar las emisiones de gases de efecto invernadero. Los compromisos medioambientales son ineludibles.

En definitiva, si bien sí se ha formado una conciencia social sobre la importancia de la labor de los profesionales del campo, esta no ha revertido en las mejoras que se reivindicaban en las tractoradas ni en precios justos para los productos. Los próximos doce meses serán cruciales para seguir generando una mentalidad trasversal que una cada vez más al campo y a la ciudad.

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