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Así actuaba la “lover girl” de Gijón: “Le presté 4.500 euros y luego empezó amenazarme”

Eva P. L., de 39 años, se sienta en marzo en el banquillo por engatusar a un sierense por internet y convencerle para que le dejase dinero

Cae una red de estafas por internet.

Shutterstock

Una mujer conoce a un hombre y durante semanas, incluso meses, va cultivando la relación, hasta hacerle creer que mantienen una relación sentimental o pueden llegar a tenerla. En un momento dado, ella le pide prestada una considerable cantidad de dinero, con la excusa de que debe realizar un pago urgente y no puede recurrir a otra persona, eso sí, con la promesa de que la devolverá la cantidad en unos días, al estar esperando un ingreso importante. Se trata de la modalidad de estafa de la “lover girl” –“lover boy” o “donjuan”, en su versión masculina–, y de ella ha sido víctima un sierense de 47 años, que maldice el día que conoció a la vecina de Gijón Eva P. L., de 39 años, que será juzgada en Oviedo el mes que viene.

“Le presté 4.500 euros y luego comenzó a amenazarme”, relata a LA NUEVA ESPAÑA este hombre, que prestará declaración como denunciante. El hombre asegura que se conocieron el 5 de agosto de 2019, a través de la red social Facebook. “Fuimos haciendo amistad, me contaba sus penas, decía que trabajaba en el Banco de Santander, en el departamento de cobro de morosos”, dice.

Nunca llegó a verse con Eva, un auténtico “pibón”. Como indicó en una de sus denuncias, “cuando llegaba el día de alguna supuesta cita, ella siempre ponía excusas de última hora”. Entonces ella le contó que su padre, un ingeniero de Renfe, se había muerto de cáncer, e iba a cobrar una sustanciosa herencia. “Me contó que había dejado al novio, un policía, porque decía que estaba cansado de mantenerle. Imagino que a él le haría lo mismo que a mí”, añade.

En septiembre de 2019, la mujer empezó a decir que por un problema con Hacienda le habían embargado las cuentas y estaba en situación delicada. Necesitaba perentoriamente mil euros. Se los devolvería en siete o diez días. “Una voz me decía que me estaba estafando, pero estaba cegado”, admite. Le dejó el dinero. Uno días después, el 27 de septiembre de 2019, le pidió otros 400 euros para pagar la hipoteca y algo más de la multa. Era necesario para poder desbloquear las cuentas, poder disponer de la herencia y devolver los préstamos. Solo unos días después, el 1 de octubre, la mujer consiguió sacarle otros 1.550 euros.

Estaba tan entregado que no se extrañó cuando, quince días después, ella le pidió el número de cuenta para poder hacer un pago en una clínica veterinaria de Gijón. El desembolso, por Contactless, era de 62 euros. Por el mismo método se ingresó 600 euros en la cuenta. En teoría, eran para comer. Y el 18 de octubre de 2019 todavía le autorizó otros 600 euros. Tres días después intentó cargarle una factura de Amazon de 200 euros, pero él pudo pararlo.

Harto, comenzó a reclamarle el dinero. Ella le dio largas, para luego pedirle que la dejase en paz y bloquearle en todas las aplicaciones. Un día pudo verla en persona y le pidió el dinero. Ella comenzó a gritar como una posesa: “¡Policía! ¡Me está acosando!”. Fue en ese momento cuando el hombre decidió interponer una denuncia. “Cuando esta en Comisaría me llegaban mensajes por instagram de ella diciendo: ‘Estás denunciado por acoso, estás denunciado por amenazas’. También dijo que me había dejado el dinero en el buzón, pero era mentira. Al parecer es una estafadora profesional e insolvente. Me han dicho que no espere recuperar el dinero. Por lo visto echó una buena llorada en la Comisaría cuando la detuvieron”, dice, resignado.

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