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Las consecuencias del nuevo repunte de la pandemia

El “boom” de covid juvenil pasa factura: cinco menores de 20 años, hospitalizados

La incidencia del virus en el grupo de 15 a 25 años baja por sexto día consecutivo | Reabren plantas para infectados en Arriondas y Langreo

Los jóvenes de entre 20 y 29 años han comenzado a recibir la vacuna en el centro de salud de Vall d'Alba (Castellón)

Domenech Castelló

La explosión de los contagios de covid-19 entre jóvenes ya ha llegado a los hospitales de manera muy significativa: cinco menores de 20 años infectados de coronavirus permanecen ingresados en los centros sanitarios de la región. Todos ellos están en planta, lo que resulta indicativo de que su estado de salud no reviste una gravedad severa. El más joven tiene 13 años. Todos ellos fueron hospitalizados en la última semana, salvo el de 13 años, que suma más días de estancia.

Los jóvenes que se contagiaron días atrás están llegando a los hospitales y, en paralelo, los contagios en la franja de edad de 15 a 25 años continúan bajando. Anteayer, lunes, la incidencia acumulada a siete días descendió por sexto día consecutivo. El martes de la semana pasada había marcado un máximo desmesurado: 2.160 casos nuevos por cada 100.000 habitantes en la semana previa. Anteayer había bajado hasta 1.785 por 100.000.

En la mañana de ayer estaban hospitalizados en planta 99 pacientes con confirmación o sospecha de covid y otros 20 permanecían en cuidados intensivos (UCI). Estas cifras suponen un leve descenso en ambos epígrafes (de un paciente en cada uno) tras la acumulación de hospitalizados del fin de semana, un periodo en el que apenas se registran altas.

La Consejería de Salud notificó ayer 470 nuevos casos de coronavirus detectados el lunes. Ese día se llevaron a cabo 4.565 pruebas diagnósticas, con una tasa de positividad del 13,78 por ciento. Anteayer no se registraron muertes por covid.

El consejero de Salud, Pablo Fernández Muñiz, destacó que la ocupación hospitalaria de Asturias “está por debajo de la media del país”. En planta es del 3,57 por ciento y en UCI se eleva al 6,71 por ciento. Sin embargo, ayer abrió una planta destinada a enfermos de covid el Hospital de Arriondas, hoy hará lo mismo el Valle del Nalón (Riaño, Langreo) y se valorará si también el Álvarez-Buylla (Mieres) debe reabrir espacios para afectados por coronavirus.

Hasta ayer, los ingresos de enfermos de covid en planta estaban centralizados en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA, Oviedo), Cabueñes y Jove (Gijón) y San Agustín (Avilés). En cuidados intensivos, los 20 pacientes que están ingresados se distribuyen entre el HUCA y Cabueñes.

Preocupación en Cabueñes

En el hospital gijonés, los sanitarios han pedido un plan de choque para paliar su falta de enfermeras en pleno auge de ingresos. Ayer, el complejo gijonés tenía 34 pacientes en planta y 6 en UCI, además de 6 casos sospechosos en su planta baja. Hace poco más de una semana, el total de ingresados por coronavirus rondaba la decena.

El repunte ha forzado a abrir una de las dos plantas que se habían cerrado para facilitar el descanso del personal en verano, y los sindicatos entienden que la situación se volverá “insostenible” en pocos días. “Ya hay compañeras doblando turnos y faltas microbiólogos para hacer PCR. Si seguimos así, no vamos a tardar mucho en volver a aplazar cirugías”, lamentan.

La plantilla también propone “frenar” la desescalada sanitaria, que implica dejar de hacer cribados preventivos en ingresos y cirugías y ampliar los horarios de visitas. “La quinta ola ha llegado en el peor momento posible”, aseguran los trabajadores.

Barbón supedita las nuevas medidas restrictivas al nivel de ingresos


Esta ola distinta, que “no se parece a las anteriores”, que “no puede medirse solo en términos de incidencia”, obliga a supeditar las restricciones a una mirada a los hospitales. El presidente del Principado, Adrián Barbón, reafirmó ayer la confianza del Gobierno en el sistema “4Plus”, o más bien en su versión reformada, para atender a las peculiaridades de esta quinta ola, en la que además de la incidencia de los contagios se valora el nivel de presión hospitalaria. Traduciendo, solo cuando la alta transmisión del virus haga subir la ocupación de camas hasta el nivel dos de ocupación –a partir del cinco por ciento en planta y del diez en UCI– la zona afectada entrará en el nuevo “4Plus” y “será el momento de activar nuevas medidas, escuchando a epidemiólogos y expertos en salud pública”. Puede ser el toque de queda o “restricciones de uso de interiores… Todo a valorar”, dice Barbón, con la salvedad de que sin estado de alarma va a hace falta la autorización judicial. Ayer, el nivel clave de la hospitalización se quedaba en Asturias en el 3,57 por ciento en planta y en el 6,71 en las unidades de críticos. El presidente del Principado pide “tranquilidad” y garantiza la misma “contundencia” en la adopción de medidas”, “aunque eso genere críticas o desgaste político o personal”.

El “fondo covid”, a punto. En la zona de las medidas paliativas, Barbón cifró ayer en 42 millones de euros el volumen de ayudas concedidas con cargo al “fondo covid” de cien millones incluido el presupuesto de este año. Eso deja el desembolso a punto de cubrir los 45 en los que se ha calculado el total de la primera convocatoria. Ante las críticas por la lentitud –el lunes se sumó IU–, el Presidente admite que “la Administración no estaba dimensionada” para un trámite tan exhaustivo de comprobación de requisitos y garantiza, sin entrar en los detalles, que la segunda convocatoria, aún por definir, “reducirá los requisitos” y simplificará “las formas de tramitación para hacerla más ágil”.

El “4Plus” y la segunda ola. Hablaba el Presidente el día en que cumplía dos años de agitada legislatura, incluyendo entre los errores la convicción de que “la segunda ola” –la del otoño pasado– “nos pilló absolutamente desprevenidos”. De haberlo sabido, afirma, “habríamos aplicado ya entonces el sistema ‘4Plus’” de restricciones por concejos que Asturias puso en marcha a partir de la tercera ola. También recuerda con cierta decepción los momentos en los que “se nos decía que el uso de la mascarilla no era necesario”.

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