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La negociación para la reforma del Estatuto arrancará con desigual interés en la oposición

El PP planteará a Barbón que se centre en la recuperación económica y Cs exigirá un blindaje para las inversiones del Estado en Asturias

La Junta General del Principado durante un Pleno. | LUISMA MURIAS

La Junta General del Principado durante un Pleno. | LUISMA MURIAS

La negociación para la reforma del Estatuto arrancará con desigual interés en las bancadas de la oposición en la Junta General. La iniciativa del Gobierno de Adrián Barbón, que empezará a plasmarse mañana con el inicio de unas conversaciones de las que ha sido excluido Vox por su manifiesta oposición al estado autonómico, despierta posiciones a priori muy diferentes. Mientras las otras fuerzas de la izquierda apremian la puesta en marcha de un proceso para el que incluso creen que se ha perdido mucho tiempo, las tres fuerzas del centro derecha que sí acudirán a la convocatoria anteponen como prioridad la recuperación económica. Vox hizo un llamamiento ayer a PP, Cs y Foro para que no asistan a la reunión con el presidente y el Grupo Socialista.

La presidenta del PP asturiano y portavoz del primer grupo de la oposición en la Junta General, Teresa Mallada, profundizó ayer en la línea argumental avanzada días atrás, cuando afirmó que “nadie en la calle me habla de la reforma del Estatuto de Autonomía”. La líder de los populares considera que “Asturias tiene ahora mismo otras prioridades”, aunque admitió que acudirá a la reunión propuesta por el presidente del Principado por lealtad institucional. “Creo que el Gobierno deberían centrarse en lo que preocupa a los asturianos: el empleo”, valoró Mallada para la que la reforma del Estatuto “no es una prioridad y menos aún cuando parece que el único objetivo que persigue el Ejecutivo abriendo este debate es la oficialidad de la llingua”.

El Grupo Popular espera sacar como principal rédito de dicha convocatoria que se pueda hablar de la recuperación económica que ha de seguir a la crisis del coronavirus. “Acudimos a la reunión con lealtad, pero ya que el Presidente no suele convocarnos, intentaremos aprovechar esta reunión para trasladarse lo que nosotros consideramos urgente para nuestra región, que es la reactivación económica”, avanzó Teresa Mallada.

Ciudadanos admite que la reforma del Estatuto de Autonomía “es necesaria porque ya tiene 40 años” pero su portavoz en la Junta General, Susana Fernández, sostiene que la coyuntura actual “no es el momento” para afrontar dicha negociación. La portavoz del grupo naranja también apunta que la única pretensión de Barbón es incorporar la oficialidad del asturiano al Estatuto. “El texto no se ha reformado durante todo este tiempo no por falta de voluntad, sino por falta de acuerdo político y ahora el Presidente quiere hacerlo por la vía exprés y solo para incluir la cooficialidad, lo que supone cerrar un debate que debe tener un consenso mucho más amplio”. Ciudadanos llegará con propuestas a la mesa de negociación con los socialistas: “La reforma del Estatuto debe servir para garantizar los principios de solidaridad y cohesión territorial y para introducir mecanismos que permitan asegurar futuras inversiones del Estado en Asturias”, adelantó Susana Fernández de cara a la primera reunión con la delegación socialista que, en esta ocasión, estará encabezada por Adrián Barbón.

El presidente del Principado hacía en las últimas horas un llamamiento a los partidos más reticentes a la reforma del Estatuto en los siguientes términos: “Algunos partidos no están cómodos en el debate sobre la adaptación del Estatuto al momento presente. Y se les nota. Buscan todo tipo de disculpas con tal de no dialogar, incapaces de entender que es una adaptación necesaria al cumplir 40 años de su aprobación. Deseo que recapaciten”. Además de la oficialidad, el Ejecutivo quiere aprovechar la reforma para incorporar el decreto ley al Estatuto asturiano.

Podemos se sentará a la mesa de negociación con tres objetivos claros, la oficialidad del asturiano, el avance en el autogobierno de Asturias y la exigencia de que el Estatuto de Autonomía recoja por primera vez la salvaguarda de derechos sociales.

El portavoz de la formación morada en la Junta y secretario general de Podemos, Daniel Ripa, es de los convencidos de que “se ha perdido un tiempo precioso” para sacar adelante la reforma estatutaria. “Se podían haber iniciado los trabajos en este último año”, afirmó Ripa, quien sostiene que la reforma, cooficialidad incluida, “no se pueden postergar, ya vamos muy justos de tiempo, porque en Asturias ya nos vamos al año 2022 para su aprobación y tampoco está claro en qué momento de 2023 se dará por concluida la legislatura estatal”. Y es que la reforma estatutaria debe contar con doble visto bueno de la Junta General en Asturias y del Congreso de los Diputados en Madrid para su entrada en vigor. Podemos también reivindicará entre las nuevas competencias a asumir las relativas a las Cercanías ferroviarias.

Izquierda Unida también mete prisa al Gobierno de Barbón con esta reforma: “No se puede perder más tiempo. Hay que agilizar todo el proceso porque no solo se trata de aprobarlo en la Junta General sino de llevarlo para que dé tiempo a su tramitación y aprobación en el Congreso”, subrayó la portavoz de IU en el parlamento autonómico, Ángela Vallina. “Si se cuenta con una mayoría suficiente debe hacerse valer”, proclamó la diputada de la coalición ayer, con un discurso similar al que pronunció en el pleno del Día de Asturias.

Para que la reforma del Estatuto de Autonomía salga adelante en la Junta General es necesaria una mayoría reforzada de tres quintas partes, es decir 27 de los 45 diputados de la Cámara. PSOE, Podemos e IU suman 26, un voto menos de los requeridos. Una situación que deja a Foro y concretamente a su portavoz, Adrián Pumares, en una posición decisiva. El portavoz forista evitó ayer entrar en valoraciones: “Las haremos cuando Adrián Barbón nos traslade algo. Pero una reforma del Estatuto, a la que el Gobierno de Barbón lo fía todo, no va a acabar con los graves problemas que tiene Asturias”, señaló Pumares.

Ignacio Blanco, presidente de Vox en Asturias y portavoz en la Junta, abundó ayer en sus críticas al Estatuto. De ahí que pidiera a PP, Cs y Foro, por carta, que no acudiesen siquiera a la ronda de reuniones en la que no participará su grupo. A juicio de Blanco, esas reuniones son “una coartada para imponer una reforma en la que se recogerá lo que le dé la gana a Barbón”. El dirigente de Vox sostiene que las prioridades de la reforma estatutaria, como la oficialidad y más autogobierno, “se acercan al nacionalismo excluyente de otros sitios”.

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