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La Fiscalía denuncia la muerte de los dos osos hallados en Somiedo y Cangas del Narcea

El ministerio público aprecia indicios de delito contra la protección de la fauna, después de que Fapas advirtiese de un posible envenenamiento

Dos agentes de Medio Natural, con el oso muerto en Somiedo.

La Fiscalía de Asturias ha presentado denuncia ante los Juzgados de Grado y Cangas del Narcea por la muerte de los dos osos encontrados en un camino de Somiedo y en la localidad canguesa de Moal, cerca del bosque de Muniellos, en junio y julio del año pasado, al considerar que hay indicios de delito contra la fauna protegida. El Fondo para la protección de los animales salvajes (Fapas) denunció las circunstancias de la muerte de estos osos ante la Fiscalía, que abrió unas diligencias de investigación que se han traducido finalmente en una denuncia formal y una investigación por parte del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil para dar con los causantes de las muertes. Según el Fapas, en al menos uno de los casos, el de Moal –el quinto encontrado muerto el año pasado–, el oso presentaba signos de envenenamiento, en concreto la rigidez de los músculos de las fauces, también conocida como “sonrisa sardónica”.

El osezno hallado muerto en Moal. | Geotrupes

El caso es que el Principado descartó el año pasado cualquier intervención humana en la muerte de ambos animales. En el caso de Somiedo, se apuntó a que el animal había fallecido posiblemente durante una pelea con otro plantígrado. En el caso de Moal, trascendió como posible causa de la muerte un traumatismo. No presentaba ningún signo de violencia. En ambos casos, se apuntó a causas naturales del fallecimiento.

Para Fapas, “salvo circunstancias muy evidentes que impiden hacer otra valoración, con cada oso muerto gran parte de las veces los informes, necropsias o análisis de los cadáveres resbalan por sinuosos caminos que tratan de justificar que esas muertes tienen una causa natural. El objetivo: impedir que se inicie un proceso de investigación policial que trate de esclarecer la verdadera causa de la muerte de los osos y si se trata de un acto criminal, y perseguir a quienes, de una u otra forma, les dieron muerte”.

Frente a esto, Fapas “documenta cada muerte, da traslado a la Fiscalía de Medioambiente, que, si lo ve razonado, ordena abrir diligencias de investigación al Seprona y si estas son favorables, se terminan presentando denuncias judiciales”. También es cierto que este tipo de delitos son muy difíciles de perseguir. Las penas por dar muerte a especies protegidas como el oso cantábrico van de seis meses a dos años de prisión, o multa de ocho a veinticuatro meses.

El Fapas se personará en las diligencias abiertas en los juzgados de Grado y Cangas del Narcea, según indicó el presidente de la entidad, Roberto Hartasánchez. El Fapas hizo un paralelismo entre el oso encontrado muerto en un camino de Somiedo y otro de nombre “Cachou”, del que se decía que había fallecido en el Valle de Arán tras una pelea con otro plantígrado, pero que en realidad había fallecido tras ingerir veneno.

También el año pasado, concretamente el 25 de junio, se encontró un osezno herido en una cuneta de Leitariegos. Posiblemente atropellado, “Leyta”, de seis meses y cinco kilos de peso, no pudo sobrevivir, pese a los cuidados intensivos veterinarios que se le aplicaron.

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