Un vallado en el prao que ahuyenta al lobo y protege al ganado: "Es una buena opción"

"Me quita mucho trabajo", dice Mercedes Cruzado, ganadera y líder de COAG, que recalca la necesidad, además, de hacer batidas en Asturias

Borja Riesgo Fernández muestra cómo es el vallado o cierre móvil, en Valle de Lago. | Ana Paz Paredes

Borja Riesgo Fernández muestra cómo es el vallado o cierre móvil, en Valle de Lago. | Ana Paz Paredes / Ana Paz Paredes

Mercedes Cruzado, secretaria general de COAG en Asturias, instaló hace apenas un mes, en un prado cerca de su casa en Castro (Grandas de Salime), un vallado fijo cinegético para proteger a sus vacas y terneros del lobo. Tiene unos 134 animales entre madres y crías de asturiana de los valles. "El lobo nos está afectando mucho, ahora ya las mata de día al lado del pueblo", dice.

Mercedes Cruzado muestra el cierre fijo cinegético que ha colocado en una de sus fincas, en Castro.

Mercedes Cruzado muestra el cierre fijo cinegético que ha colocado en una de sus fincas, en Castro. / Ana Paz Paredes

Es Cruzado una de las más firmes defensoras de la necesidad de controlar la población de lobos y hacer batidas –prohibidas en Asturias desde 2021 al incluir el Gobierno central la especie en el listado de protegidas– para frenar los crecientes ataques al ganado. Pero mientras se resuelve en los tribunales tal posibilidad, la ganadera no duda en usar medidas complementarias que facilita la Consejería de Medio Rural a través de ayudas para prevención por daños de la fauna salvaje.

En su vallado en Castro tiene a las madres con sus terneros hasta los cinco meses, junto con dos mastines tibetanos. "Es una malla cinética que se sustenta en estacas de madera, reforzado por encima con dos hilos de alambre de espino y por dentro y fuera, además, con el pastor eléctrico. De momento no he tenido ningún daño, estoy encantada por que me quita de encima mucho trabajo", afirma. El resto de sus vacas están en otras parcelas sin vallar. Como ella, hay otros ganaderos que también lo han instalado. "No tuve ocasión de hablar con ellos, pero mi experiencia personal, es estupenda no puede ser mejor", destaca. afirma la secretaria de COAG.

No obstante, recalca: "Hay que aspirar a que se hagan controles. Mientras, está bien poner dinero encima de la mesa para poder tomar medidas preventivas que sean efectivas, porque todo lo que se hizo hasta ahora no lo es".

Quien también está contento con sus vallados móviles y los collares de localización para sus cabras es el joven ganadero de Valle del Lago, en Somiedo, Borja Riesgo Fernández, de 22 años. Tiene 34 cabras que maneja con el cierre móvil y a través de collares localizadores GPS.

El director del Parque Natural de Somiedo, Luis Fernando Alonso, recuerda que empezaron a evaluar distintas posibilidades de medidas eficaces contra el lobo con un grupo de ganaderos jóvenes de Valle del Lago. "Buscamos la alternativa de los cierres móviles, que llevan una malla electrificada muy ligera con unos postes que se clavan con el pie y con ella vas cerrando el espacio que determines. También se pone el pastor y dentro, con las cabras, están los perros". Fue el año pasado cuando, además, se empezaron a usar los collares en las cabras, recuerda Alonso.

Borja Riesgo lo constata: "Estamos contentos con el collar y con la malla móvil. Ahí el lobo no entra. Ahora, hasta la primavera, las cabras están todo el invierno en la cuadra del pueblo y salen cada día y pastan en una determinada zona que les marco a través del móvil". El somedano añade: "Si se salen de ella, el collar, primero, les da un aviso sonoro y luego una pequeña descarga para que mantengan donde yo les señalo. Las controlo desde el móvil, donde veo todos sus movimientos. Los collares los llevan las nueve líderes del rebaño. Esto nos quita mucho trabajo a los ganaderos".

La directora general de Ganadería y Sanidad Agraria del Principado, Rocío Huerta, explica que en la convocatoria de 2022 ya se incluyeron ayudas de este tipo en la incorporación de jóvenes a la apicultura o explotaciones dedicadas a la ganadería extensiva que han incorporado medidas preventivas para evitar daños de grandes carnívoros. Se concede una ayuda de 20.000 euros a sumar a la prima básica de la incorporación.

En este caso, 91 de los 241 beneficiarios optaron por esta vía que supone 1.820.000 euros. También hay ayudas específicas por daños de fauna salvaje. En este caso apoyan el 100% de la inversión prevista con un mínimo de 3.000 euros y un máximo de 40.000. El Principado financió con 2.193.027 euros un total de 76 proyectos. De ellos 72 pretenden favorecer la coexistencia de la ganadería, con el oso y el lobo, y 17 se llevarán a cabo en espacios incluidos en la Red Natural de Asturias". En 2023, en la ayuda de incorporación, de las 76 iniciativas aprobadas, 43 optaron por incorporar medidas preventivas, por importe de 860.000 euros.