Los trashumantes marcan el camino a la sidra y logran ser Patrimonio Mundial: "Es un gran apoyo"

"Se pone en valor algo ancestral", indican los ganaderos asturianos que trasladan su ganado en verano

Fiesta de la Trashumancia en Tineo, durante la recreación de la subida de los bueyes al puerto.

Fiesta de la Trashumancia en Tineo, durante la recreación de la subida de los bueyes al puerto. / T. C.

Mariola Riera / Ana M. Serrano

Son pocos y las cosas han cambiado mucho, pero están dispuestos a mantener una costumbre muy arraigada en el sector ganadero asturiano, la de la trashumancia. Es Esta una tradición ancestral marcada por la adaptación a las estaciones y a la productividad del medio natural. Cientos de vacas y ganado menor (cabras y ovejas) suben avanzada la primavera a los pastos de montaña para pasar el verano y alimentarse en libertad. En las alturas estarán hasta el otoño, cuando los ganaderos las llevarán de nuevo a las explotaciones en los valles y los pueblos para pasar los meses fríos. La Unesco acaba de declarar la trashumancia estacional en España y en otros seis países europeos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El próximo año tocará al organismo internacional decidir si la Cultura Sidrera Asturiana logra ese mismo reconocimiento.

De momento, se ha conseguido para la ganadería. "Me parece genial y es un apoyo muy grande para que se ponga en valor algo tan ancestral que se lleva haciendo toda la vida. Además, en mi caso, es un orgullo porque en mi familia llevamos más de cuatro siglos practicando la trashumancia", celebra Lucía Velasco. Con explotación en Las Regueras, en primavera lleva sus reses a Cerreo, en las brañas de Somiedo, donde pasa el verano. Aunque las cosas han cambiado y mejorado el transporte, a Velasco le gusta caminar con sus vacas. La ganadera está volcada en difundir el trabajo del campo: "La trashumancia permite dar vida a los pueblos que vamos en verano, al tiempo que cuidamos el paisaje y evitamos el despoblamiento".

Lucía Velasco subiendo su ganado a Cerreo (Somiedo) para pasar el verano.

Lucía Velasco subiendo su ganado a Cerreo (Somiedo) para pasar el verano. / Mariola Riera / Ana M. Serrano

En Asturias la huella de este práctica ancestral es evidente también en su aspecto cultural. Lugares como Tineo, Valdés y Somiedo celebran cada año fiestas que recrean el traslado de los antiguos ganaderos, vaqueiros en el Occidente. En el Oriente, una fecha muy importante para el sector es la subida en abril del ganado a los pastos de la montaña de Covadonga, donde los pastores aprovechan para elaborar el gamonéu del puerto en verano.

El presidente de la asociación cultural "La Brañina" y organizador de la fiesta en la Casa del Puerto (Tineo), Juan García, muestra su "gran alegría" por el reconocimiento. "No lo esperábamos y creemos que lo merecemos. Este trabajo se asocia a estampas bucólicas, pero detrás también hay mucho trabajo y malos ratos". Juan García apuntó que en 2024, para celebrar que la trashumancia es Patrimonio de la Humanidad, "plantearemos hacer algo especial".