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Tecnologías y versiones en la moderna y amplia gama del Ypsilon

Disponible con motores de 3 y 4 cilindros, híbridos, con turbo y con potencia de 101 a 281 caballos

Atractivo frontal del Ypsilon en el que se aprecia el mítico anagrama HF / Cedidas a LNE

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La gama del Lancia Ypsilon ha experimentado una transformación significativa desde su regreso al mercado español, ofreciendo una respuesta amplia: Turbo 100 de gasolina, Ibrida de 48 voltios, Elettrica de 156 CV y, como expresión deportiva de la gama, Elettrica HF de 280 CV. Cuatro alternativas que permiten contemplar el mismo automóvil desde perspectivas muy diferentes.

Fabricado en la planta de Stellantis de Zaragoza, el Ypsilon se asienta en el segmento B, situándose en su parte alta por concepción, ajuste de chasis y materiales de acabado, buscando competir frente a modelos de enfoque distinguido dentro de la categoría.

Regreso a lo convencional

La incorporación más reciente en la gama Ypsilon es la tecnología turbo 100, es una decisión especialmente significativa porque devuelve a la gama el motor exclusivamente de combustión. Se trata de un bloque de tres cilindros de 1.199 cm³, turboalimentado y con distribución por cadena, que desarrolla 101 CV con un par de 205 Nm, asociado a un cambio manual de seis velocidades.

Sus cifras (10,2 segundos de 0 a 100 km/h y 194 km/h de velocidad máxima) son suficientes para mover con soltura los aproximadamente 1.200 kg del vehículo. El motor emplea inyección directa a 350 bar, ciclo Miller y turbocompresor de geometría variable, soluciones destinadas a combinar respuesta y eficiencia.

Pero quizá lo más interesante del Turbo 100 no sean sus prestaciones, sino su significado comercial. Lancia reconoce que la transición energética no se produce al mismo ritmo para todos los usuarios. Por ello, el Ypsilon vuelve a ofrecer una mecánica sencilla, con cambio manual, como alternativa de acceso a la gama.

Interior donde destaca el «tabulino» bandeja circular central para cargas el teléfono / Cedidas a LNE

Ibrida: el término medio

El Ypsilon Ibrida utiliza también el motor 1.2 de tres cilindros, pero acompañado por un sistema híbrido de 48 V y una transmisión automática de doble embrague e-DCT de seis relaciones. La potencia conjunta alcanza los 110 CV.

No es un híbrido enchufable: su pequeña batería se recarga mediante la recuperación de energía durante las deceleraciones y las frenadas. El sistema puede mover el automóvil eléctricamente en determinadas circunstancias, especialmente a baja velocidad, reduciendo el consumo en circulación urbana.

Con 190 km/h de velocidad máxima y 9,3 segundos en el 0-100 km/h, el Ibrida ofrece un equilibrio razonable entre prestaciones, consumo y facilidad de uso. Para quien no dispone de un punto de recarga doméstico o realiza habitualmente trayectos mixtos, probablemente constituye la alternativa más universal de la gama.

Alternativa Elettrica

El Ypsilon Elettrica representa la otra gran vía de la gama. Su motor eléctrico desarrolla 156 CV (115 kW) y obtiene la energía de una batería de aproximadamente 51 kWh, con una autonomía WLTP que ha llegado a situarse en torno a los 400-425 km, dependiendo de la configuración y homologación. El resultado es una conducción silenciosa y progresiva, especialmente apropiada para la utilización urbana y periurbana.

La carga rápida permite recuperar una cantidad importante de autonomía en pocos minutos: Lancia señala que pueden obtenerse alrededor de 100 kilómetros en diez minutos en las condiciones adecuadas.

La cuestión ya no es, por tanto, si el automóvil puede utilizarse diariamente como eléctrico, sino si las características de utilización de cada conductor permiten aprovechar sus ventajas.

La llamativa zaga / Cedidas a LNE

Elettrica HF

Cuando la electrificación busca prestaciones la cuarta versión cambia completamente el planteamiento. El Ypsilon HF utiliza la misma filosofía eléctrica, pero llevada al terreno deportivo. Su motor desarrolla 280 CV y un par de 345 Nm, con una aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 5,6 segundos y una velocidad máxima limitada a 180 km/h. La batería es de 54 kWh y la autonomía WLTP alcanza los 370 km.

Pero el HF no es simplemente un Ypsilon convencional con un motor más potente. Lancia ha intervenido en el chasis: suspensión rebajada 20 mm, vías ensanchadas 30 mm, mayor rigidez de las barras estabilizadoras, frenos Alcon y diferencial autoblocante Torsen.

Son soluciones que tienen poco que ver con la necesidad de desplazarse por ciudad y mucho con recuperar una tradición deportiva que forma parte de la identidad histórica de Lancia. El logotipo HF vuelve así a ocupar un lugar destacado, aunque ahora asociado a una mecánica eléctrica.

Cuatro propuestas

La particularidad de la actual gama Ypsilon es que ofrece al comprador a escoger una determinada tecnología. El Turbo 100 representa la sencillez mecánica y el cambio manual; el Ibrida, la transición hacia la electrificación sin depender de la recarga externa; el Elettrica, la movilidad exclusivamente eléctrica; y el HF, la demostración de que la electrificación también puede utilizarse para buscar prestaciones deportivas.

Es, en cierto modo, una fotografía bastante precisa del momento que atraviesa el automóvil europeo. Conviven tecnologías maduras con otras en rápida evolución, y no existe todavía una única solución válida para todos los usuarios.

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En este contexto, quizá la mayor virtud de la gama Ypsilon no sea ofrecer cuatro motores diferentes, sino reconocer una realidad: la transición energética será tecnológica, pero también será necesariamente gradual y diversa. Lancia ha optado por ofrecer esa diversidad dentro de un mismo modelo, manteniendo como elemento común el diseño italiano y una clara voluntad de diferenciarse dentro del segmento B.

Los precios del Ypsilon parten de los 21.200 euros del Turbo 100 hasta los 45.500 euros del HF más asquible.

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