07 de julio de 2009
07.07.2009
 

el catedrático

07.07.2009 | 02:00

La Granda (Gozón),

S. F. / Agencias

Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI), aseguró ayer que Cajastur es «una de las tres mejores entidades bancarias que hay en España. Es una caja excelente desde el punto de vista de la salud, de la composición de balance, de la eficiencia, de la gestión y excelente también desde el punto de vista del grupo empresarial». Por todas estas razones, debería aprovechar esta óptima posición de salida para «pedir matrimonio a otras cajas de ahorro; por lo civil, por la iglesia, de penalti», bromeó el catedrático de Economía de Empresas, que abrió ayer una nueva edición del encuentro intelectual que organiza todos los veranos la Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos. «Hay un exceso de capacidad de oferentes. El día después de la crisis tiene que amanecer con menos empresas del sector, eso parece evidente», añadió.


El presidente de AFI aseguró que en los próximos tiempos se va a ver una reducción del censo bancario muy clara, ya que, recordó, actualmente hay 46 cajas de ahorro, 82 cooperativas, 154 bancos y España es una de las economías «más bancarizadas» de la OCDE, por lo que «se viene encima una industria de los servicios bancarios donde los márgenes se van a estrechar y la gestión de riesgos será más estricta», sentenció Ontiveros.


El economista aseguró que hasta ahora el sistema bancario español ha requerido menos ayudas y apoyos públicos que el resto del mundo, pero eso no quiere decir que no vaya a requerir ayudas en los próximos meses, porque, al igual que en otros países de Europa continental, en España existe una «correlación estrechísima entre paro y morosidad y la morosidad es una muy mala acompañante del sistema bancario». Indicó que esta crisis contribuirá a que las finanzas sean diferentes a como eran hasta ahora, por ello el sistema financiero estará mucho más regulado de lo que ha estado hasta ahora. Ontiveros habló de una mayor supervisión, de una gestión óptima de riesgos y una vuelta a la «banca aburrida».

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