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La salud está en la olla

El periodista Ramón Sánchez-Ocaña da la receta para prevenir el cáncer con los alimentos: "No cometer abusos y consumir verdura y legumbres"

Miguel Pocoví.

Miguel Pocoví. IRMA COLLÍN

Las abuelas y sus herederas en las cocinas, las madres, aplican sin saberlo pautas alimentarias beneficiosas para prevenir el cáncer cuando elaboran guisos, potajes y cocidos. Platos pródigos en el uso de verduras y legumbres que son, según el periodista y divulgador científico Ramón Sánchez-Ocaña, "aliados en la prevención del

La mina alimentaria de salud que cualquiera puede explotar está, por tanto, en las ollas, ese recipiente habitualmente usado para hacer los guisos de verduras y legumbres. "Los cocidos de toda la vida y los potajes son fuentes de salud", subraya el periodista no sin hacer hincapié en que aún el resultado será mejor si durante la cocción se "aligeran" los guisos que, por su naturaleza, lleven ingredientes propensos a soltar grasa, como el chorizo, la morcilla o, en general, los derivados del cerdo.

Ramón Sánchez-Ocaña fue el encargado de abrir ayer una jornada de divulgación científica que ha organizado la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca y que versa sobre la relación entre la alimentación y el cáncer. Esta tarde (19.30 horas, en el palacio Ferrera) intervendrá el doctor Miguel Pocoví, una autoridad internacional en materia de investigación del colesterol.

El que fue uno de los pioneros en España de la divulgación sanitaria en un tiempo en que ésta escaseaba con un programa de televisión que marcó época ("Más vale prevenir", ocho años en antena con una enorme aceptación del público) echa de menor más rigor en el tratamiento y uso de la información que hoy fluye a mansalva por internet. "El problema no es que haya información accesible, sino que la mayoría de las personas que la consulta carece de base para entenderla", reflexiona Sánchez-Ocaña, cuyo consejo es "trasladar las preocupaciones y las dudas a los médicos o a los profesionales adecuados". Así mismo, el ponente aconsejó, no sin buen humor, ser tanto o más cuidadoso con el cuerpo como con el coche: "Cuando llega el verano y marchamos de vacaciones, quien más quien menos lleva el coche al taller para que le hagan un chequeo. ¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestra salud y nos miramos los niveles de colesterol, ácido úrico, etcétera?"

El título de la charla que dio en Avilés el periodista asturiano está en total sintonía con el lema de las jornadas de Amigos del País. "Alimentación y cáncer". Las primeras reflexiones de Sánchez-Ocaña fueron para explicar qué es el cáncer y para hacer ver que, como en tantos otros órdenes de la salud, lo que se come y cómo se come puede tener influencia sobre esa grave enfermedad. "Unos alimentos son aconsejables y el abuso de otros es desaconsejable", afirmó, recalcando que "ni hay alimentos que sean una panacea contra el cáncer ni otros deben ser necesariamente eliminados de la dieta, aunque sí reducido o evitado su consumo en la medida de lo posible".

Ejemplos prácticos: "Se sabe que es perjudicial el abuso del alcohol, el abuso de las grasas saturadas, el abuso de salazones y ahumados o el consumo de benzopireno, que es una sustancia nociva (está contenida en el tabaco) que se forma al hacer alimentos a la parrilla y chamuscarse los mismos".

Sánchez-Ocaña refirió que si bien no hay estudios concluyentes, algunos hechos estadísticos "dan que pensar". Sería el caso de los mayores índices de cáncer de colon que tienen dos países sudamericanos que encabezan el ranking de consumo de carne en ese continente: Argentina y Uruguay. O la mayor proporción de cáncer que se asocia a los ciudadanos japoneses, grandes consumidores de pescados ahumados. Visto en positivo, el divulgador citó experimentos científicos realizados con animales que evidencian que aquellos que habían comido más fruta eran más resistentes a los agentes cancerígenos.

Como pauta general, y al margen de recomendar una alimentación con abundancia de verduras, frutas y legumbres, el periodista animó a la gente a ser "reflexiva y crítica" con todo lo que tiene que ver con la comida: "Estamos expuestos a mucha información contradictoria, a campañas interesadas que cuestionan ciertos alimentos para, probablemente, vender otros -estamos asistiendo desde hace un tiempo a una que está demonizando el azúcar blanco-; leemos que algo no tiene colorantes o conservantes y pensamos automáticamente que será bueno cuando no tiene por qué ser así, nos tratan de inculcar la idea de que lo sano son los alimentos con ingredientes 'naturales' y no reparamos en que también el veneno de la seta amanita es natural..."

Sánchez-Ocaña concluye que "nunca vivimos tanto ni tan bien como ahora y algo tendrá que ver en ello la alimentación".

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