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Cambio histórico en el colegio Apolinar García Hevia: pasará a denominarse La Toba

“Por fin un delator de maestros de la República dejará de dar nombre a un centro”, señala la directora general de Memoria Democrática

El colegio Apolinar Hevia. | LNE

El colegio Apolinar Hevia. | LNE I. G.Illán GARCÍA

El colegio de La Espina, en Llaranes, dejará de llamarse Apolinar García Hevia en cumplimiento de la ley de memoria democrática. En próximas fechas, esa denominación será sustituida por La Toba, según manifestó ayer la directora general de Memoria democrática, Begoña Serrano. Ese nombre era una de las dos alternativas propuestas por el centro educativo para adaptar la nomenclatura franquista a la normativa actual. “Por fin, un delator franquista de maestros y maestras de la República dejará de dar nombre a un centro educativo, nos alegramos pero el hecho de delatar a docentes generó su represión”, indicó la responsable autonómica.

La Toba será la nueva denominación del colegio y recibirá la misma que la escuela de primer ciclo de Infantil situada a pocos metros así como ocurre con las instalaciones deportivas y el entorno en el que está ubicado el centro educativo de Infantil y Primaria. Es más, hay personas que identifican al colegio que, por el momento, sigue llevando el nombre de Apolinar García Hevia como “el colegio de La Toba”, que es precisamente como se llama la calle de entrada al centro escolar. La alternativa desechada estaba relacionada con el nombre de una mujer, que convertiría al centro en el único con nomenclatura femenina de la ciudad.

Este proceso comenzó a finales del curso pasado. Fue entonces cuando el consejo escolar planteó las alternativas posibles que han sido analizadas por el Ayuntamiento y el Principado antes de decidir que la nueva denominación oficial del centro sea Colegio público de La Toba.

Una de las maestras que delató Apolinar García Hevia fue Isabel Palacio Fernández, miembro del Partido Socialista de Avilés desde el 2 de diciembre de 1936. Tras caer Asturias en manos de las tropas franquistas en 1937, Palacio se traslada a Valencia, que aún estaba en zona republicana. Al final la guerra en toda España en 1939, Palacio regresa a Asturias y el 19 de diciembre de ese año es condenada a veinte años de cárcel, de los cuales cumplirá tres en diferentes prisiones españolas. Tras salir de prisión y a pesar de haber sido expulsada del magisterio, Isabel Palacio imparte clases de apoyo desde su domicilio en Valliniello.

La aplicación de la ley de memoria democrática también ha afectado a otro centro educativo asturiano, el colegio gijonés Julián Gómez Elisburu, que pasará a nombrarse como el barrio en el que está ubicado, Pumarín. Según detalló Begoña Serrano, el procedimiento para el cambio de nombre del centro avilesino fue similar al del gijonés.

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