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La plantilla de Alu Ibérica reclama acelerar su regulación para cobrar cuanto antes

Los trabajadores piden al Ministerio de Industria conocer el nombre de la sociedad que se interesa por las instalaciones avilesinas

La planta de Alu Ibérica, cerrada.

La planta de Alu Ibérica, cerrada. Ricardo Solís

Los trabajadores de Alu Ibérica (antigua Alcoa), resignados, reclaman que se agilicen al máximo los trámites del expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) planteado por el administrador judicial de la empresa para empezar a cobrar cuanto antes. También exigen al Ministerio de Industria y al Principado que, si existen realmente ofertas para adquirir la planta de San Balandrán, compartan la información con ellos.

La plantilla mantuvo ayer por la mañana una asamblea “que solo podía ser informativa, porque no hay nada que votar ni alternativas posibles en este momento”, explicó José Manuel Gómez de la Uz, presidente del comité de empresa.

Los representantes sindicales explicaron a la plantilla que no hay ni un euro en la caja de la empresa. El administrador judicial de Alu Ibérica, el economista y abogado coruñés Ramón Juega Cuesta, ya les trasladó hace unos días que el dinero se agotó con el abono de las nóminas de julio, agosto y la paga extraordinaria de verano.

Los propietarios de la fábrica habían comunicado que tenían dinero, pero Juega Cuesta no lo encuentra, y eso que lleva analizando las cuentas de la compañía desde principios del mes de agosto. De hecho, es por esto que la Audiencia Nacional ha abierto una investigación y fueron detenidos en marzo Víctor Rubén Domenech y su socia Alexandra Camacho, ante un posible caso de descapitalización fraudulenta que se tendrá que aclarar.

Con este panorama, lo único que sí está claro es que los trabajadores dan por hecho que no cobrarán la nómina de septiembre. Así que ahora, lo que urge, es acelerar los trámites para que la solución llegue cuanto antes.

De la Uz explicó que los trámites en el caso de un expediente de regulación de empleo se suelen prolongar durante un mes, entra la presentación, el periodo de consultas, si hay alegaciones. “Lo que queremos es que todo esto se resuelva cuanto antes, a ser posible en los quince próximos días, para que todo el mundo pueda cobrar lo antes posible. Esta es la única solución real que hay sobre la mesa”, remarcó.

El otro gran asunto es el nombre, o nombres de los supuestos compradores de la fábrica. El administrador concursal reveló que el Ministerio de Industria le había comunicado la existencia de postores sobre la fábrica, pero también admitió que desconocía de quiénes se trataba. Si esto fuera así, y las condiciones fueran favorables para realizar la operación, Juega Cuesta podría vender la fábrica con él como administrador judicial, con el visto bueno de la jueza instructora, claro. Pero nada se sabe.

“Estamos hablando del futuro de muchas familias y queremos saber quiénes son las sociedades o la sociedad que está interesada, porque también es una manera de confirmar que sirve para algo todo por lo que estamos pasando y el expediente de regulación de empleo que vamos a aceptar”, señaló José Manuel Gómez de la Uz.

El consejero de Industria del Principado, Enrique Fernández, aseguró hace solo unos días que la solución para Alu Ibérica es vender por separado las plantas de Avilés y de La Coruña.

La falta de actividad en las instalaciones fabriles de Alu Ibérica en San Balandrán es casi absoluta desde finales de agosto. De hecho, la plantilla cobra por estar en casa. Se cumple así la orden del administrador judicial de la empresa propiedad de Víctor Rubén Domenech (que también responde como David) y de su socia Alexandra Camacho. Desde entonces, nada se mueve en la fábrica avilesina salvo alguno de los trabajadores de las oficinas y la vigilancia de las instalaciones. Y es que la compañía adeuda algo menos de medio millón de euros de la factura eléctrica, además de carecer de servicio de medicina del trabajo y del servicio de limpieza. Ya no se pueden acumular más deudas.

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