Sánchez Murias funciona: los datos que refrendan la mejoría del Avilés

El gijonés suma cuatro victorias y siete puntos más que su antecesor en el banquillo, Emilio Cañedo

Manolo Sánchez Murias

Manolo Sánchez Murias / Fernando Rodríguez

Noé Menéndez

Noé Menéndez

La gran actuación del Avilés ante el Langreo es la gran prueba del cambio que han vivido los blanquiazules durante los últimos meses. Sin renunciar a la pegada que tenían antes, los avilesinos están demostrando una fortaleza defensiva que les está permitiendo llevarse más puntos a su casillero. Esta es la gran diferencia entre Manolo Sánchez Murias y Cañedo. Y es que, en Ganzábal, el gijonés cumplió el mismo número de encuentros que su predecesor (11), y los números hablan de la gran mejoría que está viviendo el equipo bajo su mando.

Desde que Sánchez Murias está en el banquillo del Suárez Puerta, el Avilés suma 18 puntos, siete más que con Cañedo. Esta mejora se debe, en gran parte, a la seguridad defensiva que poco a poco está consiguiendo encontrar el técnico gijonés. Con Cañedo el equipo era muy dominador con el balón, tenía el control de los partidos y conseguía plantarse con facilidad en área contraria, pero los rivales conseguían sacar mucho rédito a las pocas ocasiones que concedían. Eso parece haber cambiado con Sánchez Murias, que ha decidido reforzar el equipo con un doble pivote que le quita un hombre en ataque, pero le permite salvaguardar de mejor manera su propia defensa.

Esa seguridad atrás se está transformando también en victorias. El gijonés, a pesar de que se estrenó en el Avilés con una derrota ante el Rayo Cantabria, suma cinco triunfos desde su llegada, por uno que consiguió Cañedo, ante el Valladolid B. Los blanquiazules, bajo la batuta del ovetense, parecían condenados al empate, con ocho en total, algo que con la mejora defensiva el gijonés, que acostumbra a cerrar los partidos con cinco hombres atrás para amarrar los resultados, ha conseguido solventar.

La parte negativa de la etapa de Sánchez Murias está en las derrotas. Con él en el banquillo, el Avilés ha caído tres veces: en su estreno ante el Rayo Cantabria y dos consecutivas al inicio del año ante el Ourense y el Deportivo Fabril. Por su parte, Cañedo perdió en casa ante la Gimnástica de Torrelavega y fuera contra el Zamora, en el encuentro que, a la postre, se convirtió en su último día como técnico blanquiazul.

Los buenos resultados del Avilés han hecho que el play-off esté cada vez más cerca. Cañedo dejó al equipo decimosegundo, un puesto por encima del play-out, mientras que ahora el equipo parece mirar a la zona alta de la tabla. La victoria ante el Langreo, unido al tropiezo en casa del Guijuelo ante el Pontevedra, ha hecho que los salmantinos, último equipo clasificado para el play-off, estén a tan solo cuatro puntos. Eso sí, tampoco se pueden echar las campanas al vuelo, porque el Racing Villalbés, conjunto que ahora mismo está en el puesto de play-out, está a tan solo una victoria.

Tras un comienzo dubitativo, con ese tropiezo ante el Rayo Cantabria y un empate sufriendo hasta el último instante contra el Marino, parece que la fórmula de Sánchez Murias ha funcionado. Falta que el equipo consiga transformar gran parte del peligro que genera, algo que lastró la etapa de Cañedo, pero este Avilés está encontrado los resultados que tanto se echaban antes en falta. Este domingo ante el Cayón los blanquiazules tienen la oportunidad de seguir remando para, poco a poco, colocarse donde querían estar a principio de año.